En el Banco Genético de la Universidad Unisarc de Santa Rosa de Cabal existen por lo menos 80 especies de plantas medicinales, la mitad de las cuales son endémicas de Risaralda. En sus diez años de existencia, dicho banco se ha dedicado no solo a la propagación de estas especies y la conservación de las semillas, sino también a la investigación sobres sus propiedades y usos, aunque algunas de ellas están en proceso de extinción porque su utilización ya no es tan frecuente. Al frente del Banco Genético están los docentes de Unisarc, Carolina María López Florez y Carlos Andrés Quiceno, quienes con el apoyo de un puñado de estudiantes lideran esta especie de expedición botánica para rescatar y divulgar la riqueza de Risaralda en cuanto a plantas medicinales y su utilización más común. Con CarolinaLópez Flórez, quien es licenciada en biología y química, especialista en agroecología tropical andina y magister en química y docente de la Facultad de Ciencias Básicas de Unisarc, hablamos sobre los objetivos del Banco Genético.
¿Qué trabajo han venido adelantando en el Banco Genético de Unisarc?
El Banco Genético es un espacio dentro del campus universitario donde tenemos una colección de especies de plantas medicinales. El banco fue creado hace más de 10 años gracias a un trabajo que realizó un docente de la institución con unos estudiantes de la Tecnología en Producción Agrícola de Mistrató. En esa oportunidad el docente adelantó un estudio de etnobotánica en la región y recopiló una gran información sobre las plantas medicinales de la comunidad Embera Chamí en Mistrató y los usos que le daban a esas especies. El profesor solicitó permiso a los Embera para traer de allá unas especies y tratar de conservarlas en el campus. El compromiso con los Embera era propagar las especies y entregar semillas nuevamente a las comunidades interesadas en rescatar los saberes ancestrales. A partir de ese momento se creó en Unisarc el Banco Genético y, a través del tiempo, hemos mantenido el espacio gracias al trabajo de nuestros estudiantes y de algunos docentes que han apoyado este proyecto de conservación.
¿En la actualidad cuántas especies de plantas medicinales tienen allí?
Tenemos alrededorde 80 especies de plantas medicinales ya no solo de la zona Embera Chamí. En primera instancia se inició con las plantas recolectadas en territorios indígenas, pero a través del tiempo el Banco Genético se fue enriqueciendo con otras especies del departamento. Con los estudiantes realizamos algunas actividades y como muchos de ellos son de distintos municipios de Risaralda de donde nos traen las plantas que sus padres o sus abuelos tienen en los jardines, en sus huertas o en sus fincas y de esa forma se fue enriqueciendo el Banco Genético.
¿Pero también se hace algún intercambio de semillas?
Otra forma de enriquecerlo es a través del intercambio de especies en los distintos eventos en los cuales participamos. Generalmente Unisarc está presente en los mercados agroecológicos y en los eventos en donde los campesinos comercializan sus productos. Allí hacemos el intercambio de semillas, nosotros aportamos las que tenemos y recogemos las semillas de otras zonas de la región que nos puedan aportar los campesinos o los indígenas. El Banco Genético inició con 25 a 30 especies y actualmente contamos con alrededor de 80.
¿Cuáles se ellas son las más importantes o significativas?
Tenemos especies aromáticas como el limoncillo, la citronela, el pronto alivio, el cidrón; algunas especies condimentarias como el ají, poleo, culantrón, otras como las lágrimas de San Pedro, el orozú, el anamú, la singamochila, el bencenuco, cúrcuma, sagú, yacón, flor de muerto, matarratón, paico, penicilina, romero, vetiver, sauco, marihuana, coca, nacedero, entre otros.
¿Están también trabajando en la divulgación de las propiedades de estas plantas?
Sí. En la actualidad a través del semillero de plantas medicinales estamos seleccionando algunas de las especies que tenemos en el Banco Genético, especialmente aquellas de usos antimicrobianos para iniciar un trabajo conjunto con los docentes de la Facultad de Ciencias Pecuarias, especificametne con profesores de Medicina Veterinaria, donde vamos a preparar algunos extractos y aceites para su aplicación en el control de algunos microorganismos que son patologías frecuentes en los animales domésticos. Por ejemplo, aquellos que provocan la sarna o las alergias en los perros y los gatos.
¿De igual manera allí hay también una gran riqueza ancestral?
Hemos tratado de enfocarnos mucho hacia el rescate de los saberes. En los últimos años hemos trabajado mucho en la parte de etnobotánica y precisamente en este momento nos encontramos desarrollando unos trabajos de tesis donde estamos realizando una caracterización de las especies medicinales de Risaralda. Vamos a hacer en cada municipio del departamento una caracterización de las plantas medicinales y de los usos que estas especies están teniendo en la región. La idea es tener una publicación, tipo formato libro, de las especies medicinales de Risaralda y también otro objetivo es implementar el Jardín Botánico que está liderando Unisarc donde vamos a tener además un espacio para la colección de plantas medicinales. Nos hemos enfocado sobre todo en ese aspecto etnobotánico y vamos a empezar a hacer los primeros pinitos en la validación de estos usos medicinales que los campesinos y los indígenas nos están aportando.
¿De esas 80 especies, cuántas son endémicas de Risaralda?
Tenemos alrededor de un 40 a 50 % de las especies endémicas. Ese es otro aspecto muy importante que queremos empezar a rescatar porque muchas de nuestras especies medicinales se han perdido o han entrada en una etapa de desuso porque, precisamente, alrededor de ellas hay muy poca información científica, mientras que las especies foráneas si tiene mucho desarrollo a este nivel porque en el exterior tienen mayor infraestructura o dedican un mayor interés al estudio de esos recursos genéticos. La idea es empezar a retomar esas plantas, se van a aplicar unos índices de valor de uso y unos índices de significancia donde nos vamos a poder dar cuenta de qué tan uso y qué tanto valor le estamos dando a nuestras especies nativas. Y vamos a poder identificar cuáles de esas especies pueden estar en riesgo de extinción o en peligro de desaparecer porque las comunidades no las han vuelto a utilizar, no las cultivan y los conocimientos alrededor de ellas se van perdiendo de generación en generación.
¿A la par como va el trabajo de recolección de semillas?
Estamos trabajando solo con plantas medicinales, aunque muchas especies que consumimos en la dieta diaria tienen una connotación nutraceutica, lo que quiere decir que además de servir como fuente de alimento y de nutrientes, también pueden tener propiedades medicinales. Allí, por ejemplo, en la parcela tenemos fríjoles de distintas variedades, aguacates, algunas frutas, rizomas y granos que además de ser alimenticios tienen usos medicinales. En ese intercambio de semillas se pueden incorporar muchas especies que algunos no consideran medicinales.
¿En este Banco Genético cuántas personas están trabajando?
En el momento somos dos docentes los que estamos liderando el trabajo, el profesor Carlos Andrés Quiceno y yo. Y tenemos alrededor de 15 estudiantes involucrados en el semillero de plantas medicinales, son alumnos de distintos programas como Medicina Veterinaria, Biología, Ingeniería Agronómica, que en tiempo extra-curricular dedican un espacio a colaborarnos con las actividades de campo que de deben hacer en el Banco Genético, en la identificación de especies, en las labores de propagación de especies, en la elaboración de las fichas de las plantas y de las bases de datos de las especies. En la actualidad estamos dandole una reorganización al espacio, reubicando especies, haciendo la señalización y los senderos, para empezar a traer gente para mostrarles ese Banco Genético y la importancia de la conservación de las especies medicinales.


¿Cuáles se ellas son las más importantes o significativas?
