Escasez de habilidades en un mundo de profesionales

Un estudio de ManpowerGroup revela que el 75 % de los empleadores a nivel mundial enfrentan dificultades para encontrar talento con las competencias necesarias. En Colombia, donde el desempleo sigue siendo alto, las empresas priorizan habilidades prácticas y blandas, como el trabajo en equipo y la resolución de problemas.

Un estudio realizado por ManpowerGroup reveló que el 75 % de los empleadores a nivel mundial enfrentan una escasez de habilidades. Aunque esta situación es menos pronunciada en Colombia (66 %), sigue siendo preocupante debido a las altas tasas de desempleo en el país y en el departamento, recordemos que Pereira ocupa el séptimo puesto entre las ciudades con mayores tasas de desempleo en Colombia.

Según el estudio, las empresas más afectadas son las de tecnología y las grandes corporaciones. Sin embargo, el problema no radica en la cantidad de profesionales disponibles, sino en la falta de competencias actualizadas y habilidades blandas.

En Risaralda, no hay evidencia de que los títulos universitarios hayan perdido importancia a la hora de buscar empleo. Por el contrario, se consideran fundamentales, ya que permiten certificar las competencias del profesional. No obstante, es crucial que estos títulos estén acompañados de otras habilidades que fortalezcan los conocimientos adquiridos en la academia.

Las habilidades blandas: un requisito clave

Las habilidades blandas, como el trabajo en equipo, el liderazgo, la resolución de problemas y la creatividad, han cobrado gran relevancia en los profesionales, especialmente tras la pandemia. Estas competencias deben desarrollarse desde la academia, Felipe Baena, director de la Universidad Areandina en Pereira, coincide en que los títulos universitarios siguen siendo esenciales, pero no suficientes. “El título por sí solo no garantiza la inserción laboral, ya que los empleadores también buscan habilidades prácticas y competencias transversales. Por eso, desde la universidad promovemos una educación integral que combina conocimiento teórico con experiencia práctica para enfrentar las demandas del mercado”, explica.

Sectores como la tecnología y la economía valoran más las habilidades prácticas y la disposición para aprender que los títulos universitarios. Sin embargo, como afirma Felipe Baena, estos últimos continúan siendo un diferenciador importante. “En sectores como tecnología, emprendimiento, economía naranja y servicios creativos se priorizan habilidades como la resolución de problemas, el aprendizaje continuo, el dominio de herramientas digitales y habilidades socioemocionales como la comunicación y el trabajo en equipo. Aunque estos sectores valoran las habilidades, el título universitario sigue siendo un diferenciador que respalda una formación integral”.

¿Qué deben hacer las universidades?

Esta situación representa una oportunidad para repensar el modelo educativo en Colombia, implementando programas que desarrollen competencias blandas y técnicas. Además, es clave fomentar alianzas estratégicas con el sector empresarial. Proyectos extracurriculares como talleres de liderazgo, mentorías empresariales y aprendizaje basado en servicio tienen como objetivo fortalecer habilidades como la comunicación y el trabajo en equipo. “Las universidades deben adaptar rápidamente sus programas a las demandas del mercado laboral, fortalecer alianzas con el sector productivo, integrar tecnologías disruptivas en la enseñanza y promover habilidades socioemocionales clave. También deben garantizar calidad y accesibilidad, al mismo tiempo que fomentan innovación en metodologías pedagógicas y enfrentan restricciones de recursos”, concluye Baena.

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