Si se revisa lo que sucedió el sábado, quedan muchas dudas y preocupaciones sobre la real capacidad que tiene la ciudad para atender un caso de las características y dimensiones como este.
El voraz incendio que arrasó el sábado pasado una gigantesca bodega localizada en la vía Cerritos – La Virginia y que, según las informaciones de prensa, se demoró más de siete horas en poder ser controlado por los cuerpos de Bomberos que participaron en las labores de atención de la emergencia, obliga necesariamente a revisar la capacidad que tienen estas instituciones y en especial los Bombero de Pereira para enfrentar una conflagración del tamaño de la que acaba de ocurrir.
La emergencia se presentó hacia las siete y cincuenta de la mañana y a pesar de que los bomberos respondieron rápidamente al llamado de los vecinos y desplazaron no solamente la totalidad de las máquinas extintoras que posee la institución, sino todos sus recursos logísticos y humanos; después de seis horas de intenso trabajo, la edificación seguía ardiendo casi con la misma intensidad con que empezó y sin que los uniformados pudieran controlar el fuego.
Es más, ni siquiera la llegada de las máquinas extintoras de los municipios de La Virginia, de Cartago, de Dosquebradas y de otros municipios cercanos, ayudó a apaciguar las llamas y a poder controlar las voraces llamas. En conclusión, no se peca de exageración si se afirma que el incendió terminó al cabo de siete u ocho horas, no porque los bomberos lo hubieran podido controlar, sino porque en la edificación ya no quedaba nada para consumirse.
Por supuesto, lo ocurrido el sábado no fue una emergencia cualquiera. La bodega incendiada era de unas dimensiones gigantescas y su atención no era la de cualquiera de las conflagraciones que ocurren con frecuencia en la ciudad; pero es de esperarse que Pereira, con su impresionante desarrollo empresarial y logístico, esté preparada, desde el punto de vista logístico, de equipos, de personal y de una entidad capaz, para atender cualquier emergencia, incluidas las de dimensiones similares a las del fin de semana pasado.
Pero si se revisa lo que sucedió en la atención de la emergencia del sábado, quedan muchas dudas y preocupaciones sobre la real capacidad y preparación que tiene la ciudad para atender un caso de características y dimensiones iguales o mayores a las de la semana pasada. Según se conoció, allí, por ejemplo, fallaron cosas tan elementales como contar con suministro continuo de agua para poder combatir el fuego.
La ciudad ha crecido de manera exponencial en población y también en el número y tamaño de las empresas, y con ello las características, las dimensiones y la complejidad de sus instalaciones; y no puede permitir que cuando ocurra un lamentable hecho como el del fin de semana pasado, no esté preparada y no tenga los equipos, los elementos y el personal idóneo y capacitado para atender la emergencia.
