Demora inexplicable

Un proyecto de semejante envergadura, en el que los tiempos cuentan de manera inevitable, no resiste una demora injustificada en su máxima dirección, como la que está teniendo.

Hace ya más de un mes que se retiró de su cargo quien hacía las veces de gerente del proyectado Hospital Regional de Cuarto Nivel y sin embargo, el señor Gobernador del Departamento, responsable directo de la iniciativa, no ha designado todavía la persona que lo deba reemplazar y asuma la dirección del importante proyecto.
El doctor Fredy Arías Arenas, tal como se preveía desde hace un tiempo, renunció al encargo, luego de haber cumplido una meritoria gestión, para no inhabilitarse y presentar su nombre a consideración de los risaraldenses para ocupar, en nombre del Partido Liberal, una de las cuatro curules a que tiene derecho el Departamento en la Cámara de Representantes.
Se ha dicho en los círculos cercanos al gobernador Juan Diego Patiño que se están analizando varias hojas de vida y la trayectoria de algunas personas que permita escoger a quien deba asumir el reto de sacar adelante tal vez el proyecto más importante que hoy tiene la región y tal vez el único que está ejecutando la actual administración departamental.
La pregunta es, si de antemano todo el mundo sabía, empezando por el mandatario departamental, que el doctor Fredy Arías se retiraría empezado el mes de abril para no quedar inhabilitado y dedicarse a su campaña política, por qué no se escogió con tiempo a su sucesor y así no generar así perjudicial limbo en que hoy está el proyecto.
Un proyecto de semejante envergadura, en el que los tiempos cuentan de manera inevitable y que de por sí ya tiene un atraso significativo y que le ha generado la necesidad de comprometer recursos que están asignados a la Segunda Fase, no resiste una demora injustificada en su máxima dirección, como la que está teniendo.
Hay decisiones importantes en el proyecto y sobre todo gestiones ante el Gobierno Nacional que son indispensables para poder darle continuidad a un obra que si no se ejecuta en las cuatro fases proyectadas pierde todo su sentido y se convierte en otro anhelo como los muchos que tiene el Departamento; y, sobre todo, para garantizar que los recursos prometidos no se vayan a perder.
Hay el temor en muchos sectores del Departamento, ojalá no sea sino un simple temor, de que la escogencia del nuevo gerente del proyecto haga parte de esa distribución de cuotas burocráticas a cambio de apoyos políticos que se está observando de manera evidente no solo en el gobernación, sino en varias alcaldías de Risaralda.
El Hospital de Alta Complejidad, sin duda el proyecto más importante que se haya ejecutado en el Departamento en los últimos años, necesita urgentemente un timonel de las más altas calidades y que sea garantía de su continuidad y éxito; y no puede, por ningún motivo, hacer parte de algún juego político o de una componenda electoral.

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