Dicen que todo comenzó con Milo, un gato curioso que se subía al camión verde de Agroalimentos cada mañana. Su dueño, un repartidor de la empresa, lo llevaba en los recorridos por el Eje Cafetero. Los clientes pronto lo esperaban con alegría: sabían que cuando Milo llegaba, también llegaba el concentrado favorito de sus mascotas.
Inspirados en esa historia real, Agroalimentos convirtió a Milo en su imagen: un símbolo de confianza, ternura y compromiso. Hoy, la compañía sigue recorriendo la región con el mismo propósito: conectar marcas, negocios y corazones peludos.



