Sector textil colombiano ante aranceles Trump: ¿puede responder a la demanda de EE. UU.?

Confetex de Colombia, empresa pereirana, analiza los retos y oportunidades del nuevo escenario comercial de la demanda textil que deja China en EE. UU.

La reciente decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de incrementar los aranceles a los productos chinos hasta un 125% ha generado un remezón en el comercio internacional. Esta medida abre interrogantes sobre las oportunidades que podría asumir la industria textil colombiana en este nuevo escenario.​

De acuerdo con Diego Gómez Jiménez, gerente general de Confetex de Colombia y miembro de la junta directiva de la Cámara Colombiana de las Confecciones, el panorama ha cambiado considerablemente para las empresas nacionales que exportaban a Estados Unidos bajo el Tratado de Libre Comercio (TLC). Estas compañías se beneficiaban de un arancel cero, siempre que cumplieran con un requisito clave: el certificado de origen, un documento que valida que las telas utilizadas en la confección son fabricadas en Colombia.

“Las empresas que estaban con esta figura se van a ver perjudicadas porque ya tienen que pagar un 10%, que fue lo que impuso el gobierno de Trump a las confecciones provenientes de Colombia hacia los Estados Unidos”, indicó el gerente.

Diego Gómez Jiménez, gerente general de Confetex de Colombia.

El talón de Aquiles

La razón de fondo, según Gómez, radica en la baja capacidad nacional para producir materias primas. “La materia prima en Colombia es muy escasa. Nosotros éramos productores de algodón. Hace 40 años teníamos más o menos 500.000 hectáreas de algodón en todo el territorio nacional. Hoy no llegamos ni a 10.000. Colombia no es un productor de materia prima”.

En contraste, China ha sido durante años el principal proveedor textil del mercado estadounidense, junto con otros países de Asia. “Estamos hablando que Asia prácticamente provee casi el 70% de las mercancías textiles y confecciones que llegan a Estados Unidos”, puntualizó el empresario.

Oportunidad que deja China

Sin embargo, la guerra comercial entre Estados Unidos y China ha provocado ajustes en los aranceles, lo que podría representar una oportunidad para países como Colombia. En este caso, productos como una camisa fabricada por una empresa colombiana sin certificado de origen, como es el caso de Confetex en Pereira, enfrentan un arancel del 16%, al que se suma un 10% adicional recientemente impuesto por el gobierno de Trump, lo que da un total del 26%.

En contraste, una prenda similar proveniente de China actualmente paga un arancel acumulado del más del 125%, como resultado de las nuevas medidas arancelarias impuestas en medio del conflicto comercial entre ambas potencias.

La ventaja no es solo en precio. Según Gómez, también hay beneficios logísticos al estar geográficamente más cerca. No obstante, surge una duda clave: “La pregunta del millón es, ¿estamos preparados? Y la respuesta es no. A corto plazo, no. Colombia no está preparada para suplir una demanda de prendas de vestir de los Estados Unidos hacia Colombia”.

Las cifras lo soportan. Mientras Colombia exporta anualmente alrededor de 250 millones de dólares en confecciones a Estados Unidos, países como México alcanzan los 5.000 millones de dólares, y China, incluso con los aranceles actuales, exporta cerca de 20.000 millones. Además, países de Centroamérica como El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua se han convertido en socios estratégicos de la industria textil estadounidense, con volúmenes de exportación mucho mayores que los colombianos.

De acuerdo con datos de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), durante el 2024 solo en un segmento específico como el de ropa de cocina o de tocador, del tipo toalla de algodón, Estados Unidos importó 64,7 millones de dólares CIF.

Panorama internacional

Hay otro factor que incide en la tímida participación internacional de las empresas colombianas: la estabilidad del mercado interno. Gómez aseguró que “nuestra gran venta es a nivel nacional. Obviamente, con nuestro e-commerce tenemos la frontera abierta, pero no es muy significativa todavía la cifra. Colombia es un país demasiado grande y tiene, aunque deteriorada, muchas relaciones con Venezuela. Hay clientes que nos compran en Cúcuta para exportar ellos mismos a ese país. También tenemos un mercado con Ecuador, que nos compra desde Ipiales”.

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