El personal de la salud, desde médicos y enfermeras, hasta asistentes, auxiliares y hasta vigilantes, constituye la primera línea de contención de la pandemia del Coronavirus pero también el personal de mayor riesgo de contagio, de hecho este segmento representa un alto porcentaje de los casos confirmados de COVID-19 en el país. Sin embargo en muchos casos faltan los elementos necesarios de protección para ellos, en especial para quienes deben atender las áreas de mayor exposición como lo son las salas de exposición de pacientes COVID-19 y las camas UCI destinadas para ellos. Por tal razón, la Federación Cluster Risaralda Comfort Health, que dirigida Catherine Arango Slingsby, decidió poner en marcha una campaña de solidaridad que busca recolectar fondos para proveer a este personal de mascarillas, caretas, batas, monogafas y todos los elementos e les sirvan para minimizar los riesgos, en especial en las instituciones de salud del sector público. Sobre los objetivos y alcances de la campaña hablamos con Mauricio Céspedes Roncancio, médico internista, neumólogo, especializado en trasplante pulmonar, enfermedades vasculares pulmonares y en cirugía endoscópica de la vía aérea, actual coordinador del Servicio de Neumología y Cirugía de Tórax de la Clínica Comfamiliar y director científico de Respiremos.
¿Qué los motivó a lanzar esta iniciativa solidaria?
Consideramos que hay una desigualdad en los diferentes centros clínicos y hospitalarios en todo el mundo, no solo en el país. Si nosotros le preguntamos a cualquier centro institucional la respuesta es que están preparados y que tienen los elementos de protección. Pero si vemos en realidad la queja universal, por continentes, países o ciudades, la protesta general es que el personal de salud no tiene elementos de protección adecuados ni buenos tapabocas, tampoco monogafas, batas, caretas, guantes, alcohol. Todo este tipo de déficit es una realidad, que varía de sitio a sitio, porque no se puede comparar clínicas privadas de alta tecnología con hospitales o puestos de salud públicos en donde es evidente la diferencia en la cantidad y calidad de esos suministros.
¿En qué consiste la campaña?
Con toda esa información se nos ocurrió en el Clúster de Bienestar y Salud plantearle a la junta directiva que algunas donaciones que nos habían ofrecido fueran destinadas, exclusivamente, en la consecución de elementos de protección para donarlos en forma directa a los servicios médicos involucrados. No generar entregas masivas un hospital en general sino al servicio de Urgencias que es donde llegan los pacientes y donde el personal está más expuesto, también a las Unidades de Cuidados Intensivos que es donde hay mayor riesgo porque se trata de pacientes más graves, a las salas de hospitalización donde está el personal de salud con pacientes COVID-19 confirmados y el nivel de exposición es mucho mayor. Hay áreas en los hospitales, de acuerdo con los protocolos que hemos tratado de implementar, que son limpias y otras que no, es decir, las áreas COVID donde están confinados los pacientes con muy alta sospecha o con el diagnóstico confirmado, para que el resto de las salas de los hospitales no se contaminen.
¿Es claro que el riesgo de contagio no es igual para todo el personal?
El riesgo para el personal de salud, aún dentro de un mismo hospital, no es el mismo y tiene diferente grado de exposición. No es lo mismo el personal que está atendiendo, por ejemplo, el área de Cirugía General dado que la gente se sigue enfermando de apendicitis, de cálculos biliares o en el riñón, de neumonías común y corriente, de infecciones en la piel, etc. Allí el personal médico sigue recibiendo pacientes que no tienen un alto riesgo de infección por COVID puesto que atienden las patologías usuales. Mientras que los que están en una sala de UCI con pacientes infectados o los hospitalizados en las salas para COVID el riesgo es mucho más alto.
¿Allí los requerimientos en cuanto a niveles de protección son diferentes?
En estos casos los elementos de protección son de mayor exigencia. Hay diferentes tipos de mascarillas, gafas o batas que se adjudican de acuerdo con los protocolos propios de cada institución y los sugeridos por el Ministerio de Salud y los organismos internacionales. De esa manera lo que hacemos es entregarle a los servicios con mayor riesgo, elementos de protección de mayor seguridad y a los que tiene menos exposición, elementos de protección con menos complejidad, pero también de calidad. La idea es que todo el personal de salud en cualquier sitio que tenga un riesgo le lleguen a faltar estos elementos.
¿Qué tipo de elementos de protección proyectan entregar?
Dentro de la hoja de ruta tenemos unos proveedores de muy buena calidad certificados y con todos los registros de Invima, registros de importación y demás, porque en este momento han surgido gran cantidad de fábricas rudimentarias, otras no tan técnicas y empresas de confección de ropa que se convirtieron en fabricantes de elementos de protección sin tener mucha experiencia. Lo que buscamos es tener la seguridad de que lo que vamos a donar son elementos de buena calidad, entre ellos: tapabocas quirúrgicos y tapabocas N95, tapabocas media cara con filtros P100 y máscaras de cara completa con filtros P100, vestidos quirúrgicos anti fluidos, viseras faciales protectoras, overoles completos y monogafas como elementos básicos de protección.
¿Qué cantidad de estos elementos se han fijado como meta en esta campaña?
Hemos planteado algunas cifras, pero somos conscientes de que hay en curso muchas campañas de donación tanto para personas vulnerables de bajos recursos y sin trabajo para entregarles mercados como para otras ayudas a los adultos mayores y ancianatos. Por eso nos enfocamos en este campo específico, sabemos además que este tipo de elementos son costosos y por la pandemia hubo un gran aumento de la demanda y disminución en la oferta lo que incrementó los precios hasta en un 100%. La idea es unir esfuerzos con grandes marcas y personas que pueden hacer donaciones para garantizar el éxito de la campaña, la cual tiene toda la fiscalización de la junta directiva del clúster y un comité creado exclusivamente para las donaciones sin ningún margen de error y con una cuenta creada solo para las donaciones. A las personas se les emitirán los certificados de donación con todos requisitos que solicita la ley para que esos títulos sean legales y sean utilizados para los beneficios tributarios que conllevan esas donaciones.
¿Qué llamado hacen a la solidaridad de los risaraldenses?
La finalidad, el fundamento y la razón de ser del clúster desde que se creó fue hacer una fundación para trabajar en pro de la salud del Eje Cafetero, tratando de aumentar todos los servicios de salud, bienestar y turismo. Hemos trabajado basados en esa premisa. Y como elemento fundamental de la salud tenemos que pensar no solamente en los pacientes sino también en el personal de la salud que es quien genera ese bienestar y esa salud que este momento son los que están más expuestos y son la primera línea en esta línea de batalla ante esta pandemia tan terrible. Por eso decidimos, y es nuestro llamado, que la gente nos ayude con esas donaciones para poder entregar esos elementos y cuidar a ese personal en las instituciones donde se han detectado déficit de tales artículos y donde las personas están más expuestas. Con ello estamos también protegiendo a los miembros de sus familias, que también son muy importantes y tenemos que cuidarlas.



