Un colegio de la zona rural de Pereira y una escuela del resguardo indígena en Mistrató, hacen de los planteles educativos del Eje Cafetero en donde se ha puesto en marcha un proyecto pedagógico y comunitario enfocado en la conservación de tres especies de aves migratorias que habitualmente llegan a nuestro país en el segundo semestre del año. Se trata del Colegio San Francisco de Asis de Arabia (Pereira) y la institución educativa La Inmaculada de San Antonio del Chamí, en donde Audubon, la ONG de conservación de aves más grande del continente, en alianza con el Servicio de Pesca y Conservación de la Vida Silvestre de Estados Unidos ( U.S. Fish and Wildlife Service) entregará a profesores y alumnos unos libros y cartillas para los grados de 4o a 7o, construidas con la participación de docentes y expertos, donde las materias se enseñarán utilizando a las aves y sus hábitats como contexto para abordar las matemáticas, ciencias, idiomas, etc, todo dentro de los parámetros del MEN. Es un cambio en la propuesta pedagógica, innovador y que desarrola las materias de la mano de aprendizajes sobre conservación, avifauna y biodiversidad. Sobre el tema hablamos con la biologa Catalina Casas, integrante del equipo de alianzas internacionales de Audubon en Colombia, empresa que ha trabajado mucho en estas regiones en la formación de guías de aviturismo, proyectos de conservación de la avifauna, entre otros.
¿En qué campo específico está trabajando Audubon en alianza con U.S. Fish and Wildlife Service en el Eje Cafetero?
Actualmente estoy coordinando un proyecto que tiene que ver con aves migratorias en los departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda. El proyecto consiste en fortalecer acciones participativas para la conservación de tres especies migratorias focales que son la Reinita del Canadá, la Reinita Cerúlea y la Reinita Alidorada, el cual también se enfoca en poder generar acciones para la conservación de otras aves migratorias que son muy importantes y, por supuesto, las aves migratorias que llegan a diferentes regiones de la zona Andina y las aves residentes de Colombia que son las que permanecen todo el año acá. Igual todas estas aves son nuestras y las contamos entre nuestras riquezas, entonces por eso hacemos esfuerzos por conservarlas.

¿Qué sitios se escogieron para llevar a cabo esta iniciativa?
El proyecto tiene áreas de impacto en los tres departamentos del Eje Cafetero, pero los sitios en los que hemos estado trabajando de diferentes manera han sido aquellos que están muy asociados a las localidades que hicieron parte de la ruta de turismo de los Andes Centrales que se priorizaron durante este proceso. En el caso de Risaralda hemos estado trabajando fuertemente en el distrito de manejo integrado Planes de San Rafael en Santuario y en otros lugares a donde hemos llegado con capacitaciones y con talleres en las cuales han participado el Parque Nacional Natural Tatamá, el Santuario de Fauna y Flora Otún Quimbaya y representantes de áreas protegidas regionales como privadas. Hemos trabajado sobre todo en fortalecer las capacidades en conservación, hemos vinculado personas que han hecho parte en distrito de manejo integrado Agualinda de Apía para consolidar las capacidades para la gestión de las áreas protegidas de Risaralda.
¿En qué consiste esta actividad?
Esta iniciativa tiene un objetivo específico relacionado con un programa educativo que estamos consolidando desde Audubon con el apoyo del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos ( U.S. Fish and Wildlife Service), el cual contempla varias actividades. Una de ellas es crear un currículo educativo con el que queremos impactar a las instituciones educativas vinculando todos los temas de aves en la conservación a las mallas curriculares, siguiendo todos los lineamientos del Ministerio de Educación Nacional. Esta actividad se ha logrado con un trabajo articulado con los profesores que han participado en el proceso de revisión y de validación de los contenidos. Tenemos varios productos a partir de esto, como lo son los lineamientos para los profesores que abordan el tema de aves lo vayan integrando a la malla curricular que tienen en las instituciones. También tenemos una cartilla, focalizada en los grados 4o, 5o, 6o y 7o para que el tema de las aves y su conservación genere el interés por parte de los estudiantes, los profesores y la comunidad en general. Y materiales didácticos complementarios que ayudan al desarrollo de este currículo. Todo este trabajo se va a hacer a través de varios pilotos en instituciones educativas de los tres departamentos.
¿En el caso de estas aves migratorias en qué lugares de Risaralda se adelantará el proyecto?
En cuanto a Risaralda vamos a realizar esos pilotos con el profesor Henry Rincón en el colegio La Inmaculada de San Antonio del Chamí (Mistrató) y en el colegio San Francisco de Arias del corregimiento de Arabia en Pereira. Allí estuvimos entregando unos kits educativos que contienen las cartillas, el material didáctico complementario y las guías de la avifauna colombiana y vamos a hacer varias actividades para que los estudiantes y los profesores se familiaricen y también vamos a realizar talleres virtuales de orientación para que los profesores hagan el acompañamiento en la orientación de estos pilotos.

¿En cuánto tiempo se tiene previsto llevar a cabo este proyecto?
Los pilotos del proyecto del Servicio de Pesca y Conservación de Vida Silvestre ya están en la etapa de cierre, pero la implementación de los pilotos la vamos a iniciar este semestre bajo todas las condiciones de bioseguridad por la Covid-19 y por el paro, todo eso movió mucho el cronograma que teníamos inicialmente, pero vamos aprovechar este segundo semestre del año para avanzar en la apropiación de los currículos, que los profesores los puedan usar bien y a partir del 2.022 empezar a implementar el piloto ya oficialmente, vamos a hacerle seguimiento, a medir los indicadores de éxito… Este es un proyecto de largo plazo, con un horizonte de unos cinco años, porque el objetivo es que se institucionalice, que los profesores los puedan seguir usando todo el tiempo y en el largo plazo, pero vamos a estar haciendo un monitoreo de seguimiento.
¿Para el ecosistema colombiano, cuál es la importancia de las aves migratorias?
Las aves migratorias son súper interesantes e importantes, estas aves son de diferentes tamaños y grupos, las cuales vienen cada año al país, en donde permanecen por unos meses y regresan a sus sitios de reproducción en Estados Unidos y Canadá, más o menos entre marzo y abril. Este es un viaje cíclico que hacen por la supervivencia de la especie, toda vez que en el norte hay en esa época invierno y está cayendo la nieve, entonces estas aves tienen que migrar hacia el sur para sobrevivir. Hay unas especies que llegan a Colombia y otras que van hasta otros países tropicales y, como lo mencionaba, estas aves son muy importantes porque hacen parte de nueva biodiversidad. Esas aves llegan acá también para cumplir un rol muy importante de control de plagas y por la misma existencia de esas aves y por todo ese viaje que realizan cada año es súper importante que podamos aportar a su conservación en nuestro país donde permanece casi seis meses y regresan a reproducirse en Estados Unidos y Canadá. Es necesario que conozcamos estas aves porque ese conocimiento por parte de la comunidad permite que se apropien como nuestras. Dentro de estos grupos están los gavilanes que aprovechan las horas del día más calurosas para viajar y para ahorrar energía y es común verlos atravesar en octubre nuestro país, es una cosa impresionante y asombrosa. Algunos de ellos siguen de largo hasta el sur del continente y hay otras aspecies que se quedan, dentro de las cuales están las reinitas que son el foco de nuestro proyecto. Es mucho lo que se está haciendo para aportar a su conservación porque su población cada vez está más en declive.
“Se ha creado un currículo con el que queremos impactar a las instituciones educativas vinculando todos los temas de aves en la conservación a las mallas curriculares”.



