A pesar de que la producción de café cayó por efectos climáticos y el ciclo del cultivo, la caficultura dejó más de $1,1 billones en Risaralda y mantuvo un sólido desempeño en el país.
Risaralda se mantiene como el octavo departamento productor de café en Colombia, dentro de un total de 23 territorios cafeteros. Sin embargo, ese posicionamiento no evitó que el cierre de 2025 estuviera marcado por una contracción en la producción, especialmente durante el último trimestre del año. Esta situación, además, no fue un hecho aislado, sino que se replicó en otras zonas del Eje Cafetero y en Antioquia, donde también se registraron descensos frente a 2024.
En el caso de Risaralda, el impacto fue significativo. Así lo explicó Luis Miguel Ramírez Colorado, representante del departamento en el Comité Directivo de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), al señalar que “se pierde una producción muy importante de alrededor de unos 800.000 sacos en el volumen total, teniendo en cuenta que todo se dio por las altas lluvias y el fenómeno de La Niña que se presentó en los primeros tres meses del año 2025”.
Impacto económico
Pese a la menor producción, el aporte económico de la caficultura al departamento fue relevante. Risaralda participa con cerca del 6 % del volumen total de café del país y, de acuerdo con Ramírez Colorado, la cosecha dejó ingresos aproximados por $1,1 billones. “Eso nos permite garantizar que en Risaralda la caficultura sigue aportándole no solamente al desarrollo y a la generación de empleo, sino al sostenimiento económico del departamento”, sostuvo.
Este peso económico se refuerza por el papel estratégico del Eje Cafetero como Centro Nacional de Trilla. En ese contexto, el café representa entre el 65 % y el 70 % de las exportaciones del departamento, con un impacto directo en el PIB agrícola regional.
El balance exportador fue uno de los puntos positivos del año. En los últimos 12 meses, las exportaciones de café colombiano crecieron 7 %, al pasar de 12 millones 323 mil sacos en 2024 a 13 millones 127 mil sacos al cierre de 2025. Este comportamiento refleja una demanda externa sólida, en un mercado donde el precio internacional ha rondado los US$3,5 por libra, nivel que ayuda a sostener la rentabilidad del sector.
Sin embargo, entre los principales desafíos se mantiene el relevo generacional. Ramírez Colorado advirtió que la migración y el envejecimiento de la mano de obra afectan la sostenibilidad del sector. “Hoy tenemos una mano de obra disponible, pero que se está emigrando a otros países. No vemos que esos hijos o nietos quieran quedarse en las fincas”, afirmó.
Cifras nacionales
Este comportamiento regional se reflejó, igualmente, en las cifras nacionales. La producción de café en Colombia cerró 2025 en 13 millones 678 mil sacos de 60 kilos, lo que representó una disminución del 2 % frente a 2024, cuando se alcanzaron 13 millones 997 mil sacos. No obstante, para la FNC, esta variación no constituye una señal de crisis estructural, sino un ajuste propio del ciclo productivo del cultivo.
En esa misma línea, el gerente general del gremio, Germán Bahamón, ha insistido en que “no se deben analizar picos aislados, sino tendencias”, al referirse a la alternancia natural entre años de alta y menor productividad del cafeto. A este ciclo se sumaron, además, factores climáticos adversos durante el primer semestre de 2025, como las lluvias intensas que afectaron la floración y el desarrollo del grano, así como un desfase entre cosechas que se extendió hasta julio y agosto, incidiendo en la percepción de una menor oferta en la segunda mitad del año.
De cara al ciclo cafetero 2025-2026, la FNC prevé que el mayor impacto se sentirá en el primer semestre, con una caída del 29,5 % en el trimestre octubre-diciembre. Bajo este escenario, Colombia podría cerrar el ciclo con cerca de 12 millones de sacos. Aun así, 11 millones estarían disponibles para exportación.



