El cacao continúa ganando terreno en Risaralda como una alternativa para el crecimiento económico de caficultores y productores.
Por más de 40 años, en la finca de la familia Porras Sánchez se había cultivado café, sin embargo, desde hace dos décadas le apostaron al cacao como alternativa rentable y sostenible. “El cacao era el respaldo de mi papá cuando no había cosecha de café. Solo después nos dimos cuenta del valor que tenía, que éramos millonarios”, comenta Olga Lucía Porras, productora, emprendedora y catadora de café.
El primer lote se sembró en una zona baja de la finca. Su padre descubrió que, a diferencia del café, el cacao demandaba menos mano de obra y menos insumos químicos. “Era cuestión de darle amor y cuidado”, recuerda Olga Lucía. Hoy la finca cuenta con unos 600 árboles (320 en producción y otros 300 en renovación), que crecen en casi dos hectáreas.

Cada árbol produce aproximadamente un kilo de cacao, lo que les permite mantener una producción constante durante todo el año. “Es uno de los pocos frutos que da durante todo el año. Recolectamos por zonas cada 15 días”, explica.
Aunque el cultivo permaneció durante años como una actividad secundaria, la familia decidió dar un paso más y transformar su cosecha en pasta pura de cacao. Hoy, esta pasta se maquila en la planta Nuestra Tierra, ubicada en el parque industrial de Pereira. “En el caso de nosotros, que maquilamos 30 kilos, pagamos $190.000, aproximadamente. El chocolate es 100 % cacao, sin aditivos”, afirma.
Cultivo con potencial
Desde la oficina regional de la Federación Nacional de Cacaoteros (Fedecacao) en Pereira, que atiende el Eje Cafetero, el norte del Valle y parte del Chocó, Gustavo Díaz, jefe regional, explica que aunque el cultivo es relativamente joven en el departamento, ya se observan resultados significativos. En 2024, la producción llegó a 730 toneladas, frente a las 80 reportadas en 2023. “Fue una variación casi del 1.000%”, indicó.
Actualmente, la oficina regional de Fedecacao —ubicada en Pereira desde hace cuatro años— atiende cinco departamentos y 53 municipios. En Risaralda, destacan municipios como Marsella, La Virginia, Belén de Umbría, Mistrató, La Celia, Balboa, El Santuario y Quinchía por su producción de cacao de alta calidad.

“Los cultivadores de cacao en Risaralda son pequeños. No superan las 10 hectáreas, a diferencia de otros departamentos como Quindío que tienen áreas extensas. Estamos buscando que mejoren su productividad”, puntualiza el directivo. En el panorama nacional, 2024 se consolidó como un año histórico para la cacaocultura colombiana, al registrar el volumen de producción más alto hasta ahora. En este contexto, Santander reafirmó su liderazgo como el principal productor de cacao en el país, con un total de 28.044 toneladas, equivalentes al 41 % de la producción nacional, según la Federación.
Tres pilares para fortalecerlo
A través del Fondo Nacional del Cacao, Fedecacao trabaja en tres frentes: investigación, apoyo a la comercialización y transferencia de tecnología. Estos recursos se administran bajo regulación y deben ser reinvertidos en su totalidad en la cadena productiva. En este momento, la Federación lidera el levantamiento de la Encuesta Nacional Cacaotera en Risaralda, con el fin de actualizar datos sobre los productores y planear mejor las inversiones del sector. “Estamos recorriendo los municipios con un equipo de encuestadores. Invitamos a los cacaocultores a recibirlos con confianza”, agrega Díaz.
La productividad, en tanto, requiere de disciplina y conocimiento técnico. Aunque sembrar cacao es tan exigente como sembrar café, su rentabilidad a largo plazo es alta, y el cultivo puede extenderse por más de 25 años si se maneja adecuadamente. Además, permite cosechas constantes durante el año, con picos en mayo a julio y octubre a noviembre.
Enseñanzas del grano

Aunque el cacao ha demostrado ser más rentable que otros productos del agro —por su bajo costo de mantenimiento y alto valor agregado—, tanto Olga como otros productores no descartan el grano de café, sino que utilizan ambos cultivos para su propia rentabilidad. Olga ha elaborado una carta especial para su negocio, ubicado en el Parque Mirador Altagracia, donde planea ofrecer preparaciones exclusivas con cacao. “Por eso hemos retomado el cacao y descubrimos que es una bebida tan maravillosa, con tantos beneficios, que vale la pena apostarle ahora”.



