Lo que dejó la economía risaraldense al país

 La incertidumbre económica y el repunte industrial risaraldense fueron los protagonistas. 

No se podría esperar más de un año que tenía pronosticado una desaceleración transversal en las actividades económicas de sectores como el secundario y el terciario. Así lo manifestaron al cierre de 2022, los analistas de la Corficolombiana, los cuales esperaban que variables como la generación de energía, demanda de gas, recepción de remesas, exportaciones y desembolsos de créditos hipotecarios estuvieran impactados y evidenciaran retrocesos y contracciones. 

De esta manera, el 2023 se materializó en un escenario de inflación que comenzó a ceder en el cuarto mes del año, siendo para noviembre uno de los indicadores más bajos presentados en casi dos años después de la pandemia por el COVID-19. Sin embargo, lo anterior no niega el hecho de que la evidente desaceleración de varios sectores relevantes para la cadena productiva, como la industria, el comercio y la construcción, presentaran meses de baja producción, ventas e incluso, pérdidas. 

Construcción de vivienda VIS

Sin duda, el sector de la construcción de viviendas fue uno de los más afectados por la incertidumbre económica y las decisiones gubernamentales, evidenciando una contracción continua del 50,9% desde enero. Además de esta disminución, se registraron desistimientos de obras, bajas en las ventas y retrasos en la entrega de los subsidios de ‘Mi Casa Ya’, los cuales son fundamentales para la adquisición de viviendas por parte de más de 30 mil familias, constituyendo así otros efectos adversos notables.

Según Camacol, se han dejado de vender 103 mil viviendas nuevas, incluyendo tanto VIS como no VIS. Esto representa una pérdida de $19 billones para la economía nacional. El presidente de Camacol, Guillermo Herrera, explicó que en un año típico, las ventas alcanzan los $58 billones, pero en este año solo se han registrado ventas por $38 billones.

Reclaman subsidios

En lo que va corrido del año, Camacol Risaralda indicó que se requieren aún 5 mil 746 subsidios de ‘Mi Casa Ya’ para culminar con los procesos de venta de vivienda VIS. A su vez, Camacol señaló que los indicadores son motivo de preocupación, marcando este año como uno de los más desafiantes desde el inicio de la pandemia. En el caso de la vivienda VIS, las ventas para 2022 superaron los $47 mil millones, pero para lo corrido del 2023 apenas alcanzan los $18 mil millones. En Pereira, las ventas pasaron de más de $17 mil millones en 2022 a apenas $4 mil millones en lo corrido del año.

En cuanto a la vivienda no VIS, las ventas en Risaralda disminuyeron en un 39%. Mientras que en 2022 se vendieron más de $84 mil millones, en 2023 la cifra se redujo a $50 mil millones. Según los estudios económicos de Camacol Risaralda, en la actualidad es más costoso construir casas que apartamentos. Esto se refleja en el Índice de Costos de Construcción de Edificaciones (ICOCED) para el segmento no residencial (hoteles, oficinas, bodegas y establecimientos comerciales), que se posicionó como el más elevado en términos de costos de construcción.

Las renuncias en el segmento VIS aumentaron 122%, pasando de 291 unidades en 2022 a 646 unidades hasta septiembre de 2023.
Número de renuncias en vivienda de interés social (VIS) y No VIS. Fuente: Camacol Risaralda.

Risaralda marcó la diferencia 

A pesar de lo que se pronosticaba a nivel nacional, Risaralda se destacó durante el año por mantener una tendencia positiva, tanto de comercio exterior, así como atracción de inversiones, al mostrar un entorno propicio para la expansión comercial y los negocios. Así lo evidenció cuando en mayo se posicionó como el cuarto departamento más competitivo, según el Consejo Privado de Competitividad (CPC) y la Universidad del Rosario. 

De igual manera, este crecimiento también lo evidencia el trabajo que empresas locales, microempresas y emprendimientos han logrado en las diversas ferias y ruedas de negocios que se han hecho tanto al interior del país como en el exterior. Thomas Eastman, gerente Supply Chain del Grupo Uma, empresa que recientemente inauguró una planta de producción en La Virginia para el ensamblaje de motocicletas, expresó el potencial que Risaralda tiene para la creación de empresa, resaltando su ubicación estratégica: “Estamos en una zona que es el triángulo de oro, estamos cerca del mercado de Bogotá, Cali, Medellín y Buenaventura, esto nos permite hacer nuestro desarrollo y tener la visión del todo el país. Vemos un futuro interesante en esta localización”.

“La apertura de nuestra nueva planta en Pereira representa un hito importante en nuestro crecimiento. Estamos emocionados por las oportunidades de empleo que brindará a la región y por el impulso que dará a nuestra compañía. Esta inversión no solo refleja nuestro compromiso con la innovación y la eficiencia, sino también nuestra responsabilidad con la comunidad local y el futuro sostenible de Risaralda. Estamos seguros de que esta nueva planta marcará un capítulo exitoso en nuestra historia”, afirmó Rafael Gaviria, gerente general de Grupo UMA.

Con la llegada del Grupo UMA se proyecta un aumento del 19% en su producción para 2024, pasando de 107.000 a 128.000 unidades.

Según el Centro de Estudios e Investigaciones Socioeconómicas de la Cámara de Comercio de Pereira, Risaralda mostró un crecimiento en el mes de octubre en las ventas externas del departamento de Risaralda del 42,4% al pasar de U$34,8 millones en el décimo mes de 2022 a U$49,6 millones en igual período de 2023.

Dólar en $5 mil 

Si bien, otro de los momentos históricos en la economía colombiana fue la abrupta llegada del dólar a los $5.000 pesos, lo cual evidenció la volatilidad global de los mercados financieros, la incertidumbre económica a nivel internacional y las condiciones particulares que afectan a la economía colombiana. “El comportamiento del dólar en el pasado reciente fue atípico y generalmente el dólar es un activo financiero que refleja de alguna manera la confianza en la economía y la percepción de los agentes económicos”, expresó en primera instancia, Carlos Osorio, consultor y economista, “se espera que en el próximo año el dólar, no creeríamos la mayoría de los de los analistas no lo ubican por encima de $4.400 al cierre del próximo año, o sea que este se espera que va a haber cierta solidez alrededor del dólar y con la expectativa de la caída del actor de interés, obviamente también aliviano un poco la presión que va a tener el dólar, ya que mucha gente va a preferir guardar sus recursos”, puntualizó. 

Finalmente, analistas de la Corficolombiana esperan que durante la primera mitad del año 2024, la inflación continuará siendo elevada, y tanto consumidores como empresas seguirán enfrentando costos financieros significativos. Los sectores con mayor endeudamiento financiero experimentarán un difícil comienzo de año, especialmente en un contexto en el que los consumidores muestran cautela. Desde una perspectiva cíclica, se espera que el primer semestre de 2024 se asemeje a un desafío de alta montaña, en un momento en el cual muchos empresarios y familias ya acumulan considerable fatiga financiera a lo largo de varios kilómetros. Será en esta última etapa donde se determinará el destino de gran parte de las reformas económicas propuestas por el Gobierno.

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