Qué dice la ley colombiana sobre ingresos por Patreon y otras plataformas, una experta lo explica

Aunque estos contratos no son ilegales, operan en una zona gris que deja sin protección a los trabajadores y sin un marco normativo que les garantice derechos claros.

Cada vez más colombianos generan ingresos a través de plataformas de financiación colectiva como Patreon, una alternativa digital que permite a creadores de contenido, músicos, ilustradores y escritores recibir aportes directos de sus seguidores. Sin embargo, pese al auge de este modelo en el país, aún no existe una regulación clara que proteja los derechos de quienes dependen de estas plataformas para sostenerse económicamente.

Una reciente investigación del Politécnico Grancolombiano, liderada por la docente y abogada laboralista Tatiana Dulima Zabala, analizó el funcionamiento legal de estos servicios y sus implicaciones para el contexto colombiano. El estudio reveló que los contratos ofrecidos por plataformas como Patreon no se ajustan a la normativa local, lo que deja a sus usuarios en una situación de vulnerabilidad legal.

“Los ingresos obtenidos por medio de plataformas de crowdfunding deben ser declarados ante la DIAN, dependiendo de la naturaleza del aporte y de quién lo reciba”, explicó Dulima. Según el tipo de crowdfunding —donación o inversión—, esos ingresos pueden clasificarse como ordinarios u ocasionales.

Para los ingresos que se perciben como retorno de inversión, Dulima indicó que deben incluirse en la declaración de renta. “En caso de una venta posterior de participación, puede haber ganancia ocasional si se cumplen condiciones específicas (como la venta de acciones)”. En el caso específico de las donaciones, pueden considerarse ingresos ocasionales, aunque esto depende de la frecuencia y finalidad.

Si son ingresos repetitivos y relacionados con una actividad económica, podrían clasificarse como ingresos ordinarios. No obstante, Dulima explicó que la DIAN aún no cuenta con un régimen específico exclusivo para ingresos por crowdfunding, pero aplica el régimen general de tributación sobre ingresos, ganancias ocasionales o actividades económicas declaradas por el contribuyente.

Contratos sin garantías

En Patreon, los creadores aceptan términos de uso que no se enmarcan dentro del Decreto 1357 de 2018, que regula las plataformas de crowdfunding en Colombia. Aunque no son ilegales, estos contratos se consideran “atípicos”, pues no responden a ninguna figura contractual tradicional, lo que implica que no están sujetos a las protecciones laborales ni a la seguridad social.

¿Por qué es importante mencionarlo? De acuerdo con Dulima, esto afecta especialmente a quienes dependen de estas plataformas como principal fuente de ingresos. En caso de disputas, bloqueos de cuenta o incumplimientos, no existen mecanismos de defensa definidos. Además, no está claro cómo deben declarar sus ingresos ni cómo cumplir con sus obligaciones tributarias.

“En cuanto a las quejas o solicitudes de consumidores, actualmente no hay una regulación específica sobre los usuarios que financian o reciben financiación fuera del modelo financiero vigilado, como sucede con plataformas internacionales. No obstante, los consumidores pueden acudir a la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) cuando hay vulneración de derechos como consumidor digital”, explicó.

A la fecha, la SIC ha recibido solicitudes de consumidores relacionadas con plataformas digitales de financiamiento, pero Dulima aseguró que “su capacidad de intervención depende del marco contractual y de si existe domicilio o presencia legal en Colombia”.

Una tendencia sin respaldo

El problema no es exclusivo de Patreon. Otras plataformas como Ko-Fi, Buy Me a Coffee o Kickstarter también operan bajo esquemas similares y están ganando terreno entre creadores independientes, MIPYMES y emprendedores culturales. En todos los casos, la falta de regulación deja sin garantías a quienes participan en el modelo.

Colombia cuenta con normativas como los Decretos 2555 de 2010, 1357 de 2018 y 1235 de 2020, pero ninguna contempla plataformas extranjeras basadas en donaciones o recompensas. Tampoco hay articulación efectiva entre la DIAN, la Superintendencia Financiera y el Ministerio TIC para abordar las implicaciones tributarias, laborales y digitales de estas plataformas.

“El futuro del crowdfunding en Colombia es prometedor, pero dependerá de mayor apertura normativa y de si hay inclusión y educación financiera”, aseguró Dulima. Si bien la legislación avanza en temas fintech, aún hay un vacío frente a modelos colaborativos no financieros. Esto podría frenar el crecimiento de este tipo de economías o dejar expuestos a miles de trabajadores digitales.

¿Qué riesgos enfrentan los creadores colombianos?

Según la investigadora, los principales desafíos para los usuarios de estas plataformas son:

  1. Incertidumbre legal y fiscal: No hay claridad sobre cómo declarar los ingresos, ni si deben considerarse donaciones, ventas de servicios o ingresos laborales.
  2. Falta de protección laboral: Al no existir vínculo contractual reconocido, no hay seguridad social ni mecanismos de defensa en caso de conflictos con las plataformas.
  3. Obstáculos ante entidades de control: La ausencia de un marco regulatorio dificulta el acceso a mecanismos de queja o protección al consumidor digital.

Patreon: ¿qué es y cómo funciona?

Patreon es un servicio de financiamiento colectivo que permite a los creadores de contenido recibir dinero directamente de sus seguidores, conocidos como “patrons”. A diferencia de otros modelos de monetización digital como YouTube, Twitch o TikTok, donde los ingresos dependen de publicidad y algoritmos, en esta los pagos son recurrentes y se establecen mediante suscripciones mensuales o donaciones esporádicas de los seguidores.

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