EL ARTE Y LA CULTURA DEBEN SER EL CORAZÓN TRANSFORMADOR DE COLOMBIA, PARA TEJER ESPERANZA

 

“Les dio gran destreza en grabado, diseño, bordado (en azul, púrpura, escarlata y lino fino) y tejido, haciéndolos expertos y creativos en todo tipo de trabajo manual. Ex.35:35”

En este exuberante, pluriétnico y biodiverso país, la desigualdad aun levanta muros invisibles y las cicatrices del conflicto palpitan con fuerza; el arte y la cultura buscan germinar con pinceladas de belleza y como el latido mismo de la sanación, la entereza y la metamorfosis social, herramientas que son mucho más que simples formas de expresión.

De hecho, sus hilos invisibles contribuyen a entretejer la cohesión de las memorias colectivas, ladrillos que aportan a la construcción de la tan anhelada paz, es innegable que, en las comunidades heridas por la violencia, la música sea un lamento compartido que se encumbra con esperanza, el teatro da voz y vida a los silencios que destrozan el alma, la danza traza en el aire la liberación de los espíritus oprimidos, y los murales plasman la historia de aquellos sueños de un futuro diferente.

Las escuelas formativas y las casas de la cultura que abren sus puertas son refugios de identidad y pertenencia, donde la música, hace que las notas en las mentes de los jóvenes ahoguen el estruendo de las balas, los colectivos de hip hop, transforman la rabia en rimas de conciencia, faros esperanzadores, en medio de las tinieblas del mundo. En el corazón de la ruralidad, iniciativas como la escuela audiovisual Infantil de Belén de los Andaquíes, hace que las voces puras de nuestros niños, cuenten sus historias, sembrando semillas de cooperación y reconocimiento en la tierra más fértil, su imaginación.

El arte correr el velo y se exhibe como un escudo protector esencial para nuestros jóvenes, que, al crecer en la fragilidad compleja de los entornos urbanos y rurales, encuentran en estos escenarios, espacios de alivio, disertación, desahogo, cohesión e inclusión, El arte acaricia el alma, nutre el bienestar y la resiliencia emocional eleva la autoestima, mejora la salud mental, su impacto edificante trasciende lo individual, salvaguardando la identidad cultural como un tesoro que promueve el dialogo intercultural, derribar las barreras de la incomprensión.

Artículo anterior
Artículo siguiente

Otras opiniones

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -