Con el convencimiento que cada vez son más fluídas y sencillas las relaciones entre los contribuyentes y la DIAN, lo que facilita el cumplimiento de las obligaciones tributarias, el Defensor Nacional del Contribuyente y del Usuario Aduanero, Daniel Alberto Acevedo Escobar, adelanta una gira por el país para socializar y difundir las funciones y servicios del despacho a su cargo. De paso señaló que la DIAN, que adelanta un necesario proceso de transformación, a diferencia de lo que muchos piensan, no es el “coco” de los usuarios y de los empresarios a diferencia de lo que muchos piensan.
¿Cuál es el propósito de esta gira por el Eje Cafetero?
Desde hace dos meses y medio que asumí el cargo arrancamos un trabajo muy interesante que partió de hacer un diagnóstico sobre la forma como nos veía la gente en la calle. Allí encontramos una cosa curiosa: la Defensoría la conocen en las agremiaciones y dentro de la DIAN, pero en la calle son muy pocos los ciudadanos que conocen qué hacemos, cómo trabajamos y cuál es nuestra finalidad. Arrancamos con un trabajo muy fuerte de ir a todo el país a que nos conozcan y ofrecerles al ciudadano cuáles son las ventajas que tienen la Defensoría del Contribuyente y el Usuario Aduanero.
¿Y cuáles son esas ventajas?
Sencillo, cuidar sus derechos desde el lado tributario y aduanero. Son quince derechos fundamentales que dispone la ley, desde lo más sencillo que es la sensación al recibir la atención en los puestos de contacto, cómo ve la gente la DIAN desde la perspectiva de solicitar una colaboración, una ayuda o un proceso en el que la ubiquen o le den direccionamiento hasta temas muy profundos como la interpretación de las normas en relación con procesos como las devoluciones, la Economía Naranja -hoy en día proyecto bandera del gobierno-, etc. Estamos trabajando en eso.
Con la Dian tenemos dos sensaciones: es un “coco” para la mayoría de la gente o hay total desconocimiento ¿debemos asustarnos con la DIAN?
No, para nada. Pero voy a ser sincero: hace tres meses, cuando estaba en el sector privado, teníamos esa idea: que el “coco” de los grandes se llama DIAN. Pero he encontrado una cosa muy interesante: es una entidad con 10.000 funcionarios valiosísimos, una gente super interesante, con un conocimiento muy profundo del tema de sostenibilidad del Estado -que es precisamente la función de la DIAN como tal-. Obviamente una entidad con 10.000 funcionarios es la empresa más grande del Estado y con una actividad tan importante como es recaudar el recurso con el que este funciona, pero cualquier cosa pequeña suena peor que en cualquier otra entidad. Pero con una función muy importante: recaudar todos esos recursos que necesita el Estado para pagar el funcionamiento y para la inversión que impulse el aparato económico.
¿Existen razones para ese temor reverencial que inspira la DIAN?
No hay que tenerle miedo a la DIAN. Y ahí hay un punto importante: José Andrés Romero, como director de la DIAN, adelanta un trabajo bien estructurado para desarrollar la transformación de la entidad, la cual se mueve en cuatro pilares muy importantes. Uno, el tema del cambio del concepto del funcionario, la especialización de éste en el servicio, que nos genera el efecto de la calidad en el servicio. Dos, el aspecto de la transformación tecnológica en el cual hay que decir que nuestros sistemas, hoy en día, ya tienen mucho tiempo de uso, que han funcionado de la mejor manera, que el sistema ha crecido y también la cantidad de personas que aportan y este aporte hay que modernizarlo. El mismo director de la DIAN me ha pedido que le diga la verdad a la gente, vamos a hacer esa modernización y precisamene el pilar es cambiar y transformar el sistema. Vamos a conseguir los recursos y, aparentemente, hay una fuente interesante de recursos para iniciar el proceso.
¿Esa situación fue la que causó el colapso del sistema hace unas semanas?
Sí. Pero venga le cuento: esa apreciación vamos a corregirla porque antiguamente las contingencias eran de siete días. Una caida del sistema de la DIAN era de siete días, cuando nos iba muy bien eran cuatro o cinco días. Hoy, gracias a lo que ha hecho esta administración, y hay que decirlo, la contingencia fue solo de 24 horas. Y hay que agregar que el concepto de la contingencia es una defensa y un beneficio para el ciudadano para efectos de que no incurra en multas ni en situaciones que puedan ser gravosas desde el lado del costo en la relación con el ente tributario. Hoy se ha mejorado eso, lo que pasa es que el sistema Muisca ya está viejito, no nos da para mucho tiempo y hay que modernizarlo y cambiar a un nuevo sistema.
¿Cuáles son los otros dos pilares de esa transformación?
En donde más duro le da la Defensoría, en donde más trabajo tenemos como ente de la DIAN son la legitimidad y el concepto de cercanía con el ciudadano.
¿En qué consiste ese pilar de la legitimidad?
Legitimidad es: por qué hay que pagar impuestos. Mire que hay un tema con los colombianos, y a mí me da risa, porque a veces tiene uno que salir a la calle y arrancar desde lo elemental, como lo es explicarle a los usuarios por qué se crea teoricamente un Estado, el cual tiene dos funciones básicas: primero, cuidar la propiedad privada de las personas y que pueda acceder a la propiedad y, segundo, cuidar la seguridad, que las personas se puedan mover con tranquilidad en el país. Después de esos dos puntos, que permiten ese funcionamiento, viene el escalamiento de un Estado más moderno y participativo y es cómo genero el pago de las actividades estatales y cómo le meto el capital al aparato económico para que funcione.
¿Para lograr todo esto, usted si cree que hoy es más fácil declarar renta?
Mire, nuestro sistema no es amigable, no toda la gente entiende cómo diligenciar los formularios ni cómo se entra al sistema. Hemos tratado de poner herramientas, y la DIAN lo ha hecho al punto que hoy le está llegando a la gente el sistema de la declaración sugerida que es interesante. Allí se le está diciendo al usuario que la DIAN sabe, por información exógena, que éste recibió tal capital, que tiene unas exenciones y que puede hacer cruces para efectur el pago. Obviamente la gente tiene que hacer algunas depuraciones, pero en realidad la DIAN se ha encargado de poner en manos del ciudadano más información de modo que sea más sencillo hacer el proceso. Pero tenemos que llegar a un sistema que sea completamente amigable donde la gente, sin necesidad de muchas cosas, pueda entrar el sistema, diligenciar su declaración y hacer el pago en forma más sencilla.
¿Este cambio tiene felices a los contadores porque les generaron más trabajo?
La semana pasada me dieron una noticia diferente: me decían que los contadores tienen miedo de que los van a eliminar del sistema, pero no. Yo soy abogado, pero hablo mucho con los contadores, a quienes les digo que están en una situación muy difícil porque les toca aprender contaduría cada dos años o cuando sale una reforma, les tocó adaptarse al proceso de las NIIF, les tocó rediseñarse y el empresario colombiano es fregado. A mí me pasaba cuando estaba al otro lado del asunto: cuando el contador llegaba con el valor de lo que teníamos que pagar, a veces como empresarios les decíamos: usted cómo está pensando que voy a pagar eso, mire a ver. Pero desde la DIAN le estamos diciendo: ojo que usted es solidario con lo que va poner en el papel. Ser contador es una función muy dura en Colombia, pero son necesarios en el movimiento económico y el funcionamiento empresarial y lo van a seguir siendo.
¿Su despacho que promedio de procesos lleva mensualmente?
El año pasado la Defensoría del Contribuyente en el 2018 realizó 7500 atenciones a personas en el país y desde hace dos meses y medio que asumí el cargo hemos realizado 4500, lo que quiere decir que están creciendo la atención y el relacionamiento con el colombiano.
¿De esos procesos, cuántos se resolvieron a favor del contribuyente?
La cosa no es tan terrible si la miramos desde la operación de la DIAN: de 10 personas que atiendo 1.5 pueden tener un riesgo de vulneración, que no es una vulneración probada, y cuando hacemos los estudios no llegamos al 0.8. Dos elementos: uno, esto no dice que la DIAN, de alguna manera, está haciendo bien su trabajo, la parte operativa y la aplicación de la normas las hace bien, pero no es fácil ni es cómodo el tema tributario en ninguna parte del mundo. Meterle la mano al bolsillo para que el contribuyente pague es díficil, pero lo están haciendo bieno. Y, por el otro lado, estamos encontrando que los contribuyentes tienen un desconocimiento muy grande la norma. Y allí es donde está el error más grande.
¿Esas cifras incluyen también al usuario aduanero?
En el tema de la Defensoría tenemos, más o menos, un 70-30: un 70% corresponde al tema de las contribuciones o asuntos tributarios y un 30 % a asuntos aduaneros. Es un poco mas bajo el procedimiento. Obviamente ahora hemos tenido un incremento por la expedición del Decreto 1165 o nuevo regimen aduanero, en donde hay temas en donde tendrán que acomodar, pero es normal en estos casos. Peor en general esa ha sido la media.
¿Cuál es, por último, su mensaje a los contribuyentes?
En Colombia existe una Defensoría cuya misión es cuidar cualquier tipo de vulneración frente a los derechos del contribuyente y del usuario aduanero, así que no duden en visitarnos y acceder al servicio. Nos pueden encontrar en nuestra página www.defensoriadian.gov.co estamos en las redes sociales (facebook y ttwiuiter), allí hay campañas de publicidad muy interesantes con piezas pertinentes en relación con estos nuevos temas.



