Pereira: inseguridad, basuras y drogadicción.

Duberney Galvis

 

Como lo reportó la prensa local, Pereira cerró el año 2025 con más de 200 homicidios, cerca de uno diario. A hechos tan execrables, impresentables por la alcaldía que llegó a decir “acá no están asesinando gente de bien”, hay que agregar el basurero en la ciudad, son 300 puntos críticos. Ya no solo en las esquinas de varios barrios, incluyen áreas céntricas como las registradas por el diario Q’Hubo.

 

Montones de residuos extraídos de neveras, lavadoras, hornos y otros elementos para el hogar, son dejados en distintos lugares entre las carreras, 9, 10 y 11 y la avenida ferrecarril hasta la calle 15. Tan cerca pueden estar los puntos de origen de estos deshechos, como tan lejos está la planeación de la administración municipal para trascender de los “vídeos shows” amenazantes de sanciones, hacia una campaña educativa que concientice a los distintos actores y coordine un completo programa para su recolección.

 

Cabe recordar que por años se vienen pidiendo acciones al respecto, sin respuesta hasta la fecha. La administración municipal transita entre los corotos viejos arrojados en zonas comunes, convertidos en nidos de roedores y plagas. Tanto creció la dejadez que ya algunos almacenes omiten la práctica ruin de pagar para que los arrojen en las zonas más pobres o los lotes del municipio, por los que muy pocos reclamaban; ahora jadean si les toca llevarlos a la esquina más próxima. Y no es peor gracias a los recicladores, sino estaríamos en una especie de red inocua a cielo abierto.

 

Además de las basuras, reporta también el Q’Hubo sobre personas consumiendo sustancias sicoactivas en el parque El Lago. Otros medios exponen registros similares en cuadras próximas a la alcaldía. Es otra escena que se extiende por el área urbana. Tal vez habrá video institucional y el arreo usual de los “drogadictos”, pero el problema sigue ahí, con nula inversión focalizada, con negligencia para recuperar de manera integral los parques, las canchas, zonas comunes…

 

Porque a pesar de la existencia en la ciudad de políticas públicas y profesionales preparados para abordar estos temas, crear campañas, centros de atención, y actuar, “eso no da votos” dirán los políticos de turno. Y dada la competencia férrea en las actuales elecciones, optan porque el problema lo soporten los ciudadanos que habitan y transitan la ciudad. 

 

De esta manera Pereira pierde caracteristicas de “buen vividero”. Aunque la prensa está haciendo su oficio, reportando y transmitiendo el lamento general, los gobernantes de la ciudad prefieren una valla electoral retocada a un verdadero programa anticrimen, a programas educativos y operativos para el manejo de estos residuos, con recolección periódica, o a planear con rigor la política de atención a la drogadicción. 

 

Al final, culparán al ciudadano, al adicto, al elector. Siempre será más fácil que cumplir a plenitud el deber de administrar bien los recursos del Estado, que son los de todos nosotros. 

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