La problemática de los llamados ‘ninis’ en Pereira revela profundas brechas de género y falta de perspectivas de futuro para una parte de la población juvenil.
Aunque Pereira se destacó en el último informe de mercado laboral realizado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) por presentar la tasa de desempleo juvenil más baja del país, un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad Libre Seccional Pereira reveló que el 21,9 % de la población entre 15 y 28 años no accede ni al trabajo ni a la educación; es decir, los llamados ‘ninis’, jóvenes que permanecen por fuera del sistema educativo y del mercado laboral al mismo tiempo.
El análisis fue liderado por Víctor David Jaramillo, docente investigador de la Facultad de Ciencias Económicas, Administrativas y Contables de la Universidad Libre, quien, junto con su equipo, procesó los microdatos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del DANE correspondientes a mayo y junio de 2025. “Nuestro objetivo fue caracterizar las condiciones ocupacionales de los jóvenes en Pereira. No capturamos información directamente, sino que utilizamos los microdatos disponibles para obtener resultados específicos del área metropolitana”, explicó Jaramillo.
Los resultados iniciales mostraron un escenario positivo para la capital risaraldense. Mientras que a nivel nacional la tasa de desempleo juvenil alcanzó el 15,5 %, en Pereira fue de 12,9 %. A su vez, la tasa de ocupación también fue significativamente más alta: 54,4 % en la ciudad, frente a 47,9 % en Colombia.

Sin embargo, la distribución general reveló que el 32,1 % solo trabaja, el 40,2 % solo estudia, el 5,8 % estudia y trabaja, y el 21,9 % restante corresponde a los llamados ‘ninis’. Es decir, si bien cerca del 72 % está vinculado a la educación o al mercado laboral, el resto no lo está.
“Es un dato alarmante. Estamos diciendo que, de cada 100 jóvenes, 22 no han podido acceder ni al trabajo ni al estudio. Esa situación tiene implicaciones sociales de fondo, porque algunos terminan vinculados a la informalidad o incluso a actividades ilegales”, advirtió Jaramillo.
Diferencias por género
El análisis también permitió identificar brechas entre hombres y mujeres. Mientras que el 17,7 % de los hombres jóvenes en Pereira no estudia ni trabaja, entre las mujeres la proporción asciende al 26 %. “El mercado laboral juvenil absorbe en mayor medida a los hombres, pero para las mujeres persisten más barreras de acceso tanto al empleo como a la educación. Muchas terminan dedicadas a labores de cuidado y del hogar no remuneradas, lo que limita su autonomía económica y perpetúa desigualdades”, señaló el docente investigador.
Obstáculos para estudiar y trabajar
El estudio también indagó en las causas que explican por qué algunos jóvenes quedan por fuera de los sistemas educativo y laboral. Aunque existen programas de gratuidad en la educación superior, persisten costos adicionales de transporte, manutención y materiales que dificultan la continuidad académica.
En cuanto al empleo, buena parte de los jóvenes logra insertarse en el mercado, pero en condiciones de baja calidad laboral: salarios reducidos, ausencia de afiliación a seguridad social y predominio de la informalidad. Esto limita las posibilidades de ascenso social y estabilidad. “No es correcto pensar que los jóvenes no estudian ni trabajan porque no quieren. En realidad, enfrentan barreras estructurales que los excluyen de ambas opciones. El problema no es de falta de voluntad, sino de oportunidades”, enfatizó Jaramillo.
¿De qué viven los ‘ninis’?
La investigación también buscó rastrear las fuentes de ingreso de los jóvenes que no estudian ni trabajan. Aunque no se identificaron recursos propios, la mayoría permanece en hogares familiares —con padres, abuelos u otros parientes—, lo que retrasa sus procesos de independencia económica. Y aunque la recepción de remesas sostiene muchos hogares risaraldenses, el investigador aclaró que no significa que los ‘ninis’ dependan de ellas directamente.



