Óscar Osorio Ospina
La Revista Colombiana de Psiquiatría le confirió a Osvaldo Castilla Contreras su máximo reconocimiento anual, el Premio Vida y Obra 2025, por su labor científica y su dedicación a la labor social en el campo de la salud mental.
Osvaldo Castilla Contreras es un pereirano por adopción nacido en Ocaña (Norte de Santander), quien después de finalizar sus estudios de especialización en psiquiatría de niños y adolescentes en Francia llegó a estas tierras para quedarse y formar familia.
Sus estudios iniciales los adelantó en el Colegio La Salle de Bucaramanga y los de medicina en la Universidad Industrial de Santander, luego se especializó en psiquiatría en la Universidad del Rosario en Bogotá y realizó la subespecialización en París.
Con el título de psiquiatra de menores de edad se postuló para cuatro ciudades, pero la mejor oferta fue la del Hospital Mental Risaralda, donde fue coordinador del programa de toxicomanía y drogadicción durante muchos años. Ejerció como profesor de la Universidad Tecnológica de Pereira, junto a sus colegas Uriel Escobar, Eduardo Baena, Édgar Beltrán y Rafael Alarcón fundó el Instituto del sistema Nervioso y hoy está dedicado a su consultorio particular.
Como reconocimiento a su larga trayectoria científica y a su callada, pero muy valiosa, labor social en el campo de la salud mental, la Revista Colombiana de Psiquiatría le otorgó el Premio a la Vida y Obra 2025, en el marco del Congreso Nacional de Psiquiatría realizado en Pereira.
Vida y obra
Son muchas las razones que justifican el reconocimiento a Castilla Contreras:
1º. La realización de 50 simposios sobre salud mental, 25 de ellos para profesionales de la salud y los otros 25 para la comunidad en general, incluidos pacientes y familiares, como parte de la labor de extensión de la UTP. El último fue el año pasado titulado Primer Simposio de Salud Mental y Humorismo con la participación de los caricaturistas Matador y Mheo
2º. El ciclo de conferencias sobre salud mental y toxicomanía en todos los municipios de Risaralda, el cual realizó durante su vinculación al Homeris, sin ningún costo y solo como labor social
3º. La creación de tres grupos de apoyo en salud mental que se reúnen cada mes en la Universidad Tecnológica en asocio con el psiquiatra Jairo Franco. Son ellos: el grupo PANDA (programa para padres, profesores, niños y adolescentes con defectos en aprendizaje y atención). El Grupo GATA (grupo de apoyo de los trastornos ansioso-depresivos) y el Grupo ABC (asociación bipolar del Eje Cafetero).
“A través de los años descubrí que aquí eran tres grandes patologías: en los niños la deficiencia de aprendizaje y atención, que es el más importante; en adultos, la ansiedad y la depresión, y el trastorno bipolar que es bastante severo en Antioquia, Caldas, Quindío, Risaralda, norte del Valle y norte de Tolima”, asegura el doctor Castilla. Según sus cálculos, a lo largo de 33 años se han realizado cerca de 900 reuniones de estos tres grupos con una asistencia promedio de 70 asistentes cada uno.
Nuestra salud mental
Para Castilla Contreras son muchos los factores que están afectando la salud mental de los colombianos, entre ellos la pandemia y postpandemia del Covid 19.
“Pero el factor más importante es el trastorno bipolar, aun cuando no todo el mundo es bipolar, muchos tienen antecedentes familiares de bipolaridad, trastorno que puede debutar en la infancia, la niñez, la adolescencia, la adultez o la vejez. Este trastorno, con mucha frecuencia, lleva al consumo de sustancias psicoactivas porque algunos lo hacen para automedicarse. Sin ningún motivo, usted amanece aburrido y con ganas de morirse, se toma un wiski y se siente lo más de bien. Pero mañana vuelve y así se va cerrando el círculo vicioso del consumo, bien sea con licor, marihuana, lo que sea”.
¿Cuáles son los síntomas del trastorno bipolar?
O.C.C. Se llama bipolar porque tiene un polo de la euforia y la alegría hasta llegar al extremo que es la manía, de ahí la palabra manicomio, y el otro polo que es el de la tristeza, la depresión leve, moderada y severa que es la melancolía, aquel que antes de suicidarse mata a la mujer y a los hijos para no dejarlos sufrir. Pero hay una parte que casi nadie sabe, el trastorno tripolar: un polo hacia arriba, un polo hacia abajo y el polo lateral que es la irritabilidad, la intolerancia, la agresividad. Esa parte casi siempre pasa desapercibida. Además, el 90% de las personas que tienen antecedentes de bipolaridad, tienen defecto de la atención, sobre todo los niños, son niños muy impulsivos, muy distraídos y muy inquietos.
¿Hay una creciente demanda de consultas de psiquiatría en menores de edad?
O.C.C. Sí claro y sobre todo se ha empeorado porque la gente ya sabe que existe ese problema. En mis primeros años de ejercicio de la psiquiatría infantil en el Hospital Mental no atendí ningún caso, porque existía la creencia de que llevar niños o adolescentes al hospital mental era exponerlos al contagio. Eran personas de estratos 1, 2 y 3 que pensaban así por ignorancia, en cambio mi consultorio privado era lleno de niños de estratos 4, 5 y 6. Era también la novedad de la llegada de un psiquiatra especialista en niños y como tenían recursos pagaban la consulta particular. Pero todo eso se volteó y cuando terminé mi labor en el Hospital Mental, hace unos 15 o 20 años, mi agenda estaba tan llena de niños y adolescentes que el director de la época me retiro todos los pacientes adultos para atender solo menores. Ahora se ha incrementado la consulta psiquiátrica de menores porque la gente ya sabe y busca ayuda. Un segundo factor son las redes sociales, eso ha generado 5.000 problemas,
¿La pérdida del núcleo familiar ha aumentado la problemática de salud mental?
O.C.C. Hoy cada uno está en su cuento, no hay tanto familiaridad. Antes las casas eran grandes, los hijos se casaban y se iban a vivir con los padres que les daban un espacio en la casa. Ahora no, cada uno quiere vivir solo, así sea en un espacio chiquitico. Pero hay una cosa más grave que está pasando en el mundo, no solo acá en Pereira: los jóvenes no quieren hijos, primero por la dificultad de tenerlos y porque eso resulta costosísimo.
¿Qué signos de alarma hay que tener en cuenta en materia de salud mental?
O.C.C. Buena pregunta, pero la respuesta es muy amplia: son 12 trastornos de ansiedad en adultos y 14 en menores. Por ejemplo, son síntomas de alarma los ataques de pánico, el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de estrés postraumático, pesadillas y otros síntomas como depresión, pérdida del apetito, la fobia social como hablar o comer en público, el trastorno obsesivo-compulsivo y otros más. En cuanto a las depresiones por duelo, crónicas, bipolares, por consumo de sustancias psicoactivas o por haberlas dejado, psicosis… hay montones, la psicopatología es muy amplia. Además, trastornos de personalidad, trastornos de control de los impulsos.
¿Pero todo paciente con esas patologías no está loco?
O.C.C. No se puede llamar loco, esa es una equivocación grandotota. Usted puede consultar al psiquiatra porque está muy ansioso, porque siente miedo de salir a la calle, pero no está loco. Por ejemplo, el TOC (trastorno obsesivo – compulsivo), como el paciente que recogía cada pelo que se le caía de la cabeza, no está loco, pero parece loco. Las personas consultan más ahora al psiquiatra porque ya han perdido el miedo, saben que no es asunto de locos.
¿Cómo recibe este reconocimiento?
Una emoción muy grande. Abrí la carta en la calle y me puse a llorar. No pude contener las lágrimas. Un amigo me dijo: “¿qué te pasó, en qué te puedo ayudar?” Le hice señas que esperara, le pasé la carta, la leyó y me dijo: “ah, no, estás llorando es de felicidad”. ¿Usted se imagina que cuando uno esté muerto inviten a la familia a un homenaje y guarden un minuto de silencio? los homenajes deben ser en vida, que le celebren a uno lo que modesta o humildemente ha hecho. Para sí significó muchísimo, es como el Premio Nobel de Psiquiatría en Colombia.



