La paz en cuestión de días

Primero a qué costo y segundo, con qué garantía que no se repita lo que pasó con el Acuerdo de Paz del gobierno Santos que recibieron los beneficios y siguieron delinquiendo.

El presidente Gustavo Petro anunció antes de abordar el vuelo que lo traería de regreso de Nueva York a Bogotá, luego de participar en la Asamblea General de ONU, que “en cuestión de días” se producirá en el país un cese multilateral del fuego, que, según él, será el inicio del fin de la violencia en Colombia.

Dijo el mandatario colombiano, que “cese multilateral” significa que los distintos actores de la violencia, que son múltiples, cesen de disparar y que la pluralidad de organizaciones criminales que operan en el país, dejen de matar, de extorsionar, de secuestrar, de narcotraficar; sin embargo, no explicó cuándo y cómo se dará el cese.

El presidente ha manifestado que las organizaciones al margen de la ley que quieran acogerse al proyecto de Plan Total que está promoviendo el actual gobierno, deben cumplir algunas condiciones entre las que está encabezando, el cese el fuego y cualquier tipo de acción violenta.

Esto como punto de partida de una propuesta que incluye un cambio de fondo en la legislación penal colombiana, un perdón de muchos de los delitos cometidos, una curiosa forma de entrega de los bienes conseguidos producto de crimen, un nuevo concepto en el proceso de reparación de las víctimas y de no repetición.

Penas irrisorias, amplios subrogados penales, rebajas excesivas, tierras comunitarias como sitios de reclusión, legalización de un porcentaje de los bienes conseguidos con el delito e incautados y casa por cárcel para una buena cantidad de conductas criminales, son algunos de los beneficios que la nueva legislación incluirá a cambio de cesar la violencia y matricularse en la propuesta de Paz Total.

Claro que el país ambiciona la paz y que quisiera que absolutamente todos los grupos al margen de la ley, todas las organizaciones criminales y todos los actores de la violencia renunciaran a sus actividades violentas y se acogieran a la ley; pero, primero a qué costo y segundo, con qué garantía que no se repita lo que pasó con el Acuerdo de Paz del gobierno Santos que recibieron los beneficios y siguieron delinquiendo.

La pregunta es, algunos grupos han manifestado su intención de acogerse a la oferta de Paz de Total e inclusive de cesar la violencia, pero nada se le ha oído decir a las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas y principales responsables de la violencia en los campos y especialmente en las ciudades, si además de suspender los hechos violentos están dispuestos a entregar los cultivos y las rutas por donde se saca la droga al exterior.

Por ahora, ojalá los días que faltan para que se cumpla el anuncio del presidente Petro de un cese multilateral del fuego y de los hechos violentos, sean muy pocos y el país pueda entrar a disfrutar de una época ya prácticamente desaparecida de la memoria de los colombianos.

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