“El destino es volver”

Bienvenido todo lo que se haga para tratar, de un lado bajar los aterradores índices de accidentalidad vial y de víctimas fatales en estos hechos; y del otro, poner orden en las vías.

De cada tres automotores que circulan por las vías del país, según cifras oficiales, dos son una motocicleta y de las 3.959 personas que fallecieron en siniestro viales entre el primero de enero de este año y el 30 de  junio pasado, 2.428 iban en uno de estos vehículos, lo que igualmente representan dos de cada tres víctimas fatales.
Cosa parecida ha sucedido con las personas que por fortuna no han fallecido, pero sí resultaron heridas en un siniestro vial. De los 11.575 registros que tienen las autoridades de lesionados en accidentes de tránsito, 7.385 iban a bordo de una motocicleta, es decir también el 64% del total.
En Risaralda, donde circulan alrededor de 100.000 motocicletas, cerca del 65% del total del parque automotor del Departamento, se presentaron en los primeros seis meses de este año, 76 fallecimientos en accidentes viales y aunque de estos solo 28 correspondieron a conductores de motos o a sus parrilleros, otros 36 eran peatones que murieron bajo las llantas de una motocicleta.
No puede ser más sombrío el panorama en las vías del país y por supuesto del Departamento. Que de cada diez accidentes viales en siete esté involucrada una motocicleta exige a las autoridades hacer mucho más de lo que están haciendo en materia de prevención, de educación y, por supuesto, de vigilancia y control, para tratar de bajar semejante siniestralidad.
Por eso, la propuesta que acaba de hacer la Cámara de la Industria de Motocicletas de la Andi, de hacer visibles en las vías a las personas que apenas se están iniciando o llevan poco tiempo conduciendo una motocicleta, con alguna señal fácilmente identificable por todos los actores viales, tiene tanto sentido y merece ser tenida en cuenta. Es algo parecido a la bandera que llevan las motos de las escuelas de enseñanza.
Seguramente esta no es la solución definitiva a semejante siniestralidad de motocicletas y al altísimo resultado de víctimas fatales; pero puede ser una estrategia que invite a los actores viales a tener un mejor comportamiento en las vías cuando al frente hay un conductor primerizo que puede no tener la pericia de ellos y ante cualquier maniobra vecina, causar un accidente.
Si esto está acompañado de lo que ya se conoce y hace parte de la campaña “El destino es volver”, como es el respeto a los límites de velocidad, el uso correcto del casco, la observancia de las normas de tránsito y en general los buenos hábitos al conducir; y de una buena vigilancia y control de las autoridades; los resultados seguramente van a aparecer.
Bienvenido, pues, todo lo que se haga para tratar, de un lado bajar los aterradores índices de accidentalidad vial y de víctimas fatales en estos hechos; y del otro, poner orden en las vías y hacer entender a los motociclistas que ellos son un actor vial más y por tanto tienen la obligación de respetar las normas de tránsito y tener un buen comportamiento.

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