Para qué esperar más

Los niveles de accidentalidad de la ciudad, además con resultados lamentables de pérdida de vidas, no admiten más semejante pasividad y tanta condescendencia. 

En una entrevista concedida hace unos días por el actual Director del Instituto de Movilidad de Pereira a este medio de comunicación, el funcionario dijo que se estaba haciendo todo el trámite de rigor para instalar en la Ciudad un sistema de foto detección de infracciones de tránsito e instalar nueve cámaras adicionales a las ya existentes.  

Y añadió el funcionario que entre el primero de enero de este año y el 31 de agosto pasado y dentro de la implementación de lo que llamó el Plan Piloto, las cámaras instaladas desde el año pasado, detectaron 303.221 infracciones de tránsito, de las cuales 173.221, casi el 60%, fueron invasión del carril exclusivo del Megabus, 86.501 por no tener Soat o tenerlo vencido y 43.573 por no contar con la revisión tecnomecánica al día.

Dijo además el doctor Quintero que se esperaba tener funcionando correctamente las nueve cámaras adicionales que está adquiriendo la entidad, el primero de diciembre próximo; pero advirtió que las sanciones económicas producto de las infracciones que capte el sistema de detección, solo se empezarán a cobrar a partir del año entrante.

La pregunta es obvia, con semejantes niveles de violación de las normas de tránsito, casi mil diarias o lo que es igual una cada dos minutas, ¿por qué esperar hasta el año entrante para empezar a sancionar a quien no respeta la ley de tránsito y, más que eso, a quien con su actitud irresponsable está poniendo en peligro la seguridad y la vida de muchas personas?.

Ahora, ¿en qué ciudad del mundo se hace un Plan Piloto sobre cualquier tema de casi un año de duración?. Este mecanismo, que por supuesto es sano y conveniente, regularmente se hace por un par de meses o a veces 90 días cuando la muestra es compleja de recolectar; pero un ensayo que el primer día arroja 840 casos, no necesita doce meses o más para evaluarlo.

Los niveles de accidentalidad de la ciudad, además con resultados de vidas lamentables, no admiten más semejante pasividad y tanta condescendencia. Buena parte de la razón para la anarquía que vive Pereira en materia vial, es que los conductores se pueden poner de ruana el Código de Tránsito y no les pasa nada.

La única explicación para que las vías Pereira – Cartago y Cerritos – La Virginia tengan uno de los registros de accidentalidad más altos del país, es que esos trayectos son tierra de nadie. Allí no se conoce un guarda de tránsito y menos un policía de carreteras, y, por supuesto, la alta velocidad, el licor, el estacionamiento de vehículos sobre la vía, el exceso de pasajeros y las maniobras irresponsables de los motociclistas, son el pan de cada minuto.

La Ciudad necesita con urgencia control de verdad en sus calles y avenidas y si el personal de guardas de tránsito no está en condiciones, ni por número ni por territorio, de hacerlo, las autoridades de tránsito deben de inmediato utilizar todos las herramientas que ofrece la tecnología y que además, está comprobado que en otras ciudades han funcionado perfecto, para poner orden y acabar con tanta anarquía en sus vías.  

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