Una victoria pírrica

Dirá el Gobierno que salió victorioso porque el presupuesto será por 523 billones; pero deja herida de muerte la ley de financiamiento y le hace un daño inmenso a la confianza en las finanzas del país.
Superado el término que tenían las comisiones económicas del Senado y la Cámara de Representantes para debatir y aprobar o negar el proyecto de presupuesto general de la nación presentado por el Gobierno a consideración del Legislativo; el país quedó ad portas de tener un presupuesto adoptado por decreto del presidente de la República.
El Congreso se abstuvo de estudiar el presupuesto aforado en 523 billones de pesos presentado por el Gobierno por considerarlo desbalanceado y este se negó a modificarlo diciendo que con los recaudos provenientes de la reforma tributaria que se estaba presentando a consideración del Legislativo, se conseguiría el equilibrio presupuestal que se estaba reclamando.
Como alternativa y en medio de las posiciones encontradas entre las comisiones económicas y el equipo económico del gobierno, surgió una propuesta de algunos congresistas, que fue aceptada por el Ejecutivo, de rebajar el monto a 518 billones; pero que no fue aceptada por el Legislativo, primero porque la disminución afectaba fundamentalmente la partida de la Registraduría con destino a las elecciones del 2026 y segundo, porque igual era un presupuesto desfinanciado.
No se necesita mucho para entender que si los ingresos de la nación son apenas de 511 billones, aprobar unos gastos de 523, pensando con el deseo de una reforma tributaria que ni siquiera se ha presentado a consideración del Congreso y además que no se requiere mucho para saber que tiene muy poco ambiente en el Legislativo, no solo era una irresponsabilidad, sino un contrasentido.
Lo sensato, como lo dijo la mayoría de los voceros de los distintos grupos políticos con asiento en las comisiones económicas, era aprobar un presupuesto que tuviera el respaldo de los ingresos reales de la Nación y una vez aprobada la anunciada reforma tributaria y sabido cuántos son los recursos que van a generar los nuevos tributos aprobados, hacer una adición presupuestal por el monto adicional.
Pero tal como es el estilo de este gobierno, con el aditamento de unos funcionarios petulantes, desafiantes y bocones, se prefirió imponer, además con la amenaza del decreto presidencial, el criterio erróneo del Ejecutivo de los 523 billones, que aceptar la equivocación y conciliar una cifra que le permitiera al país tener hoy presupuesto real aprobado.
Dirá el Gobierno que salió victorioso porque el presupuesto adoptado será por 523 billones, tal como lo presentó; pero de un lado deja herida de muerte su famosa ley de financiamiento y del otro, le hace un daño inmenso a la imagen y a la confianza en las finanzas del país en los mercados financieros del mundo.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
Artículo anterior
Artículo siguiente
- Publicidad -

LO ÚLTIMO

Cada vez peor

Sin ninguna autoridad

- publicidad -