El nuevo Comandante del “San Mateo”

Con el agravante que su presencia en Risaralda ya no se limita a las zonas despobladas y limítrofes con el Chocó, sino que cada vez es más pública y frecuente en las áreas urbanas.
El martes pasado asumió como comandante el Batallón de Artillería de Campaña # 8 “San Mateo”, el Teniente Coronel Luis Alfonso Palomino Elejalde, un jóven militar con una corta pero importante carrera en el Ejército de Colombia y formado para el complejo momento que vive el país en materia de órden público.
No son pocos los retos que tiene el coronel Palomino en la tarea que le han encomendado sus superiores. Si bien el Departamento, comparado con otras regiones, ha contado con una notable tranquilidad, su territorio está, desde hace ya un tiempo, bajo la amenaza latente de varios grupos armados ilegales que ven en la región tierra abonada para sus andanzas.
Risaralda, a pesar del empeño inexplicable de las autoridades departamentales de negar la presencia y las acciones intimidatorias de grupos armados en algunos municipios del occidente del Departamento, viene siendo objeto evidente de hostigamientos a la población civil, amén de su utilización como corredor entre el norte del Valle y el sur de Antioquia,  para el desplazamientos clandestino de sus integrantes.
Esto, además de la amenaza directa y pública de algunas bandas pertenecientes a la organización delictiva “Clan del Golfo”, con amplia presencia en el sur del país y el Valle del Cauca, de llegar al Eje Cafetero a través del Quindío e instalarse en este departamento y en Risaralda, con toda sus estructura criminal.
Todo, con el agravante que su presencia en Risaralda ya no se limita a las zonas despobladas y limítrofes con el Chocó, sino que cada vez se hace más pública y frecuente en las áreas urbanas de estos municipios y su accionar armado más intimidatorio, más agresivo y, si se quiere, más violento.
Ya no es solo la solicitud de contribución voluntaria de alimentos y dinero, a los campesinos de la zona o a los transportadores del Departamento, sino la exigencia, bajo amenaza grave, a los comerciantes, a los cafeteros y a los distintos profesionales, del pago de una suma permanente de dinero a cambio de dejarlos desarrollar sus respectivas actividades.
No es poca, ni fácil, por cuenta de la actitud absurda de las autoridades departamentales de querer tapar el sol con las manos, la tarea que tiene el Coronel Palomino de evitar el avance de los grupos armados en el occidente de Risaralda, de recuperar el tiempo perdido y de devolverle la tranquilidad a la población, especialmente rural, del Departamento.
Bienvenido, pues, Coronel Palomino. Risaralda y los risaraldenses lo estaban esperando. Esta región ha sido oasis de paz y necesita volver a respirar esa tranquilidad y seguridad que por tantos años le dieron el Batallón San Mateo y el Ejército Nacional. Ojalá, las autoridades departamentales lo acompañen en lo que debe ser su primer propósito.

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