José Miguel Ramírez, el maestro que habla 24 idiomas

Escuchar hablar que alguien es políglota, causa a primera impresión que es una persona que viaja mucho, tal vez como el papa, o que se trata de uno que otro futbolista que ha pasado por equipos en países de varios continentes. Pero esta es la historia de un pereirano que en una familia promedio y con las clases de inglés de un colegio público desmitificó el aprendizaje de los idiomas.

En una conversación llena de anécdotas, pasión y sabiduría, José Miguel Ramírez Giraldo, profesor de idiomas y guía turístico, comparte su fascinante historia como políglota autodidacta. A sus recién estrenados 45 años, este pereirano ha logrado aprender 24 idiomas en diferentes niveles, se destaca por hablar con fluidez ocho de ellos, incluido el español, su lengua materna; otros ocho en un nivel intermedio alto y a los ocho restantes, que son el criollo haitiano, el indi (el más hablado del mundo), el guaraní de Paraguay, galés, bretón, ruso, holandés (que lo lee bastante, pero no lo habla) y el húngaro, los tiene en ‘remojo’ por falta de alguien con quién practicarlo.

Al comienzo

Ramírez creció en un hogar monolingüe en el eje cafetero, desarrolló su amor por los idiomas desde los 10 años, impulsado por la curiosidad de entender la música anglo que vivía su época dorada con canciones de artistas como Michael Jackson y Depeche Mode. Comenzó a aprender inglés con lo poco que podía obtener de su entorno: clases básicas del colegio, letras de canciones y grabaciones en cassettes. Esa primera chispa se convirtió en una vocación.

“De adolescente era muy tímido, pero los idiomas me ayudaron a abrirme al mundo y a conectar con otras culturas”, cuenta Ramírez. A los 18 años, ya dominaba el inglés y se embarcó en el aprendizaje de otros idiomas. “Con el alemán me ayudó Roberto Marulanda, me facilitó el material para aprender en 1997, con el portugués la historia se dio con el libro El Alquimista que encontré en un ‘agáchese’, lo compré por $1.000 y entendí el 70%, el 30 restante lo logré en la biblioteca pública con un diccionario español – portugués”.

Los libros en diferentes idiomas que atesora.

El autodidacta incansable

La metodología de aprendizaje de Ramírez refleja su disciplina y curiosidad. En los años 90, sin acceso a internet, aprovechaba emisoras de onda corta que ofrecían programas para aprender idiomas. También recolectaba libros de segunda mano, “el 8% de las familias del eje, tienen historias de migración, cuando vuelven traen libros que nunca leyeron, porque tampoco aprendieron el idioma y terminan en las librerías de segunda”, afirma el profesor. Al apasionado por las culturas el aprendizaje de idiomas se le volvió una adicción, “no tenía muchos recursos, pero me las arreglaba con lo que encontraba. Incluso estudiaba manuales de electrodomésticos en otros idiomas”, pero con el pasar del tiempo, le ganó la pasión por Colombia y ahora la muestra al mundo con orgullo y dominio en cualquier idioma que hable el visitante.

A lo largo de los años, esta dedicación lo llevó a acumular una impresionante colección de idiomas. Actualmente, domina con fluidez el inglés, alemán, francés, italiano, portugués, vasco y catalán, además del español. También tiene competencias intermedias en sueco, latín, hebreo y japonés, entre otros.

Profesor y guía turístico

Desde 2001, Ramírez ha combinado su pasión por los idiomas con la enseñanza. Ha trabajado como profesor en institutos de idiomas, universidades y como tutor privado. Sin embargo, en 2024 decidió dar un giro a su vida profesional y dedicarse al turismo, guiando a visitantes en el eje cafetero en hasta siete idiomas diferentes.

Aquí como guía con un grupo de turistas, haciendo gala de su conocimiento en idiomas.

“El turismo me ha permitido volver a mis raíces campesinas y aplicar lo que sé en un entorno que amo: la naturaleza”, explica. En su labor como guía, Ramírez ha desarrollado un interés especial por la ornitología, estudiando aves en varios idiomas para enriquecer sus recorridos.

El aprendizaje como forma de vida

Cuando se le pregunta por su habilidad para aprender tantos idiomas, Ramírez enfatiza que no se trata de un talento extraordinario, sino de pasión y perseverancia. “No soy un superdotado. Mi coeficiente intelectual es de 105, apenas un poco por encima del promedio. Lo que me ha llevado lejos es la disciplina y la paciencia”.

También desmonta mitos sobre el aprendizaje de idiomas, como la idea de que es necesario vivir en el extranjero para dominar una lengua. “Yo aprendí todos mis idiomas sin salir de Colombia, con las herramientas adecuadas, cualquiera puede lograrlo”.

Ramírez invita a las personas a abrazar la diversidad cultural de Colombia y perder el miedo a aprender nuevos idiomas. “Somos un país megadiverso y debemos sentirnos orgullosos de nuestra riqueza cultural y natural. Los idiomas son una puerta para conectar con el mundo y demostrar quiénes somos”.

Este políglota, que combina conocimiento, humildad y amor por el aprendizaje, es un ejemplo de cómo la autodisciplina y la curiosidad pueden superar cualquier obstáculo. Los idiomas le permitieron vencer la timidez.

“Siempre he buscado con quién practicar, porque la práctica hace al maestro. Vasco es mi idioma favorito”.

Dato

Los más adultos recuerdan las salas de chat del 2000, esa fue una herramienta maravillosa para este profe, allí pudo entablar conversaciones con personas de muchas partes del mundo.

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