En 2021 el precio salvó el café y el reto hoy es la renovación de cafetales

Aunque el 2021 fue un año en el que el sector cafetero tuvo buenos rendimientos financieros, no puede considerarse como de bonanza y más bien para los analistas del mercado del café, fue un periodo con sabor agridulce. Dulce porque la rentabilidad fue alta dada la tasa de cambio, que favoreció el precio del grano en los mercados internacionales. Y agrio porque la producción bajó de manera significativa. Para el Representante de Risaralda ante el Comité Nacional de Cafeteros, Luis Miguel Ramírez, lo ocurrido fue bueno por el repunte en los precios, pero se contrarresta con el alto valor de los insumos que se requieren para el mantenimiento de los cafetales. El año 2022 empieza con gran expectativa, aunque se prevé para el primer semestre calendario, una condición similar a la del año pasado, en cuanto a la reducción de la cosecha, por la extensa ola invernal que afecto las floraciones de la segunda parte del 2021. Luis Miguel Ramírez es un dirigente que se autodenomina como cafetero de cuarta generación, quien con su liderazgo joven está proponiendo desde el Comité Nacional una modernización del sector empezando por la forma de ver la caficultura como una empresa y no como un simple cultivo.

¿El 2021 fue un año rentable?

Bueno lo primero que debemos decir es que no fue un año de bonanza cafetera. Para que eso ocurra deben ocurrir dos cosas, uno que la producción sea alta, que no la tuvimos para el 2021 y la otra es el precio. Esos dos factores no se dieron al tiempo.

Pero el ingreso creció…

El que creció fue el precisamente el precio del grano, que fue muy bueno. En este caso influyen 3 aspectos para tener una buena cotización. El primer factor es el valor diferencial del café, es decir ese mayor valor que nos pagan por ser diferente, por ser el café más suave del mundo. El segundo factor fue la tasa de cambio, llegamos a tener el dólar a cuatro mil cien pesos, entonces recibimos más pesos por cada dólar que vendíamos en café. Este factor favoreció a todos los exportadores de café y recordemos que Colombia exporta el 95% del café que produce. El otro factor fue el comportamiento del café en la bolsa de New York, que pasamos de tener una libra a 80 centavos de dólar en 2020 y cerramos en 2021 en 2,4 dólares la libra. En solo este factor el precio cambió en casi un 300%. Entonces para generalizar las cifras, pasamos de un PIB de café 2020 por un valor de 9,2 billones de pesos a 12,6 billones del 2021, es decir fue cerca de un 30% más de un año a otro. Esto es muy importante, teniendo en cuenta que el Café es el mayor dinamizador de la economía de Colombia porque es ese dinero en muchas manos generando rotación. De los 1.100 municipios que tiene Colombia, en 604 ocurre exactamente los mismo.

Expliquemos el fenómeno de la producción

En producción si tenemos que reconocer que Colombia pierde un gran espacio en la producción nacional, pasando de 13.6 millones de sacos de producción el 2020 a 12,6 del 2021. Eso tiene una explicación y es que la situación climática no nos favoreció, en la región andina que es donde tenemos la mayor parte de la producción no paró de llover y eso tiene un impacto negativo en la producción. Lo otro es que nos afectó muchísimo el paro nacional del año pasado. Cuando se dio esta situación entre abril y mayo no se pudo movilizar el suficiente café, el puerto de Buenaventura estuvo cerrado, entonces todo ese café quedó represado y era la producción que representaba el 45% de la producción total del año. Eso además nos afectó muchísimo el buen nombre de Colombia y de nuestro café, porque incumplimos ante los clientes internacionales.  Es complejo para que llegue carga a los cuatro puertos representativo que tenemos en Colombia porque hay déficit de contenedores. Mire aún vehículo puede tardar hasta 12 días para que sea embarcado, también por el tema de las navieras que todavía no están llegando al país.

Se quejan los cafeteros por el alto costo de los insumos para el mantenimiento de los cafetales, ¿hay una explicación?

Si claro y es que aquí juega también la tasa de cambio, y eso nos pone a pagar mucho por los productos importados, ahí están todos los abonos y el resto de los insumos que demanda la caficultura, es decir por cada dólar que usemos para comprar un importado, estamos dando 4 mil pesos.  A eso súmele que los fletes marítimos se han incrementado hasta en un mil por ciento. Mientras el año 2020 se pagaba entre 1.500 y 2.000 dólares para traer un contenedor de China a Colombia, hoy traer ese mismo contenedor vale entre 15.000 y 20.000 dólares.

Mucho se ha hablado de garantizar una sostenibilidad del precio interno del café, y algo se ha hecho, ¿cual es la realidad allí?

Eso realmente le preocupa a la institucionalidad Cafetera. Colombia llegó a tener un 1.1000.000 hectáreas de café hoy son 830.000 hectáreas, cada vez van a ser menos y eso depende obviamente de la rentabilidad del cultivo. Hay nuevos negocios de la agroindustria o nuevos negocios con la tierra. Pereira por ejemplo que llegó a ser la capital cafetera de Colombia en los años 70, hoy ya no es lo mismo porque el territorio dedicado al cultivo se redujo para darle paso a otros desarrollos, como los condominios, por ejemplo. Entonces para que se piense en la sostenibilidad del precio se debe pensar en la producción y se debe pensar en áreas sembradas y también la renovación de los cafetales.  Actualmente tenemos una caficultura muy solida en temas de plagas y enfermedades, llegamos a tener, en los años 90 y empezando el presente siglo, un 80% de nuestra caficultura susceptible a la Roya, una enfermedad que ha deteriorado los cultivos en Centro América, Ecuador o Perú. Nosotros hoy somos resistentes a esa enfermedad con solo un 3%. Por otro lado, está la Broca, que dejó de ser ya una preocupación institucional por el buen manejo que se le ha dado. Queda otro aspecto que es muy importante para ese propósito y es el de la renovación, necesitamos renovar el 10% de renovación cada año, es decir que en 10 años tendremos todos nuestros cultivos jóvenes y productivos, eso es básico para pensar en la sostenibilidad del precio.

¿Se está dando el relevo generacional en el mundo de la caficultura?

Hay que ser muy enfáticos en algo y es que gracias al cultivo del café hoy las nuevas generaciones nos hemos podido educar y hemos podido llegar en mi caso personal, a la institucional cafetera, a querer hacer cosas diferentes, cosas novedosas. Hoy vemos comités municipales muy comprometidos, renovados, incluso con sus hijos con su cédula cafetera y ocupando nuevos espacios. Y eso ha hecho que a nivel nacional el cultivo del café sea nuestra empresa, pero a través de la educación y la equidad de género. Hoy Risaralda es bastante importante en equidad y en empalme generacional, donde el 33% de las fincas cafeteras están en manos de las mujeres y eso hace la diferencia. Hoy Risaralda es el departamento más renovado en cultivos de café, modelo en tecnificación, y eso es gracias a las nuevas generaciones que han llegado y obviamente al compromiso de nuestros padres que fueron visionarios quienes a través del café nos pusieron a estudiar.

¿Cuál es el papel de la mujer en la organización cafetera?

Con orgullo tenemos que decir que Risaralda fue el primer departamento en crear la coordinación de la mujer en el año 2015, hoy en manos de una agrónoma hace todo el acompañamiento técnico de las visitas y para fortalecer el componente gremial de la mujer y marcar la diferencia a nivel del país. Nosotros como gremio reconocemos ese gran liderazgo, ellas están tomando decisiones, abriendo otros negocios relacionados con el café y algo muy importante, somos un gremio en el que la mujer es quien decide en la familia, y ella que antes proponía salir a vivir a la ciudad, es la que está jalonando la permanencia en las fincas, son un motivador inmenso para el fortalecimiento del gremio.

¿El reto de esas nuevas generaciones de cafeteros?

Son muchos los retos, para enfrentar también preocupaciones. Como reto es que se mantenga ese proceso formativo con el Sena o con las Universidades de la región y por otro lado hacer cambios desde la institucionalidad cafetera, trabajar en la productividad y la calidad del café colombiano, que eso es lo que nos hace diferentes en el resto del mundo.  El otro reto es buscar la forma de modificar la ecuación de rentabilidad, ha sido tradicional que en una década, el cafetero tenía 6 años de pérdidas y 4 de ganancias, tenemos que apostarle a ese cambio, que no sean 6 años de vivir de lo recibido en solo 4.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
- Publicidad -

LO ÚLTIMO

- publicidad -