Hora de prohibirlo

Ojalá, no solamente el alcalde Salazar, sino también los alcaldes de Dosquebradas y Santa Rosa, prohibieran o restringieran severamente la circulación de motos con parrillero hombre. 

En al menos la mitad de los homicidios y en ocho de cada diez de los atracos o robos que ocurren en la Ciudad, sus autores se movilizaban en una motocicleta o utilizaron este aparato para escapar del lugar de los hechos; y en todos los casos iban como parrilleros de una moto.
Esto significa que este vehículo se ha convertido en un elemento prácticamente indispensable para los delincuentes en sus actividades criminales y que el parrillero es el complemento necesario para la comisión de los delitos; así como para escapar fácilmente y casi que sin dejar huella para las autoridades.
Basta observar los videos que ruedan todos los días por las redes sociales o las imágenes que muestran los noticieros de televisión, para ver que en cada homicidio, en cada atraco a una ciudadano o en cada asalto a un establecimiento de comercio, intervienen una o varias motos, todas con parrillero abordo.
El modus operandi es exactamente el mismo, dos personas en una moto se le acercan al vehículo objetivo, el parrillero saca el arma y le dispara a quemarropa y repetidamente a las víctimas y siguen su curso a toda velocidad; y cuando es un hurto o un atraco, el parrillero se baja amenaza al ciudadano le quita el morral o la cartera, se monta nuevamente en la moto y huyen a toda velocidad.
Es hora de que la Administración Municipal piense en serio en limitar la circulación de motos con parrillero hombre a determinadas horas del día, ciertos días de la semana y eventualmente en algunos sectores de la ciudad o en su defecto por determinadas avenidas y corredores viales.
En el pasado la ciudad tuvo esta restricción, con muy buenos resultados. Los homicidios disminuyeron, los atracos rebajaron, los asaltos cayeron, los hurtos bajaron, hasta los accidentes de tránsito mermaron; y tal vez lo más importante mejoró la percepción de seguridad entre los ciudadanos.
Es probable que esta medida pueda incomodar y en algunas ocasiones afectar a ciertas actividades y con ellas a algunas personas; pero los beneficios pueden ser sin duda mayores a las afectaciones y como es una regla en toda sociedad, el bien común tiene que estar por encima del particular. Además, como en otros muchos casos, la norma puede contemplar las excepciones que sean necesarias.
Ojalá, no solamente el alcalde Salazar, sino también los alcaldes de Dosquebradas y Santa Rosa, prohibieran o restringieran severamente la circulación de motos con parrillero hombre. Esto sería un apoyo muy importante a la labor de vigilancia y control que ejercen las autoridades para garantizar la seguridad de los ciudadanos.

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