De aquí la importancia de una obra que sea una verdadera solución inmediata, al impresionante tráfico que se mueve por la avenida sur entre el centro y el suroccidente de la ciudad.
Por fin la ciudad va a cerrar la triste página del peor engaño que una administración le haya hecho a los pereiranos, la llamada glorieta de Corales. Con la compra y entrega de los últimos predios y el arranque formal de los trabajos físicos, queda atrás una obra que, a pesar de todas los llamados que en su momento hicieron muchas voces autorizadas, el entonces alcalde Juan Pablo Gallo insistió en construir y que su sucesor, Carlos Alberto Maya, a pesar de la promesa de corregir el adefesio, prefirió, para cubrirle la espalda a su mentor, no tocar ese monumento a la improvisación.
Si la intersección de Corales era antes tal vez el mayor trancón que se formaba en el sector suroccidental de la ciudad, después del remedo de glorieta que construyó el hoy senador Gallo, se convirtió en el peor dolor de cabeza de quienes por razón de su vivienda o de sus actividades tienen que ir y venir todos los días del centro de Pereira al suroccidente o viceversa.
Por fortuna el alcalde Mauricio Salazar, desde la campaña y ratificándolo luego varias veces ya como mandatario de los pereiranos, dijo que la primera obra que emprendería una vez se posesionara, sería darle una solución sería y definitiva al insoportable nudo que se forma en la mal llamada glorieta de Corales; y a fé que lo está cumpliendo.
El tráfico que viene del suroccidental de la ciudad y el que va del centro hacia ese sector, alimentado por todos los vehículos que transitan entre la ciudadela Cuba y los corregimientos y veredas del sur del Municipio, se ha hecho cada vez mayor y con una tendencia al crecimiento impresionante.
Todo esto aumentado por la insuficiencia de la única vía que le da entrada y salida a Pereira por el occidente y que todos los días presenta no solo mayor congestión vial, sino más trancones producto de los permanentes accidentes de tránsito que allí se presentan; y que obliga a tomar el ingreso a la ciudad por la avenida sur pasando por Corales.
De aquí la importancia de una obra que verdaderamente sea una solución inmediata y con una perspectiva de largo plazo, al impresionante tráfico que se mueve por la avenida sur entre el centro y el suroccidente de la ciudad y que de paso le eche tierra al doloroso engendro que le dejó a la ciudad la administración Gallo.
Ahora, lo importante es que los contratistas, de un lado cumplan con el tiempo de ejecución de 18 meses contemplado en el contrato y del otro, que la calidad de los materiales y de los trabajos sean los estipulados, de tal manera que las obras terminen siendo las que necesita Pereira para solucionar uno de los más grandes problemas de movilidad que hoy tiene.
