No hay duda de que la salud del Presidente es un asunto de interés nacional y lo que en principio fue una simple descortesía, se ha convertido en un hecho de preocupación del país.
Esta semana algunos representantes a la cámara anunciaron la presentación en el Congreso de una proposición para solicitar al presidente Gustavo Petro la realización de un exámen médico que dictamine si tiene algún impedimento de salud que le impida ejercer su cargo.
Independiente de la legalidad de la solicitud que un grupo de congresistas le hacen al Presidente y de si este es el vehículo adecuado para conocer de la salud del actual mandatario de los colombianos, sí parece prudente que de alguna manera se puedan disipar las dudas, cada vez más insistentes, sobre una eventual incapacidad del Jefe del Estado para ejercer sus funciones con todo el vigor y la capacidad mental que semejante responsabilidad exige.
Una información de prensa decía no hace muchos días que en lo que va corrido del gobierno, el Presidente ha dejado esperando en 82 ocasiones a los correspondientes auditorios, todas las veces después de haber confirmado su asistencia y de estar los eventos o reuniones debidamente agendadas.
El fin de semana pasado, para no ir muy lejos, el presidente Petro no asistió al Congreso de la Andi que se reunía en Cartagena y que congrega a los empresarios y dirigentes gremiales más importantes del país y el mismo día dejó esperando a cientos de habitantes de esa ciudad en un evento que había sido convocado por la propia presidencia de la República.
Pero no solamente es notoria y preocupante su ausencia en eventos de toda naturaleza y en los más diversos escenarios, sino en el exterior y donde está comprometida la imagen y el nombre de Colombia. Hace apenas ocho días el Presidente no asistió al cierre de la Cumbre Amazónica, que se realizó en Belém, Brasil.
Pero no es solamente sus ausencias injustificadas en eventos de trascendental importancia para el país o donde el Jefe del Estado era personaje central, sino que con frecuencia ha desaparecido completamente de su agenda pública, en ocasiones por más de 24 horas, sin que alguien de razón de él, ni de su paradero, ni de porqué su ausencia.
Además, varios altos funcionarios del Gobierno sostienen en privado y no pocos exfuncionarios lo hacen en público, que en no pocas ocasiones, incluyendo los Consejos de Ministros, el Presidente hace largas exposiciones y dice frases que no se entiende que es lo que quiso decir.
No hay duda de que la salud del presidente de la República es un asunto de interés nacional y lo que en principio fue un simple incumplimiento o una descortesía con algún gremio, o con los gobernadores, o con una comunidad, se ha convertido en un hecho de preocupación del país y que debe ser de alguna manera aclarado y despejado para tranquilidad de todos los colombianos.
