La Cámara de la Industria de Alimentos de la ANDI, en alianza con la firma Raddar, presentó su informe anual sobre el consumo de alimentos en los hogares colombianos durante 2024. Este análisis muestra cómo las familias del país distribuyen su presupuesto alimenticio en medio de desafíos económicos y climáticos. El informe abarca tanto el panorama nacional como la realidad específica de Pereira, ciudad en la que el gasto en alimentos representó el 34,87% del presupuesto familiar, con un gasto per cápita de $563.833.
Gasto de los hogares en alimentación
Durante 2024, los colombianos destinaron $240,5 billones a alimentos, de los cuales $98,5 billones correspondieron a categorías desarrolladas por la industria, denominadas ANDIAlimentos. En promedio, cada hogar gastó $890.342 mensuales en alimentación, representando el 38,30% de sus ingresos. Este porcentaje varió significativamente entre ciudades: Neiva lideró con un 49,14%, seguida de Barranquilla (44,04%), Villavicencio (43,55%) y Cartagena (43,20%).
La buena noticia fue que la inflación promedio de la canasta alimentaria, del 2,62%, fue significativamente menor al 14,67% registrado en 2023. Esto permitió a las familias recuperar cierto poder adquisitivo en medio de factores adversos como el fenómeno de El Niño, paros camioneros, la escasez de materias primas y el incremento del impuesto saludable al 15%.
El estudio evidenció cambios en los hábitos de compra: las tiendas de barrio, aunque siguen liderando con una participación del 49,3%, experimentaron una disminución, mientras que supermercados (23,7%) y formatos de Hard Discount (13,5%) ganaron terreno. Las compras quincenales (27,7%) y las realizadas 2 o 3 veces por semana (16,4%) reflejan una tendencia hacia la planificación y un menor número de visitas a los puntos de venta.
Para hogares de ingresos bajos y medios, la necesidad sigue siendo el principal motivo de compra, mientras que en los de ingresos altos, la calidad se ha convertido en una prioridad, creciendo 8 puntos porcentuales. Esto podría explicarse por un aumento de consumidores más informados, quienes priorizan productos con valor agregado.
Un análisis local
En Pereira, el gasto en alimentos se ubica por debajo del promedio nacional, representando el 34,87% del presupuesto familiar. En términos per cápita, los habitantes gastaron $563.833 al mes en alimentación. Los productos básicos, como arroz, frijoles, lentejas y pastas, se encuentran entre los más consumidos, según entrevistas locales realizadas en la ciudad.
Opiniones ciudadanos
José Libardo Mosquera Bedoya,
“para la alimentación de la familia, de mis gasto sacó el 70% y lo que más consumimos es el arroz, lo que es de verduras, la panela y azúcar frijol, lentejas y la pasta”
Marta Cecilia Salazar
“Me gasto en alimentación un 60 – 65% al mes y lo que más consumo es carne y verduras”
Oscar Caicedo
“Yo como poquito gracias a Dios y es variable, un promedio como a 80.000 pesos y lo que más como es fríjol y arroz”
Impacto en los comercios locales
La situación económica también ha golpeado a los negocios de barrio. Andrés Arboleda, comerciante de Pereira, lamentó la caída de las ventas en un 30% durante 2024. “La competencia con las grandes cadenas de supermercados y la inflación han complicado mucho la situación. Además, la inseguridad y el aumento de precios han alejado a los clientes”, expresó.
Por otro lado, Pedro José Robles, otro comerciante, señaló que las familias están recortando gastos en productos como pollo, limitándose a lo básico: plátano, papa y algunas verduras. Sin embargo, otros negocios han logrado mantener su estabilidad. Según Sebastián Botero, las ventas de huevos, verduras, granos y lácteos han sido constantes, aunque con precios ajustados.
Proyecciones para 2025
Según la ANDI, el sector enfrenta retos importantes en 2025, como el aumento del impuesto saludable, cambios geopolíticos y los efectos del cambio climático. Además es crucial que la industria ajuste sus estrategias, optimice cadenas de suministro y fortalezca la relación con los consumidores para garantizar la competitividad en este entorno cambiante.
En conclusión, el consumo de alimentos en Colombia refleja tanto los retos económicos como la capacidad de adaptación de las familias y la industria alimentaria. Pereira, con su particular dinámica, sirve como ejemplo de cómo las tendencias nacionales impactan a nivel local.



