Sin embargo, cuando se desmenuzan las cifras de regionalización del Presupuesto General de la Nación, se aprecia que la inversión real en la región lejos de ser halagadora, es preocupante.
Aunque del análisis que hizo, con corte a agosto pasado, la Dirección de Programación de Inversiones Públicas del Departamento Nacional de Planeación a la regionalización del Presupuesto General de la Nación, con el propósito de clasificar los proyectos según la población beneficiada y el impacto territorial que generan, aparentemente Risaralda haya salido bien librada, al mirar en detalle las cifras la realidad es muy distinta.
Mirados los datos de manera general, aparece que el Departamento registra el 57% de ejecución del Presupuesto General de la Nación, lo que lo coloca como el cuarto territorio del país con mayor ejecución; sin embargo, cuando se desmenuzan las cifras se aprecia que la inversión real en la región lejos de ser halagadora, es preocupante.
Según este análisis, Risaralda es el tercer departamento con más baja inversión per cápita del país y el primero del Eje Cafetero, con apenas 827.226 pesos por habitante y solo superado en el ranking nacional por Cundinamarca y Atlántico, territorios que muestran unos niveles más bajos de ejecución.
Todo esto con dos agravantes. El primero es que para el mes de agosto la inversión presupuestal debería estar por encima del 66% lo que pone en riesgo la ejecución total al final de año, máxime si se tienen en cuenta las graves dificultades de caja que tiene el gobierno nacional y que lo han obligado a demorar varios proyectos e inclusive a posponerlos.
El segundo agravante es que de no haber sido por la inversión hecha en el llamado Hospital de Cuarto Nivel, que entre otras cosas tenía en caja los recursos desde antes de este gobierno, y en la prometida y tan esperada vía al Chocó, seguramente los niveles de ejecución serían lastimosos.
Basta verificar que en el campo del medio ambiente y el desarrollo sostenible, uno de los sectores más promocionados y ponderados por actual gobierno, la ejecución presupuestal es del 1% al cierre del mes de agosto y que en el rubro de Igualdad y Equidad, otra de las banderas del presidente Petro, la inversión no alcanza al 2%.
Esto último con un ingrediente adicional y es que la pobre ejecución del 2% incluye los gastos de funcionamiento de entidades como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar cuya nómina es especialmente frondosa. De no ser por esto, recursos que por supuesto no son inversión, la ejecución presupuestal en este rubro, sería cero.
Lamentablemente todo esto en medio de la falta casi total de una dirigencia y unos mandatarios que hablen por Risaralda y de una representación parlamentaria que, en vez de estar negociando su voto en las comisiones y en el Congreso para beneficio personal, defiendan los intereses del Departamento y vigilen que los pocos recursos aprobados lleguen a la región y se ejecuten oportunamente.
