Frisby alista defensa en Europa: así intenta evitar perder su marca registrada

Aunque Frisby España aún no vende ni un solo producto, la EUIPO ha dado un plazo de dos meses para que la compañía colombiana presente pruebas de uso efectivo de su marca en territorio europeo.

“Crujimos fronteras para llegar a ti” es lo que se lee en las redes sociales de lo que sería la primera marca registrada bajo el nombre de Frisby en España. Se trata de Frisby España SL, que desde el pasado 30 de abril comenzó una campaña de expectativa con el mismo nombre, mismo logo, misma paleta de colores y con mensajes en redes sociales que dieron a entender que la compañía, Frisby S.A. BIC, fundada en 1977 por Alfredo Hoyos y Liliana Restrepo en Pereira, expandió sus fronteras hacia nuevos países, específicamente en uno donde residen más de 800.000 colombianos.

La idea tomó aún más fuerza con el mensaje publicado en el portal web frisby.es, donde se lee: “Una leyenda del pollo cruza el océano… Muy pronto, más cerca de lo que piensas”. El sitio invita además a los consumidores a seguir las redes sociales de esta nueva cuenta, que en dos semanas ya acumula cerca de 6.000 seguidores. Sin embargo, esta expectativa se vio interrumpida cuando Frisby S.A. BIC, denunció públicamente que los elementos visuales de su marca estaban siendo utilizados sin su autorización en España.

Análisis al caso

De acuerdo con Germán Ramírez, abogado asesor de empresas y docente de la Facultad de Derecho de la Fundación Universitaria del Área Andina, Regional Suroccidente en Pereira, las marcas tienen protección nacional, lo que significa que cada país protege de manera independiente los derechos sobre una marca. En Colombia, Frisby ha registrado legalmente su nombre en distintas categorías, pero ese registro no se extiende automáticamente a otros países.

Entonces, ¿cómo proteger una marca a nivel internacional? Ramírez explicó que existe una herramienta llamada el Protocolo de Madrid, que permite extender el registro de una marca a otros países de forma legal. “Es un trámite común que hacen tanto empresas colombianas como extranjeras”, afirmó el abogado.

Además, en temas de propiedad industrial rige el llamado “principio de mínimo uso”. Esto significa que, para conservar el derecho sobre una marca registrada, se debe usar al menos durante los tres primeros años después del registro, o no dejar de usarla por más de tres años consecutivos. Si no se cumple esta condición, otras partes interesadas pueden pedir la cancelación del registro por abandono de marca.

En el caso de Frisby S.A. BIC, la marca está registrada en la Unión Europea desde 2005, bajo las clases 29, 30 y 43, que corresponden a alimentos y servicios de restaurante. Pero la empresa española que ha hecho uso del nombre, Frisby España SL, argumenta que la marca original no ha sido utilizada en más de una década, lo que la haría vulnerable a la caducidad, según la normativa europea.

 

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Sin embargo, y de acuerdo con el análisis del abogado, más allá del debate jurídico sobre el uso o no de la marca en los últimos años, hay un elemento clave que podría inclinar la balanza a favor de Frisby Colombia. A juicio del experto, el verdadero problema radica en el uso que hace la empresa española no solo del nombre, sino de toda la identidad visual de la marca original.

“Es que la empresa española está utilizando la misma grafía, es decir, la marca mixta que se compone de la parte gráfica y también nominativa, es decir, el nombre Frisby, sumado a los caracteres, al estilo de letra y a los colores, que son idénticos. Eso trasciende el tema de la propiedad industrial y se nos convierte en un tema de derechos de autor”, precisó Ramírez.

Nueva posición legal

A través de un comunicado, Frisby España SL aseguró que la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) les dio la razón. “La EUIPO ha validado nuestros argumentos jurídicos y ha confirmado que la marca será revocada si no se presentan pruebas de uso efectivo”, afirmó la empresa.

Frisby España SL también señaló que la empresa colombiana solo posee una marca gráfica registrada en 2004, la cual estaría en proceso de caducidad por falta de uso. En cambio, ellos aseguran tener una marca denominativa vigente, en uso comprobado, y registrada legalmente ante la misma entidad europea.

Ante las críticas, el empresario español detrás de Frisby España SL le comunicó a Forbes Colombia que cuando registró la marca en septiembre de 2024 no conocía la existencia de Frisby en Colombia. Según su versión, nunca recibió una oposición formal por parte de la empresa colombiana ante la EUIPO.

Respuesta de Frisby

El Diario del Otún se comunicó con Frisby S.A. BIC, desde donde reiteraron que el proceso se está gestionando ante las autoridades competentes de Europa y en las instancias legales correspondientes. La empresa indicó que se pronunciará oficialmente en los plazos y condiciones que considere pertinentes, a través de sus canales oficiales de comunicación. Por otro lado, Frisby S.A. BIC, con casi cinco décadas de trayectoria en el mercado colombiano, publicó este sábado un segundo comunicado en el que reafirmó no tener ningún vínculo con la firma española.

Solidaridad del gremio

Ante la coyuntura, múltiples cadenas de restaurantes han demostrado su solidaridad y apoyo con la empresa colombiana, tanto así que el vicepresidente de la Cámara Colombiana de Franquicias (Colfranquicias), Luis Felipe Jaramillo, aseguró que este inconveniente, aunque lícito, cae en la falta de ética y ha enviado una carta a la Asociación Española de Franquiciadores (AEF), donde manifiesta su preocupación y solidaridad con Frisby S.A. BIC por el uso indebido de su imagen en Europa, respalda su trayectoria y solicita que se investigue y protejan sus derechos de propiedad intelectual.

 

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¿Quiénes están detrás de Frisby España SL?

Según reveló la revista Cambio, la empresa que opera la cuenta @frisby_es está constituida legalmente en Bilbao. Así lo confirma el documento inscrito en el Registro Mercantil de Vizcaya. La sociedad fue creada con un capital mínimo de 2.000 euros (unos 9,5 millones de pesos colombianos) y tiene como propietarios a la ciudadana belga Jacqueline Guillemine Pérez Parcha y al abogado español, Gonzalo Barrenechea Correa.

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