“Es claro que esta decisión facilita la entrada en vigencia de la nueva tarifa del servicio de taxi y seguramente evita algunas colas; pero no hay duda de que le resta confianza al usuario”.
La semana pasada entró en vigencia en todo el área metropolitana la nueva tarifa mínima y los valores adicionales para el servicio de taxi. Tradicionalmente para poder cobrar el precio ajustado, los vehículos de esta naturaleza debían someterse a una revisión del taxímetro, operación que realizaban las autoridades de transporte.
Esto garantizaba no solo que el vehículo tuviera su taxímetro ajustado a la nueva tarifa autorizada, sino que este elemento estuviera calibrado y marcara los ajustes por distancia y por tiempo correctamente, de tal manera que el valor final de la carrera, cuando esta superaba el cobro mínimo, fuera el justo.
Por disposición de la Administración Municipal, este año la operación de revisión, calibración y adecuación de los taxímetros a las nuevas tarifas y condiciones, no se está haciendo y únicamente, para empezar a cobrar los ajustes autorizados, los vehículos deberán llevar la calcomanía respectiva que será instalada por la empresa a la cual está afiliado el taxi.
Es claro que esta decisión facilita la entrada en vigencia del ajuste en la tarifa del servicio de taxi y seguramente evita algunas colas y alguna congestión en la operación de calibración de los taxímetros; pero no hay duda de que le resta confianza al usuario y tranquilidad en que lo que le están cobrando es lo autorizado y justo.
Este periódico recibe con frecuencia denuncias de ciudadanos que tomaron un taxi para hacer un recorrido que habitualmente hacen y por tanto conocen cuánto cuesta aproximadamente y les cobraron mucho más de lo normal; y que ante el justo reclamo que le hicieron al conductor, lo que recibieron como respuesta fue insultos y amenazas, cuando no una agresión física.
No es mucho pedirle a los taxistas y a las empresas a las cuales están afiliados, que una vez al año saquen un rato para hacer una operación, que además de que les permite un ingreso adicional por su servicio, le transmite confianza, tranquilidad y transparencia a los ciudadanos, más cuando este procedimiento cada vez es más organizado y más rápido.
Todo esto máxime cuando las noticias dan cuenta todos los días de falsos taxistas que les cobran más de lo debido a sus pasajeros y también que los atracan, que los someten al paseo millonario, que les suministran escopolamina o cualquier otra sustancia y les roban todas sus pertenencias y que ponen en riesgo su vida y su seguridad.
No parece ser una buena decisión, por ahorrarle un par de horas una vez al año a un poco más de dos mil taxistas que en el área metropolitana, restarle tranquilidad a medio millón de ciudadanos y la seguridad de que el taxi que están tomando les va a cobrar lo que realmente vale la carrera.
