Marzo podría ser un buen momento para adquirir créditos o utilizar tarjetas de crédito, ya que la tasa de usura bajará al 24,92 %.
La Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) dio a conocer el pasado fin de semana el interés bancario corriente para las modalidades de crédito de consumo y ordinario, crédito productivo de mayor monto, crédito productivo rural, crédito productivo urbano, crédito popular productivo rural y crédito popular productivo urbano, mejor conocido como la tasa de usura.
Cada mes, la Superintendencia Financiera de Colombia certifica la tasa de usura vigente, aplicable a distintas modalidades de crédito. Este indicador se calcula con base en el promedio de las tasas de interés del mercado, multiplicado por 1,5.
Para marzo de 2025, la tasa de usura reflejó una tendencia a la baja tras el repunte registrado en febrero. De acuerdo con la información reportada por los establecimientos de crédito entre el 31 de enero y el 21 de febrero, el interés bancario corriente para la modalidad de crédito de consumo y ordinario se certificó en 16,61 % efectivo anual, con vigencia entre el 1.° y el 31 de marzo de 2025. Esta cifra representa una reducción de 92 puntos básicos (-0,92 %) respecto a la tasa vigente en febrero, que se ubicó en 17,53 %.
¿Qué opinan los analistas?
Camilo Herrera, analista económico y fundador de Raddar, indicó que esta tasa se mide con base en la reportada el mes anterior. Por ejemplo, “la tasa de usura de marzo se calcula con el promedio de las tasas de febrero. Si los bancos prestaron con tasas más bajas en febrero, la tasa de marzo va a caer. Y así se intenta que, sistemáticamente, la tasa continúe bajando. Entonces, ¿por qué prestaron con tasas más bajas los bancos en febrero? Seguramente porque hubo menor demanda de créditos, porque los bancos sintieron menos riesgos o porque la inflación sigue en control”, explicó.
¿Cómo convertir el crédito en un aliado?
De acuerdo con Juan Diego Gómez, gerente de la Cooperativa CTCOOP, cada producto tiene un sistema de amortización diferente, es decir, el método de pago varía según el tipo de crédito: consumo, comercial, microcrédito, hipotecario o productivo. “Por ejemplo, una tarjeta de crédito nunca va a ser una buena opción para un crédito grande o a largo plazo. Son útiles cuando las necesitamos para gastos específicos y podemos pagarlas en un periodo no superior a seis meses”.
Otra de las recomendaciones que Gómez destacó está relacionada con evitar el pago de intereses innecesarios. Por ejemplo, explicó que, dado que los créditos rotativos funcionan de manera diferente, “realmente un crédito rotativo implica pagar intereses sobre los intereses”.
Tener buena vida crediticia
Por otra parte, el gerente indicó que, desde el punto de vista de las centrales de riesgo, las tarjetas de crédito tienen una muy buena calificación en el puntaje crediticio, ya que son productos de uso frecuente. “Si las utilizas bien y realizas los pagos adecuadamente, estos te sumarán y te darán experiencia crediticia”.
La voluntad de pago vale la pena
Para las personas reportadas en centrales de riesgo, es fundamental reestructurar sus obligaciones financieras y generar acuerdos de pago con las entidades donde tienen deudas. Demostrar voluntad de pago puede marcar la diferencia, ya que cada caso es analizado individualmente por un especialista en crédito.



