Unisarc investiga el cultivo de cannabis medicinal y su uso en el campo veterinario

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olombia tiene un inmenso potencial en el cannabis medicinal por sus condiciones climáticas, sin embargo es poca la información científica que existe en torno a este renglón agrícola sobre el cual hay todavía demasiados mitos y tabúes, a pesar de que son ya muchas las empresas que cuentan con licencias para su cultivo y la extracción de aceites medicinales. Para llenar el vacío existente en este campo, la Corporación Universitaria de Santa Rosa de Cabal, Unisarc, avanza en una investigación que tiene por objetivo conocer a fondo este cultivo desde el punto de vista académico y reconocer en fase de propagación y de producción, la artropofauna asociada al cultivo de cannabis medicinal y su manejo en ese municipio. Y, de manera complementaria, se integrará a esta investigación un equipo para evaluar el uso del cannabis en la medicina veterinaria. Así lo indicó Andrés Alfonso Patiño Martínez, docente asociado de Unisarc, en el área de frutas de clima frío moderado. El investigador, quien es agrónomo con maestría en sistema de producción agropecuaria, precisa que en ambos campos hay  mucho por avanzar desde el punto de vista científico.

¿Con relación al cannabis medicinal, qué trabajo se está adelantando en Unisarc?

Desde el Semillero de Entomología y Biodiversidad, que hace parte del Grupo de Investigación de Sistemas Sostenibles de Producción Agrícola, comenzamos en marzo del 2.021 a hacer una evaluación de artropofauna asociada al cultivo de cannabis en el área vegetiva y en la de producción. El proyecto, en la parte de campo, está en este momento en un 50% de avance.

¿Qué se pretende con el estudio?

Colombia es un país bastante importante para el mundo en la producción de cannabis, específicamente cannabis medicinal, porque estamos en el trópico y existen unas condiciones apropiadas para su desarrollo. Nos llama la atención porque, de cierta manera, es un cultivo nuevo en el cual queremos encadenar la parte de investigación desde la parte agrícola con otro grupo de investigación de la institución desde la parte médica, para empezar a hacer pruebas en animales. Básicamente lo que buscamos es tener avances de investigación desde el punto de vista agrícola en este cultivo porque no existe literatura. Hay mucha “literatura gris” que habla de una manera muy general de lo que hacen los jardineros, pero nada técnico como producto y como cultivo.

¿En la práctica no existe mucha información científica sobre este cultivo?

Generalmente estos son cultivos de grandes empresas farmaceúticas que siempre guardan para sí la información y no hay una información muy abierta al público desde lo académico. Nos llamó la atención de que recientemente el Presidente de la República expidió un decreto para la exportación de flor de cannabis medicinal, así que nos interesa mucho empezar a abordar el tema y esta línea desde la Universidad porque le vemos futuro desde el punto de vista de producción. Hay un futuro muy interesante desde la perspectiva de exportación, hay muchas empresa ya listas y con licencias en la región, por eso es importante la investigación y que se haga una alianza entre el ente privado -que es el que siembra- y el ente académico, que somos nosotros.

 

 

 

 

 

 

¿Y en cuánto al uso medicinal de cannabis en animales?

Con relación a la parte de medicina animal, en estos próximos 15 días vamos a reunirnos con dos profesores de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, que pertenece al programa de Medicina Veterinaria, porque ya la universidad ha hecho algunas investigaciones desde el área médica en el uso del cannabis medicinal para tratamiento en animales. Queremos empezar a unir la parte agrícola sobre el cultivo de cannabis, sus principales plagas, las enfermedades y la evaluación de algunas variables de tipo cuantitativo y cualitativo en el crecimiento de la planta. En la parte de extracción queremos hacer la alianza con la empresa con la cual estamos avanzando y con la parte médica para empezar a hacer evaluaciones con algunos animales en la universidad.

¿Qué horizonte tienen para empezar a entregar resultados de estas investigaciones?

Esperamos terminar el trabajo de campo en octubre próximo y nos demoramos de dos a cuatro meses haciendo toda la evaluación estadística, porque estamos estudiando plantas bajo invernadero desde el punto de vista del área de vegetación, después desde la producción y eso lo estamos relacionando con el clima al interior de los invernaderos donde hay algunos equipos que miden temperatura y humedad relativa, para hacer esa correlación.

¿Cómo está conformado este equipo de trabajo?

En el equipo de investigación somos tres personas que estamos trabajando: Shirley Palacios Castro, Julián Andrés Valencia en la parte de clima, y el año entrante se integra la fitopatóloga Luisa Fernanda con quien haríamos la parte de las enfermedades. Entonces que este primer paso es el primer acercamiento con la empresa que nos ha abierto las puertas y estamos haciendo ese proceso. Y obviamente vincular la academia con la parte productiva es bien interesante.

¿En esta parte del país, cuántas empresas tienen licencia para cultivo y extracción de cannabis medicinal?

No sé cuantas empresas, al menos aquí en nuestro territorio conozco cinco empresas que cuentan con licencias y una mpas que actualmentre está en proceso de licenciamiento. Hay que tener en cuenta que el gobierno colombiano tiene muchas modalidades de licenciamiento y, en este caso, la más importante es el licenciamiento de cannabis no psicoactivo. Todavía hay mucho tabú al pensar que es un cultivo malo, cuando realmente se trata de un cultivo bastante interesante con algunos indicios de hace mil o dos mil años en el uso de cannabis en la medicina natural, en otros países hay muchos avances en lo que tiene que ver con alimentación, entonces realmente apenas estamos haciendo estos primeros pinitos porque la literatura que hay sobre el cultivo es “literatura gris” que no enfatiza nada desde el punto de vista académico y científico.

¿En efecto se trata de una agroindustria que tiene mucho futuro?

Sí, bastante porque es un cultivo que va muy de la mano con el campo médico, el cual es demasiado importante. Y, como le digo, es quitar el tabú, cuando la gente compra aceite de cannabis a vendedores ambulantes o en las carreteras es posible que no sepan que están comprando ni como hacen la extracción, qué tipo de aceite están utilizando para hacer la rebaja del que sale directamente de la flora… Realmente es empezar a concientizar a la gente de que es un producto que le hace bien a la salud, que no le va a causar efectos negativos como pasa con las personas que lo consumen para drogarse y que en verdad tiene usos médicos bastante importantes. De hecho Colombia ya tiene dos o tres clínicas que se dedican a la medicina través del cannabis y hay una sereie de fórmulas magistrales que el médico que se ha ido especializando en esta parte conoce para determinar hacer los medicamentos en concentraciones de CBD, que es componente que importante desde el punto de vista médico, para el tratamiento de las personas y, obviamente, ya los estamos haciendo en la Universidad. Hay unos trabajos que se han presentando en algunos eventos científicos desde el punto de vista animal.

 

Cannabis medicinal

La industria mundial de cannabis legal ha tenido un crecimiento acelerado en los últimos años. La producción mundial con estos fines subió de 100 toneladas en 2015 a 406,1 toneladas en 2017. Al mismo tiempo, se espera que el mercado legal de cannabis a nivel global, estimado en USD 12.000 millones en 2018, llegue a USD 166 mil millones en 2025. En la actualidad, cerca de 30 países han legalizado alguna forma de producción y comercialización del cannabis (en algunos casos incluso con fines recreativos), frente a solo cinco países en 2014, y se espera que muchos otros lo hagan en el futuro próximo. En Colombia hay un camino recorrido que ha situado al país en un lugar preponderante y de gran potencial en el desarrollo de la industria del cannabis medicinal y en su posicionamiento internacional; existe un gran interés de inversionistas locales e internacionales para participar en el sector, a través de solicitudes de licencias de cultivo, procesamiento y distribución.

“Hay un futuro muy interesante desde la perspectiva de exportación, muchas empresa ya cuentan con licencias, por eso es importante la investigación y que se haga una alianza entre el ente privado y el ente académico”.

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