Tiene raz?n la Misi?n de Observaci?n Electoral cuando afirma que a la legislaci?n electoral en lo que tiene que ver con la participaci?n de grupos significativos de ciudadanos en las campa?as políticas, est? necesitando urgente de una regulaci?n especialmente en lo que tiene que ver con los procesos de recolecci?n de firmas.
Anota la MOE que el loable objetivo de los grupos significativos de ciudadanos, cual es que un n?mero representativo de personas que no se sienten interpretadas por alg?n partido u organizaci?n política local, departamental o nacional, pueda tener un escenario de participaci?n y de debate electoral; se ha perdido por la perversa utilizaci?n que le est?n dando los candidatos a esta opci?n.
Lo que est? pasando en la práctica con este mecanismo es que los candidatos lo est?n utilizando, bien para tener ventaja sobre los aspirantes que llevan aval de los partidos y solo pueden empezar a promocionar sus campa?as 90 d?as antes de las elecciones, o bien para negociar con las colectividades tradicionales una posici?n privilegiada en las lisas que ellos inscriban para los cuerpos de elecci?n popular, o bien para vender a un buen precio el paquete de firmas que han recogido.
Lo otro que no tiene sentido es que la inmensa mayor?a de los ciudadanos le firma a todo el que le pide el apoyo, o lo que es más absurdo estampa su r?brica sin saber a qui?n est? apoyando, y esto ocurre porque los candidatos utilizan toda clase de recursos, fiestas, bingos, caminatas, conferencias, encuentros ciudadanos y hasta manifestaciones p?blicas, para sumar firmas en su prop?sito de ajustar el m?nimo que les exige la ley.
Por esto es que es com?n encontrar que en una ciudad como la nuestra que tiene 500.000 habitantes de los cuales solo hay aptos para votar unos 380.000 mil, aparecen seis o siete o más grupos significativos de ciudadanos entregando cada uno en la Registradur?a más de 100.000 firmas que los respaldan.
Todo esto sin hablar de las finanzas de estos procesos electorales. Dice la MOE que mientras las campa?as de los partidos pol?ticos tienen que empezar a entregar la informaci?n detallada del más m?nimo movimiento financiero, desde el mismo momento en que inscriben sus candidatos, los procesos de recolecci?n de firmas no tienen ning?n control.
Nos parece, pues, que el recurso de los grupos significativos de ciudadanos para participar de los procesos electorales, tan valioso para la democracia, est? siendo mal utilizado, para no decir que se est? abusando de ?l, y que requiere de una r?pida intervenci?n antes de que pierda completamente la confianza de los ciudadanos y ya nadie le crea.
