Aunque la producción cafetera de Risaralda en el primer semestre —especialmente en junio— será significativamente menor que la del mismo periodo de 2024, los ingresos para el caficultor se mantendrán estables.
A propósito de las cifras reveladas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), que mostraron un crecimiento del 2,7 % en la economía colombiana, el café se destacó como uno de los principales motores de la reactivación económica del país. Esta actividad registró un repunte del 31,3 % en el primer trimestre del año, consolidándose como la de mayor aporte al dinamismo productivo nacional, según análisis de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC).
La producción de café en Colombia, y particularmente en departamentos como Risaralda, ha venido ganando participación dentro del Producto Interno Bruto (PIB) agrícola, reflejando su creciente relevancia en la economía rural. Desde la presidencia de la FNC, Germán Bahamón afirmó: “Este crecimiento no solo es una buena noticia macroeconómica, es sobre todo una noticia que llena de esperanza a las más de 550 mil familias caficultoras, quienes son las verdaderas protagonistas de este logro. Su trabajo irradia bienestar a las regiones rurales, activa economías locales y aporta al desarrollo del país”.
Una mirada a Risaralda
En el departamento, el impacto de la caficultura es aún más significativo. Luis Miguel Ramírez Colorado, representante de Risaralda ante el Comité Directivo y el Comité Nacional de la Federación Nacional de Cafeteros, destacó que el café representa el 65 % del PIB agrícola del departamento. “Es muy importante para nuestra región y para la mayoría de los municipios del occidente de Risaralda. Son economías que dependen 100 % del café”, enfatizó.
En cuanto al volumen de producción, Colombia mantiene cifras por encima de los 14 millones de sacos de café, lo que evidencia una recuperación sostenida del sector. Además, el ingreso del caficultor se ha elevado, de acuerdo con la FNC, hasta en un 130 %.
“Hoy los caficultores de Risaralda le están vertiendo a la economía de nuestro departamento, más o menos 1.3 billones de pesos”, indicó el representante. Esta cifra posiciona a Risaralda no solo como un actor clave en el volumen de producción nacional, sino también en términos de rentabilidad. “Históricamente, esa cosecha para nuestro departamento representaba entre 600.000 y 800.000 millones de pesos”, añadió.
Afectaciones por clima
Sin embargo, no todo ha sido positivo. En abril de 2025, la producción nacional registró una caída del 5 %, debido a las condiciones climáticas. En Risaralda, las fuertes precipitaciones han impedido que los cafetales experimenten el nivel de estrés hídrico necesario para florecer adecuadamente. “Eso ha llevado a que perdamos producción en el departamento”, advirtió Ramírez.
Las cifras dan cuenta de ello: mientras en enero de 2024 el promedio de lluvias en la zona cafetera fue de aproximadamente 70 mm, en enero de 2025 esa cifra se disparó a cerca de 180 mm. “En estos cinco meses ha caído un 310 % más de agua de lo que históricamente se registra”, precisó. A nivel nacional, esto podría traducirse en una reducción de la producción total, pasando de unos 14 millones de sacos a 12,5 millones.
Perspectivas del mercado internacional
A pesar de las dificultades climáticas, el panorama económico para el café colombiano es alentador. El mercado macroeconómico ha comenzado a mejorar las condiciones de ingreso para el caficultor, impulsado por factores externos. Uno de los principales es el impacto del fenómeno de La Niña en países como Brasil y Vietnam, los mayores productores de café del mundo, que enfrentaron fuertes lluvias en 2024. Esto provocó una reacción positiva en los precios desde abril de ese año.
“Va a haber una escasez de café en el mundo y eso posiblemente hará que, como mínimo, el precio se mantenga. Eso es lo que esperamos desde la Federación: que los precios por encima de los 3 millones de pesos por carga se sostengan, para que el caficultor siga teniendo buenos ingresos”, señaló Ramírez. Aunque se prevé una reducción en la cantidad de café producido, esta podría ser compensada por los altos precios del mercado interno, asegurando rentabilidad para el sector.



