Con razón cada vez los partidos políticos tradicionales están más desprestigiados y han perdido más la confianza y el apoyo de la opinión pública.
Las La habitual columnista de este periódico Lina Arango, llamó la atención en su último sobre el general silencio de los partidos políticos tradicionales del país, ante los señalamientos e investigaciones que los organismos de control, la Fiscalía y la Justicia le adelantan a algunos de sus miembros por graves casos de corrupción.
Puntualmente la columnista se refirió al caso del Partido Liberal que en investigaciones tan escandalosas como la de “Las Marionetas” o la de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos de Desastres, a pesar de que importantes miembros de esa colectividad están involucrados y siendo investigados, ha guardado silencio cómplice, en vez de asumir la responsabilidad que caos de estos le corresponde.
En el caso de Risaralda por ejemplo, la doctora Arango Dávila menciona al actual senador liberal Juan Pablo Gallo quien ha sido objeto de no pocos escándalos, unos resueltos y otros por resolver, y en ninguno de los casos, el partido que lo ha avalado lo ha suspendido siquiera mientras las investigaciones se adelantan y los hechos se esclarecen.
Ni en la investigación que se le adelantó por la compra de un lujoso apartamento en un sector exclusivo de la ciudad, cuando apenas llevaba unos pocos meses en la alcaldía de Pereira, ni en el escandaloso caso de la aplicación Kontacto, del cual salió inexplicablemente ileso, a pesar de las grabaciones, los testimonio y los documentos que le sirvieron a la Procuraduría General para separarlo del cargo e impedir que pudiera terminar su período; el Partido Liberal abrió la boca.
Tampoco ha dicho absolutamente nada en el peor escándalo de corrupción que ha vivido el país en los últimos años y en el que ya hay tras las rejas congresistas y altos funcionarios del actual gobierno, y más de uno escondido o volado del país para evitar ser llamado a responder ante la justicia.
En este caso en el que precisamente la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia acaba de concluir en un escrito de 799 páginas que hay pruebas suficientes de que existió un plan del Gobierno para comprar al congreso; también aparece investigado el senador risaraldense Juan Pablo Gallo, miembro de la Comisión Interparlamentaria de Crédito Público, por haber supuestamente aceptado recibir beneficios contractuales a cambio de votar favorablemente los proyectos del Ejecutivo.
Con razón cada vez los partidos políticos están más desprestigiados y han perdido más la confianza y el apoyo de la opinión pública. Hasta no hace mucho tiempo el Partido Liberal hacía solo mayoría en el Congreso, hoy escasamente tiene una representación en el Senado que no llega al 15% y al paso que va y con todos estos escándalos, difícilmente va a elegir el mismo número el próximo marzo.
Por supuesto, esto no es exclusivo de esta colectividad, sino que también le pasa a los otros partidos salpicados por los hechos de corrupción e igualmente silentes ante semejante vergüenza.
