Como piloto del programa “Parques Vivos”, la administración ha escogido la glorieta que hay debajo del Viaducto, donde casi que viven decenas de drogadictos y habitantes de calle.
Para enfrentar el grave problema que vive la Ciudad de invasión de los parques, plazas y lugares públicos por los orates, los habitantes de calle y especialmente por los consumidores de estupefacientes, la administración municipal ha anunciado la puesta en marcha del programa “Parques Vivos”.
Esta iniciativa, que según lo anunciado por el Secretario de Gobierno Municipal ya está en operación en otras ciudades del país con notable éxito, está fundamentada básicamente en dos estrategías, la primera lo que han llamado un urbanismo táctico y la segunda, lo que se conoce como arquitectura hostil.
El urbanismo táctico, según el funcionario, es una metodología de planificación urbana que emplea intervenciones ligeras, de bajo costo y rápida implementación, casi siempre temporales, destinadas a transformar y recuperar espacios públicos, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y fomentar la participación ciudadana.
De acuerdo con el doctor Trejos, esta estrategía ya se ha implementado con muy buenos resultados en la ciudad, en algunos parques y espacios públicos como en el parque La Rebeca en la zona alta de La Circunvalar y en el Parque El Oso. Allí se ha instalado mobiliario urbano temporal y se han creado zonas verdes que cambian completamente el aspecto y el ambiente del sector.
La segunda estrategia consiste en construir elementos urbanos, como superficies puntiagudas, bancos inclinados o pisos irregulares, que tienen como propósito disuadir comportamientos no deseados de quienes frecuentan estos lugares o impedir el mal uso del espacio público, como por ejemplo el que le dan los consumidores de droga o los habitantes de calle.
Como piloto para la puesta en marcha del programa “Parques Vivos”, la administración del alcalde Mauricio Salazar ha escogido la glorieta que hay debajo del Viaducto, donde se reúnen y casi que viven, decenas de drogadictos, consumidores habituales y habitantes de calle.
La Ciudad ha perdido sus parques, sus plazas y los espacios públicos a manos de los indeseables, de los orates, de los drogadictos y de quienes son una amenaza para los ciudadanos, para las familias, para los niños y para los adultos mayores. Ya ellos no pueden ir a donde fue siempre su sitio de reunión, su punto de encuentro y el lugar donde se respiraba aire fresco, se departía con tranquilidad y se disfrutaba de la seguridad.
Ojalá el programa anunciado cuente con el acompañamiento permanente de la Policía. Cualquier esfuerzo que haga la Administración si no tiene el apoyo de esa institución, si este no es permanente y decidido, y si no hace parte de una estrategia conjunta con otros organismos de seguridad, de nada servirá.
