Las recientes sorpresas alcistas vistas en los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el país han llevado a especular que se revertirían las tendencias de inflación predominantes.
De acuerdo con Luiz Eduardo Peixoto, economista de BNP Paribas, el aumento de los alimentos básicos está detrás de gran parte del repunte. Los precios de los alimentos subieron alrededor de un 6% interanual en el segundo semestre de 2020.
“Las grandes cantidades de inventario y el clima mejorado probablemente traigan un poco de alivio el próximo año. Sin embargo, siguen siendo la fuente principal de presión positiva de precios, con aproximadamente un 25% de la cesta promedio del IPC” expresa el analista.
En ese sentido el economista argumentó que si la inflación básica se mantiene baja, parece muy poco probable que los bancos centrales se apresuren a normalizar las políticas monetarias acomodaticias particularmente con una economía que todavía tiene que recuperar por completo los niveles perdidos de producción “De hecho, no creemos que vayan a existir aumentos importantes de las tasas de interés en 2021” agrega el experto.
Alimentos a la baja
Los precios nacionales de los alimentos frescos fueron una fuente de presión alcista sobre la inflación en el segundo semestre de 2020. Aunque los precios de los alimentos cayeron en el segundo trimestre, tal como se estimaba, retomaron su incremento y alcanzaron niveles máximos en 6 años en el mes de noviembre.
Particularmente los precios de los granos quedaron bajo presión; aumentaron 20 p.p en noviembre respecto de 2019. Algunas condiciones climáticas y las alteraciones causadas por la Covid-19 afectaron la oferta de fertilizantes y de los costos de exportación. Grandes productores como Tailandia y Rusia impusieron cuotas y topes, lo que provocó, además, especulación de precios.
“No se espera que se mantengan esas tendencias en 2021. Si bien se sabe Colombia es un gran importador de trigo, por lo que para el próximo año se esperan cosechas más grandes de este producto, así como también soya y maíz en las principales regiones productoras. Aunque es posible que se mantenga a flote la demanda mundial gracias a una recuperación más coherente de la actividad económica, las reservas vistas en algunos de los principales países como China o la India podrían perder fuerza” agrega Peixoto.
Servicios
En cuanto a los precios de los servicios el economista advierte que, estos siguen estando particularmente reprimidos. Desde la entidad estiman una baja tasa de crecimiento anual del 2,2% para los precios de este subgrupo durante el trimestre finalizado en noviembre, con un ligero aumento respecto de los niveles mínimos del 1,9% vistos en el segundo trimestre y una caída respecto del primer trimestre.
“Dado que ya se volvió a unas condiciones más normales en la operación de sus actividades de carácter no esencial, creemos que no es probable que surjan posibles presiones de precios producto de la demanda reprimida” explica el analista.
Demanda y oferta
En cuando a estos dos aspectos Peixoto advierte que la implementación exitosa de las vacunas contra la Covid-19 podría estimular las presiones inflacionarias del lado de la demanda, mientras una mayor seguridad y los efectos persistentes de los estímulos monetarios y fiscales aumentarían el gasto del consumidor.
Por otra parte es posible que la pandemia elimine cierta capacidad de producción importante en el país, con unas brechas de producción más estrechas que lo asumido



