Ojalá, no se desmaye

Cerritos en especial, seguramente por su condición de rural o por no estar a los ojos de todos, es una de las zonas donde más se presentan violaciones a las normas legales.

Esta semana la Oficina de Control Físico de la Secretaría de Gobierno Municipal, en cumplimiento de una función que hace rato no se ejercía, suspendió, esta vez en un exclusivo sector de Cerritos, otro número importante de construcciones que se estaban adelantando de manera ilegal.

Las construcciones suspendidas, según lo referido por los funcionarios de esta dependencia municipal, no cumplían con los documentos y requerimientos que exigen las normas municipales, para iniciar cualquier tipo de edificación o para adelantar una reforma a las existentes.

La ciudad esta llena de construcciones que no han cumplido los requisitos legales o que han sido levantadas en zonas o en terrenos prohibidos. Aquí todo el que le provoca iniciar la construcción de una vivienda o para un establecimiento comercial, simplemente contrata unos trabajadores y empieza a pegar ladrillo, sin que haya alguien que se lo impida.

Se ha vuelto también costumbre de algunos constructores presentar unos documentos y unos planos para el tramite de la respectiva licencia y una vez obtenida, hacen una obra completamente distinta a la que les fue autorizada y para la que obtuvieron el permiso. No hace muchos días esta misma dependencia municipal ordenó la suspensión de una obra que había obtenido licencia para una edificación de dos pisos y estaba construyendo una de cinco o seis niveles.

El sector de Cerritos en especial, seguramente por su condición de rural o por no estar a los ojos de todos, es una de las zonas donde más se presentan violaciones a las normas legales. En la vía principal, para no ir muy lejos, todos los días se levantan construcciones que no dejan las áreas de cesión ordenadas por la ley, ni reservan el espacio obligatorio para la llamada vía de aproximación, ni respetan las más mínimas exigencia de una vía de semejante tráfico e importancia.

No hace muchos días muestro habitual columnista Jorge Eduardo Murillo, se dolía de la negligencia y falta de previsión de las autoridades al dejar construir, prácticamente sobre la calzada, un montón de edificaciones tanto en esta vía como en el tramo entre el Terminal de Transportes y Punto Treinta, y de lo que le puede costar al Municipio el día en que las circunstancias obliguen a construir una doble calzada o a ampliar la existente.

Destacamos, pues, la decisión de la Dirección de Control Físico de la alcaldía de poner en cintura a tantas obras que se adelantan de manera ilegal en la ciudad. Ojalá, esta oportuna y necesaria labor no desmaye y se extienda a sectores donde las obras ilegales pueden terminar causándole un mal irreparable a Pereira.

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