De Santuario llega un café de altura para regalarle una experiencia al paladar

En octubre del año pasado se hizo realidad el sueño de Paola Herrera Botero y Ana Lucía Pareja Gómez de abrirle al café cultivado en las montañas de Santuario (Risaralda) nuevos mercados para que los consumidores tuvieran la oportunidad de disfrutar de una enriquecedora experiencia con sabor a un buen café. Paola es pereirana y vivió cuatro años en Santuario, mientras que Ana Lucía es santuareña y residente en Pereira y juntas la dieron vida a “1800 Café de Altura”, una tienda especializada en café ubicada en la calle 24 entre carreras 8a y 9a, diagonal de la Universidad del Área Andina. Allí es posible encontrar un café orgánico, cultivado con métodos tradicionales a 1800 metros sobre el nivel del mar en la finca de don Manuel Pareja, abuelo de Ana Lucía. Esta es la historia de un emprendimiento impulsado por dos mujeres que ahora pretenden también convertir a Santuario en un punto de atracción turística alrededor de la cultura del café y del disfrute de la naturaleza.

¿Cómo nació “1800 Café de Altura!?

Paola Herrera Botero. Cuando decidimos construir un proyecto de vida, empezamos a buscar diferentes nombres pero no sabíamos hacia dónde apuntar. El café que íbamos a traer de Santuario era cultivado por don Manuel Pareja -abuelo de Ana Lucía- en su finca ubicada a una altura de 1800 metros sobre el nivel del mar. Además don Manuel nos contó sobre el café, sus propiedades, porqué era cultivado a esa altura y muchas otras cosas. Y para nosotras era muy importante saber qué pasaba con el producto y qué lo hacía diferente a los demás. Así que entre nosotras estábamos decidiendo el nombre, ella dijo una cosa y yo dije otra, fusionamos las ideas y quedó “1800 Café de Altura”.

Ana Lucía Pareja Gómez.

Inicialmente buscábamos algo que fuera sonoro, que la gente pudiera distinguirlo y más allá de la parte de mercadeo, nos pusimos de acuerdo en una combinación alfa-numérica: 1800 y café. Nos metimos en la cabeza la idea de 1800 café y cuando nos preguntaban porqué ese nombre les explicábamos que era un café con altura. Y de ahí surgió, finalmente, “1800 Café de Altura”.

¿De dónde proviene el café que venden en la tienda?

ALPG. Mis abuelos son de Antioquia pero se radicaron en Santuario y desde muy pequeña he estado en contacto con el cultivo de café y con el campo. Y hace cinco años con Paola nos empezamos a interesar por el café y hace tres años comenzamos a darle cuerpo a la idea de montar un expendio café porque teníamos la posibilidad, por parte de mi familia de sacar el producto y hacerle todo el proceso. Mi abuelo Manuel es nuestro proveedor y nosotros hacemos la parte de trilla y tostión para ofrecer un producto final que, en este caso, son las bebidas a base de café y las presentaciones de café, en grano y molido.

¿Cuándo abrieron la tienda en Pereira?

ALPG. El mes entrante se cumple un año de la apertura de esta tienda. Nosotros arrancamos como empresa el 20 de marzo de 2018 y la tienda se abrió el 17de octubre.

¿Cómo fue vinculación a este proyecto?

PHB. Yo soy amiga de la familia Pareja hace seis años y nosotros vivimos en Santuario cuatro años. Había algo que yo veía allá y era que no le daban como el valor necesario al café de alta calidad que allí producían. En casi todas las poblaciones hay cafeterías, panaderías y uno que otro lugar de cafés especiales porque la mayoría son cafeteros. Cada cafetería o negocio de estos tiene su marca o café propio en donde es posible tomarse un buen café, pero no le dan la debida importancia. Entonces empezamos a pensar en eso y en sacar el café de Santuario a otros mercados, aunque al municipio llega mucho extranjero para visitar el parque natural Tatamá y por muchos atractivos que tiene la población.

Hablemos del café que ustedes ofrecen en la tienda…

ALPG. Nuestro café viene de la finca El Prado de la vereda Peñas Blancas, a unos 35 minutos del casco urbano de Santuario. Mi abuelo siempre ha sido una persona entregada al campo, tanto en la ganadería como en la caficultura, su pasión siempre ha sido el campo. Esta finca, a 1800 metros sobre el nivel del mar, la tiene hace 15 años y en ella ha llevado un proceso muy bonito en el cultivo de grano. Gracias a la altura y al clima de la zona el producto final es un café orgánico en cuyo cultivo no se utilizan ni pesticidas, ni químicos, ni fumigaciones. Los sembrados no han tenido problemas de broca gracias al buen proceso a que es sometido.

¿Qué variedad se cultiva allí?

ALPG. Es variedad caturra, nuestro perfil de taza es de frutos amarillos donde resaltan notas como nuez, cacahuate y almendra. El sistema de lavado y secado es tradicional. La mentalidad de mi abuelo es por lo tradicional, aunque ha incorporado mucha parte tecnológica en la producción.

¿Y en cuanto al proceso de trilla y de tostión?

PHB. Nosotros encontramos un aliado en Dosquebradas que se llama Don Manolo, en donde nos hacen el proceso de trilla y de tostión. Manuel, el hijo de don Héctor Manuel, nos ha ayudado mucho a encontrar lo perfecto en la curva de tostión de nuestro café, para el gusto de los clientes. Nuestro café por ser de altura es de mayor acidez, su acidez es media-alta, pero gracias la curva de tostión que tiene genera unos dulzores que contrarrestan un poco esa acidez.

¿Qué otros productos asociados al café ofrece la tienda?

PHB. La carta que ofrecemos a nuestros clientes incluye muchas opciones que no se salen del producto más importante que es el café. Además de todas las bebidas, frías y calientes, ofrecemos una parte de brunch que ha sido todo un éxito y siempre tratamos de tener mucha variedad en la repostería. Algo muy importante y es que nosotras horneamos todos los productos de panadería, los que siempre están frescos.

Están ustedes en una zona universitaria ¿qué acogida ha tenido el café entre los jóvenes?

PHB. Nos asombra cómo los jóvenes se han vuelto buenos tomadores de café, el cual consumen sin azúcar, por ejemplo. Y se han vuelto expertos y exigentes en el tema. Aparte hemos tenido muy buena aceptación, hemos construido unos clientes muy fieles y algo súper importante: como ahora todo se mueve por redes sociales, estamos en constante movimiento en ese escenario todo el día con videos y mucha información.

¿Y ahora están pensando en un proyecto turístico alrededor del café?

Nuestro café es de Santuario, yo nací allí y ahora vivo en Pereira y Paola es pereirana pero vivió en Santuario y, obviamente, uno termina siempre regresando a donde fue feliz, así que queremos contribuir con algo a Santuario. Así que estamos ideando un proyecto que queremos desde “1800 Café de Altura” generar turismo para el municipio. Estamos ideando ese proyecto para que desde acá podamos invitar a la gente a Santuario, culturizar a los visitantes con el municipio y que conozcan el proceso del café en las fincas. Más que tener una tienda para lucrarnos queremos ir mas allá. Nuestro eslogan es “Regálate una experiencia con sabor a café” y eso no solo significa tomarse una taza de café sino saber de dónde viene, cómo es todo el proceso, que los turistas lo vivan, que recolecten el café y que al final se tomen una buena taza de nuestro café.

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