Pero lo que debe preocupar, más que el severo incremento de la tasa que se acaba de aprobar, es la decisión del banco de proteger la inflación de los fenómenos que la pueden afectar.
Aunque era previsible un aumento en la tasa de interés que fija el Banco de la República, la mayoría de analistas y expertos no esperaban un aumento de cien puntos. Casi todos esperaban un incremento de máximo 50 puntos; sin embargo; la autoridad monetaria decidió por amplia votación fijar el aumento en cien puntos básicos. Esto significa que la tasa de referencia quedó en 10.25%.
La entidad consideró que, a pesar de que el IPC al cierre del 2025 fue de 5.1 una cifra ligeramente inferior a la registrada un año atrás, la inflación básica, es decir aquella que excluye los alimentos y los productos con precios regulados, aumentó del 4.85% en noviembre, al 5.02% en diciembre.
Además, el Banco cree que hay un fuerte aumento en las expectativas de inflación. Para enero las proyecciones de los analistas para todo el año 2026, pasaron de 4.6% a 6.04% y para finales del año 2027 aumentaron de 3.8% a 4.8%. De otro lado, las expectativas implícitas en los mercados de deuda se ubicaron por encima del 6% en un horizonte de dos años.
Adicionalmente, a este panorama se suma, según palabras del Gerente del Emisor, “un elevado nivel de incertidumbre externa. asociado a los riesgos de un escalamiento de los conflictos comerciales, las medidas migratorias de Estados Unidos, los conflictos geopolíticos y la percepción sobre el riesgo soberano de Colombia”.
Para el Ministro de Hacienda, la decisión del Banco de la República no se ajusta a la realidad actual de la economía colombiana. De acuerdo con el funcionario, “aumentar la tasa solo incrementa el costo financiero de la producción y contrae la economía en medio de un contexto de expansión de la demanda agregada”:
Es cierto que el aumento de 100 puntos en la tasa de referencia del Banco de la República para los créditos del sistema financiero, es doloroso y puede encarecer los préstamos de consumo, de vivienda y de libre inversión, aunque el efecto de esto puede tardar entre seis y ocho meses; pero era una necesidad ante la urgencia de contener la inflación y preservar la estabilidad económica.
Ahora, no hay duda de que el exagerado aumento del salario mínimo estimulará el consumo tanto público como privado e impulsará la demanda, lo que ayudará a mantener un buen dinamismo del PIB, condiciones todas que, si bien son positivas, reducirán el margen para que el Emisor considere un estímulo monetario adicional.
Pero lo que realmente debe preocupar, más que el severo incremento de la tasa de interés que se acaba de aprobar, es la decidida posición del Banco de la República de proteger la inflación de los fenómenos que la pueden afectar. En otras palabras, que de no despejarse completamente el incierto panorama actual, seguramente habrá nuevas alzas y nadie sabe de qué tamaño, durante el transcurso del año.
