En el caso de Pereira, el balance del alcalde Mauricio Salazar al cierre del 2025 y de la mitad de su gobierno, no hay duda de que puede calificarse de positivo.
Concluído un año más del calendario y especialmente el segundo del mandato de los actuales gobernantes locales y regionales, vale la pena darle una mirada a su desempeño, a cómo avanza el cumplimiento de su plan de desarrollo, cómo se comportan los principales índices de la economía, cómo están los niveles de seguridad y como caminan las principales obras que han emprendido.
Además, este ejercicio se hace más oportuno cuando a partir de la semana pasado, estos gobernantes empezaron a tener lo que el argot popular se llama “con el sol a las espaldas” y su período entra en el campo de la concreción de las obras y proyectos en curso, de tal manera que puedan quedar listos y entregados antes de terminar el año entrante.
En el caso de Pereira, el balance del alcalde Mauricio Salazar al cierre del 2025 y de la mitad de su gobierno, no hay duda de que puede calificarse de positivo. Desde el inicio del mandato centró sus esfuerzo, en tratar de enderezar los entuertos que dejaron las dos últimas administraciones, en recuperar la presentación de la ciudad, en rescatar la malla vial, en devolverle el alumbrado público, en fortalecer sus bondades turísticas, en bajar el desempleo, en hacer de su celebración aniversaria la mejor del país y en tratar de devolverle la tranquilidad y la seguridad a la urbe.
A fé que en buena parte los propósitos los ha cumplido o avanzan bien. Rápidamente desenmascaró el engaño de “Los Colibríes” y a pesar de la complejidad de su situación contractual, hoy está lista para un nuevo proceso licitatorio y darle terminación antes de que el paso del tiempo acabe con lo poco que se había hecho. Y los habitantes del sector sur-occidental de la ciudad hoy por fin tienen la esperanza de ver una solución al trancón que generó la obra cumbre del alcalde Gallo en el llamado cruce de Corales.
De otro lado, calles y avenidas que estaban intransitables hoy están en perfectas condiciones, la cara de la Ciudad es otra, la penumbra en sus parques y avenidas ha empezado a desaparecer, los pereiranos vivieron unas Fiestas de la Cosecha inolvidables y tanto el aeropuerto Matecaña como el Terminal de Transportes fueron insuficientes par recibir los ríos de visitantes que llegaron para disfrutar el alumbrado, el comercio y el ambiente festivo de Pereira.
La Ciudad es además, la capital del país que más ha bajado el desempleo, una de las primeras en el índice que competitividad, una de las mejores en las pruebas del saber, la única que ha logrado mantener estable su sistema de transporte masivo de pasajeros y tal vez la que mejores cifras muestra en inversión privada en el Eje Cafetero.
Pero todo no es color de rosa. La Ciudad, aunque ha reducido algunos índices delictivos, como el hurto de vehículos y hogares, la extorsión, las lesiones personales y el fleteo, tuvo un año oscuro en homicidios, producto de la guerra entre las bandas dedicadas al microtráfico; y tienen en este campo el mayor reto de este año.
De todas maneras, puede decirse que en general el balance del alcalde Salazar al término del 2025 y al cumplirse la mitad de su gobierno, es bueno, que las obras prometidas avanzan por buen camino, que los pereiranos están satisfechos con lo realizado; pero que, por supuesto, hay cosas para mejorar y retos para enfrentar.
