La decisión del Confis abre una peligrosa puerta. Si se rompe el principio de responsabilidad fiscal hoy, quién garantiza que no se repita mañana bajo cualquier pretexto político?
Con la autorización del Consejo Superior de Política Fiscal (Confis) para activar la cláusula de escape y flexibilizar los límites del gasto público, queda el camino allanado para que el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Hacienda, desactive, hasta por tres años, la llamada Regla Fiscal.
Esta figura, incorporada a la legislación en el 2011 y reformada en el 2021 para enfrentar la pandemia, fue diseñada para evitar precisamente lo que hoy parece insinuarse, que el afán político por el gasto público termine comprometiendo el futuro fiscal del país. En decir, garantizar la sostenibilidad de largo plazo de las finanzas públicas.
En otras palabras, este es un mecanismo que actúa como barrera que evita que los gobiernos se endeuden en exceso. Es una especie de disciplina autoimpuesta para fijar límites en materia de deuda, saldo entre ingresos y gastos corrientes estatales y tamaño del déficit presupuestal o fiscal y también para fortalecer la credibilidad institucional y crediticia del país.
Nadie desconoce la severa caída en los ingresos de la nación y las crecientes necesidades del país en el campo de la salud, de la educación, de la vivienda, de la infraestructura, entre otros; pero flexibilizar la Regla Fiscal para cubrir déficit crecientes o para financiar programas sin fuentes claras de financiación no es la solución, es simplemente ahondar el problema.
Pero el mayor riesgo de esta decisión no es solo el económico, sino el de confianza. Brincarse la Regla Fiscal genera desconfianza en los inversionistas, eleva el riesgo país, encarece el acceso al crédito y puede traducirse en una sensible devaluación del peso. Y lo peor, quien paga el precio de todo esto es el ciudadano de a pie, precios más altos, mayores tasas de interés, menor inversión y menos empleo.
Ejemplos de esto hay muchos y no muy lejos. Argentina y Venezuela son ejemplos dolorosos de cómo el debilitamiento de la regla fiscal terminó por hundir sus economías en espirales inflacionarias y crisis prolongadas. Colombia, a pesar de sus limitaciones, ha mantenido históricamente una disciplina fiscal admirable, lo que la ha llevado a ser vista como una economía confiable.
La decisión del Confis abre, pues, una peligrosa puerta. Si se rompe el principio de responsabilidad fiscal hoy, quién garantiza que no se repita mañana bajo cualquier pretexto político? La Regla Fiscal no es un obstáculo, es un escudo protector. Si hay que buscar recursos, hay que buscarlos por la vía del crecimiento económico, la eficiencia en el gasto, y la lucha contra la evasión.
No se trata éste de un debate técnico reservado para los economistas. Está en juego la sustentabilidad económica del país y la confianza de los mercados internacionales con Colombia. Y romper la confianza, cuesta muchos años reconstruirla.
