Pereira sale de la oscuridad

Hay que destacar que por fin el alumbrado público tiene doliente, que el cambio se ha empezado a ver, que la ciudad está recuperando la luz y que sectores que nunca la han tenido la tengan ahora.

Después de meses de penumbra, de barrios enteros en absoluta oscuridad y de no haber ningún responsable del alumbrado, a pesar de que los pereiranos si recibieron el cobro por este servicio, ni quien tomara siquiera las quejas de los ciudadanos, por fin la Administración Municipal entregó esta responsabilidad a un operador que tendrá el compromiso de devolverle la luz a Pereira y mantenerla brillante en los próximos 25 años.
Según el contrato de concesión, la firma concesionaria deberá con una inversión de 84.000 millones de pesos, reemplazar un poco más de 27.600 luminarias que están fuera de servicio, repotenciar cerca de 3.800 e instalar casi 4.400 nuevas para darle luz a muchas de las comunas, barrios y corregimientos que hoy están en absolutas tinieblas.
La vigencia del contrato inició el pasado primero de julio y de acuerdo con informaciones entregadas por el propio alcalde Mauricio Salaza, el proceso de reemplazo, mantenimiento e instalación de las nuevas luminarias avanza satisfactoriamente y de acuerdo al cronograma entregado por el nuevo operador del servicio.
Algunas voces han manifestado reparos al proceso que se adelanta para sacar a la ciudad de la oscuridad. Han dicho entre otras cosas que la intensidad de las luminarias no es la que se esperaba, que la cantidad de estas no es la suficiente para devolverle a Pereira la luz y que algunas de las lámparas nuevas están presentando problemas.
Seguramente en muchas de estas observaciones, hay algo de razón; sin embargo, tanto el alcalde Salazar como la gerente de la Concesión, han dicho que las luminarias cumplen con las normas establecidas por las autoridades respectivas, que los elementos defectuosos se están cambiando por cuenta del proveedor y están dentro de los márgenes contemplados en las normas técnicas y, lo más importante, que todas las quejas se están atendiendo con oportunidad.
De otro lado, hay que tener en cuenta que el concesionario lleva solo tres meses de operación, que la falta de doliente durante tanto tiempo llevó el problema a un punto donde recobrar lo perdido es lento y que la noticia de la llegada de la nueva empresa generó una expectativa desbordada y la creencia de que de un día para otro todas las necesidades se iban a resolver.
La Ciudad tiene la esperanza con la llegada del nuevo operador de recuperar su iluminación nocturna, de que el centro pueda volver a ser esas calles iluminadas y esas plazas llenas de vida por donde se podía caminar tranquila y seguramente, y de que la penumbra ya no sea más el cómplice de la inseguridad y el delito; el tiempo lo dirá.
Por ahora, hay que destacar que por fin el alumbrado público tiene doliente, que el cambio ya se ha empezado a ver, que la ciudad está comenzando a recuperar la luz, que sectores que nunca han gozado de iluminación lo tengan ahora, que el centro esté saliendo de la penumbra y que todo esto genera condiciones favorables para avanzar en la recuperación de la seguridad en la Ciudad.

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