Este dinero hoy está perdido, porque son deudas que no se cobraron a tiempo y que por la negligencia de las sucesivas administraciones del Instituto, prescribieron.
No pueden ser más reveladoras de las pésimas gestiones y de la negligencia de las últimas administraciones del Instituto de Movilidad de Pereira, que las afirmaciones que acaba de hacerle a este medio de comunicación el actual director, al ser consultado sobre la creciente cartera que, por concepto de comparendos por infracciones a las normas de tránsito, tiene la entidad.
Según el funcionario, de cada cien comparendos que imponen los guardas de tránsito por la violación de una cualquiera de las normas vigentes, solamente el Instituto recauda 38, los otros jamás son pagados por los infractores y lo peor, nada hace la entidad para que los responsables de la sanción, atiendan su obligación.
De la cartera actual, de acuerdo con lo dicho por el funcionario, por lo menos 10.000 millones corresponden a comparendos de los años 2017, 2018 y 2019, que fueron impuestos por el Instituto y que los sancionados no pagaron; y que la entidad no hizo absolutamente nada para cobrarlos.
Este dinero hoy está perdido, porque son deudas que no se cobraron a tiempo y que por la total inactividad de las sucesivas administraciones del Instituto, prescribieron. Es decir son recursos que la entidad dejó de percibir y que hubieran sido útiles para aumentar el grupo de guardas de tránsito y mejorar la operatividad de los sistemas de control que tiene el Instituto.
Mecanismos para el cobro de los comparendos impuestos por las guardas de tránsito, hay muchos y muy efectivos, empezando por los contemplados en la ley para el cobro coactivo, como el embargo y el remate del propio vehículo o de alguno de los bienes del deudor; por lo que no justifica la desidia de las distintas administraciones del Instituto.
El actual director de la entidad ha anunciado la depuración de la cartera y el retiro de aquellas deudas prescritas y que por tanto ya no es posible recuperar. Está bien que se haga, pero además de eso es necesario que ponga en conocimiento de las entes de control, contraloría y procuraduría, qué gestiones hicieron las anteriores administraciones para recuperar esa cartera y bajo cuáles de ellas, estas deudas, que era dinero de la entidad, se dejaron de cobrar y prescribieron.
Una cartera tan significativa y tan importante para la entidad no puede simplemente echarse a la basura como lo está anunciado el actual director; sin que los responsables de que los deudores no la hayan atendido y haya prescrito, le expliquen a los entes de control por qué no hicieron nada para recuperarla y simplemente la dejaron morir.
Lo mínimo que debe suceder con estos funcionarios banales, cuando no cómplices del robo al Instituto por parte de tantos conductores que no solamente desconocen la ley, sino que se burlan de la autoridad, es que queden inhabilitados para desempeñar cualquier cargo público. Estas personas son tan responsables de los dineros perdidos como los que no los pagan.
