Aunque el sector agropecuario fue el mayor impulsor del PIB, el empleo rural sigue enfrentando desafíos.
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) publicó el consolidado del Producto Interno Bruto (PIB) nacional correspondiente a 2024. Estas cifras, fundamentales para la toma de decisiones de la comunidad empresarial, los analistas de política pública y el público en general, indicaron que el país creció un 1,7 % en 2024, mostrando signos de una leve recuperación tras la caída experimentada desde 2022.
Uno de los puntos fundamentales fue la recuperación del sector agropecuario, que tuvo la mayor contribución al crecimiento anual, con un incremento del 8,1 %, lo que aportó 0,8 puntos porcentuales al crecimiento total. En cuanto a la tasa de crecimiento trimestral, se situó en 2,3 % para el cuarto trimestre de 2024, impulsada principalmente por el comercio mayorista y minorista, que aumentó un 4,4 %. La tasa de crecimiento ajustada por efecto estacional y de calendario fue de 0,6 % para el último trimestre del año.
El economista Óscar Jiménez indicó que “en relación con el crecimiento de 1,7 %, este es superior al del año anterior, pero se encuentra por debajo de lo que esperaban los analistas, que estimaban entre 2 % y 2,2 %”. Asimismo, señaló que espera que el desempeño regional haya sido uno de los más altos de 2024. “El principal desafío tanto de Risaralda como del país, en materia económica, es la incertidumbre. Las relaciones comerciales con Estados Unidos y otros países tienen una alta dosis de incertidumbre en este momento. Y en el plano nacional, esta situación también está presente en el ámbito político”.
Realidad laboral campesina
A pesar del dinamismo del sector agropecuario, la población campesina en el país sigue enfrentando condiciones laborales adversas. Según datos recientes de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del DANE, correspondiente al trimestre móvil de noviembre 2024 a enero de 2025, persisten brechas significativas entre la población campesina y la no campesina.
Jiménez indicó que el desempleo es un fenómeno principalmente urbano debido a la metodología de medición, que asocia esta condición con la búsqueda activa de empleo. En el ámbito rural, esta dinámica es distinta: los campesinos suelen trabajar en sus parcelas o esperan ser llamados para jornadas laborales, en lugar de buscar activamente empleo. Por ello, la tasa de desempleo en zonas rurales tiende a ser sistemáticamente más baja, al igual que la participación laboral.
“Si bien durante algunos meses del año se observó que el sector agropecuario tuvo una importante generación de empleo, para el cierre del año ya no fue tanto así. Por lo tanto, las condiciones laborales en las zonas rurales no han cambiado mucho respecto a periodos previos”, explicó el economista.
Persisten brechas
El crecimiento del agro en el PIB responde tanto a la disminución de otros sectores, como la construcción y la industria, como a las condiciones favorables de precios en bienes clave para Colombia, como el cacao y, principalmente, el café.
El informe del DANE mostró que la tasa global de participación laboral de la población campesina en Colombia fue del 61,3 %, con una diferencia de -3,88 puntos porcentuales (p.p.) respecto a la población no campesina. Esto refleja menores oportunidades de acceso al mercado laboral para los campesinos. Además, la tasa de ocupación de la población campesina se situó en 56,4 %, con una diferencia de -2,1 p.p. en comparación con la población no campesina.
A veces no hay trabajadores
Jairo Ortiz, caficultor pereirano y vicepresidente de la asociación Entre Verdes, afirmó que los caficultores representan la principal economía del sector agropecuario en el país. No obstante, señaló que los gobiernos locales deben prestar mayor atención a esta actividad, pues la caficultura enfrenta una creciente crisis de mano de obra. “Cuando tenemos una cosecha abundante, resulta bastante complejo, pues cada vez es más difícil encontrar quién nos trabaje, lo que nos genera pérdidas”.
¿Cómo se comportó el mercado laboral campesino?
Durante el trimestre móvil noviembre de 2024 a enero de 2025, de los 6.303 ocupados, 2.686 se dedicaban al campo. La rama de actividad con mayor participación de población campesina ocupada fue la agricultura, seguida por la ganadería, caza, silvicultura y pesca, que en conjunto representaron el 42,6 %. En segundo lugar, se ubicó el comercio y reparación de vehículos, con un 12 % de participación.



