Las confesiones de Rodrigo Londoño

El presidente del Partido Comunes, Rodrigo Londoño, aseguró que en la implementación de los acuerdos de paz firmados por las extintas Farc y el Estado Colombiano se ha perdido un período de gobierno dado el propósito del mandato de Duque de volver trizas lo pactado. El ex jefe máximo de la desmovilizada guerrilla concedió una extensa entrevista a ELDIARIO en donde afirmó que la gran expectativa política que tiene el Partido Comunes es que llegue un Presidente que  que represente a los sectores que  quieren la reconciliación y la paz. Londoño se refirió también a quienes firmaron el acuerdo de paz y luego volvieron a las armas a los cuales calificó de desertores, aseguró que el proceso de paz de Belisario Betancur lo acabaron a punto de bala con el exterminio de la Unión Patriótica y dijo que en Colombia se mantiene vigente la práctica de hacer política a punta de miedo. Anunció, así mismo, que se proyectar hacer un gran acto de reconciliación en Pueblo Rico, en donde algunos ex militantes de las Farc podría también pagar las sanciones que les imponga la JEP.

¿Se ha vuelto muy difícil hacer política en Colombia?

En Colombia sigue siendo complejo hacer política, porque desafortunadamente no logramos que se implementara en toda su integralidad los acuerdos que firmamos las  desaparecidas FARC-EP con el Estado. Ahí hay un punto sobre reforma política que realmente es un poco lo que se ha implementado y se trata de cambiar las reglas de juego que no le permiten a los movimientos alternativos hacer política, surgir en este escenario y tener todas las garantías. Se logró implementar el estatuto de la oposición, con muchos cuestionamientos todavía, muy incompleto, pero se logró y es una reivindicación de la Constitución de 1991. Pero se mantienen la situación de estigmatización a los movimientos alternativos, la situación de violencia, de represión y de amenazas a aquellos que pueden representar peligro a las élites que siempre han gobernador este país.

¿Además de la violencia, es muy difícil competir con fuertes intereses económicos?

Es que parte de la reforma política que hay que hacer es esa: que no haya que tener plata para hacer política. La situación es esta: aquí hay que tener plata para hacer política y se hace política para conseguir plata. Los movimientos alternativos que no estamos en esa dinámica y que estamos en la política en función de servirle a la gente, de luchar por unos ideales, de trabajar por una sociedad más justa, más igualitaria, no tenemos esas posibilidades desde el punto de vista económico y esa es una de las cosas que hay que comenzar a cambiar.

¿Qué expectativa tiene el Partido Comunes en cuanto a candidaturas presidenciales?

La expectativa que tenemos es que logre llegar un candidato que represente a los sectores que en Colombia queremos la reconciliación y la paz. Hemos estado con Gustavo Petro, ahí mantenemos firmes, apoyando el Pacto Histórico, tenemos nuestra propia lista al Senado.

¿En el caso de los candidatos al Congreso qué agenda legislativa se proponen adelantar?

Nuestra principal bandera en la defensa del acuerdo de paz y su implementación. Esta ha sido parte de la tarea que hemos tenido en la legislatura que está terminando, porque allí están sentadas las bases mínimas para comenzar a transformar a Colombia, desde el punto de vista económico, político, social y cultural.

En desarrollo del acuerdo de paz, las ex Farc han hecho actos de reconciliación en algunas regiones. ¿Y en Risaralda, qué?

Yo estuve en Pueblo Rico conversando con la gente y estamos trabajando en la posibilidad de hacer allí un gran acto de reconciliación. Y mucho más allá: venimos pensando en que esta región sirva para pagar las sanciones que vamos a tener en la JEP. La idea de las sanciones, que no son penas, van encaminadas a retribuirle a la sociedad colombiana el daño que hubiéramos podido hacer en desarrollo del conflicto, son acciones reparadoras en común acuerdo con las víctimas.

¿Está usted pensando en lanzarse a un cargo de elección popular?

Independiente de que esté donde esté mi papel es defender el proceso de paz, defender lo que me tocó firmar y trabajar porque se implemente, porque no lo vayan a trampear, no lo vayan a destruir. Cuando dijeron que lo iban a hacer trizas, pues yo dije: si lo hacen trizas y vamos a recoger cada pedacito y los vamos a volver a unir. En estos cuatro años hemos logrado que no vuelvan trizas los acuerdos.

No lo han vuelto trizas pero es poco lo que ha avanzado…

La verdad es que el acuerdo de paz no se ha implementado. La misma Corte Constitucional acaba de declarar el estado de cosas inconstitucionales en el tema de la seguridad, lo que por ende indica que lo demás tampoco se ha cumplido. Prácticamente estos cuatro años se perdieron, ahí estamos dando la pelea hasta desde el punto de vista legal porque son tres los períodos de presidentes que tienen que implementar el acuerdo, pero este período se perdió, nos quedan dos y de seguro que si los colombianos no nos equivocamos y acertamos eligiendo un presidente que se comprometa a construir la paz en Colombia y un Congreso que mayoritariamente lo acompañe en ese propósito, vamos a implementar este acuerdo y Colombia se va a transformar en los sueños que siempre hemos tenido de que sea una sociedad más justa y equitativa y que haya pan en cada mesa de los colombianos.

¿Por qué no fue posible llegar a un acuerdo de paz antes?

Nos hubiéramos podido ahorrar muchos muertos si los presidentes que tuvieron la posibilidad a nombre del Estado de haber firmado un acuerdo de paz lo hubieran hecho, a excepción de Belisario Betancur. Con él llegamos a un acuerdo que en su implementación los sabotearon, ese acuerdo nos abrió el espacio político que comenzaron a cerrarlo a punta de plomo, matando a todos los dirigentes de la Unión Patriótica. De ahí para adelante los demás gobiernos con los que tratamos de hacer un acuerdo nunca quisieron abrir la vía de la actividad política. Santos sí nos abrió el espacio para hacer política que es lo que siempre se había planteado y siempre se nos negaba.

¿En qué ha cambiado el proyecto político del movimiento?

Antes íbamos de casa en casa pidiéndole a la gente que nos acompañara en un proyecto político insurreccional, ahora los estamos invitando a que nos acompañen en un proyecto político, ya no pensando en llegar al poder para destruir al Estado, sino llegar a posiciones de poder para, en conjunto con todas la sociedad colombiana, hacer las transformaciones que sean necesarias.

¿Qué piensa de las llamadas disidencias de las ex Farc?

El grueso de las Farc mantuvimos los ideales y estamos en el proceso, los que se abrieron traicionaron esos ideales y dejaron de tener esos referentes. Ellos además no son disidencia, yo nunca he aceptado ese nombre, ellos son desertores. Este proceso de paz lo apoyó toda la guerrillada, en la 10a conferencia nacional estaban delegados de los frentes y unidades, y todos ellos levantaron la mano apoyando el proceso. Y algunos decidieron después desertar. Disentir, en cambio, es decir en medio de la discusión: yo no estoy de acuerdo con eso y por tanto nos abrimos. Todos expusimos temores y sabíamos que por firmar el acuerdo no iba a cambiar la clase política del país, que ha sido en buena parte una clase criminal, que siempre le incumple al pueblo y sabíamos que eso no iba a ser fácil.

¿Pero en Colombia se sigue haciendo política con la ley del miedo?

El miedo ha sido una forma de gobierno, una forma de mantener dominada a la gente. Todo se trata de una cultura de la desinformación y los medios en ese sentido, a través de la información y de la misma recreación, tienen que ir generando cultura para que la gente pueda hacerse a su propia opinión y no se incida por cosas que son absurdas. Todos esos cuentos son para descrestar calentanos, como dicen algunos, pero resulta que sí hacen efecto.

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