En la plaza de mercado Los Fundadores, de Santa Rosa de Cabal, donde el bullicio se mezcla con el aroma del calentao, el chocolate y el sancocho recién hecho, Marta Lucía Londoño es más que una cocinera: es una institución viva y una verdadera guardiana
de las recetas populares.
Todos la conocen como la Mona, y ella lo lo ratifica con orgullo: “Me dicen la Mona, linda, hermosa. Esa soy yo”,dice entre risas mientras atiende a sus clientes con el mismo cariño con el que sazona sus platos.
Lleva décadas trabajando en el mismo puesto donde su madre de 83 años, que aún
vive, empezó el negocio. “Yo tenía por ahí 7 u 8 años cuando venía a jugar con las muñecas mientras mi mamá trabajaba, porque este negocio es de mi madre. Corría por toda la plaza. Esta plaza no era tan bonita como ahora, pero acá crecí y aquí me quedé”.
Desde entonces, ha sido testigo y protagonista de la vida en el mercado. Su cocina es famosa por sus platos tradicionales: morcilla, tamales, sancocho, mondongo, o caldo de
pescado.
“Dígame más bien, ¿qué no sé hacer?”, dice entre orgullosa y divertida. Su primer plato fue un arroz con huevo y una sopa de arroz a los 13 años. Desde entonces, no ha parado
de cocinar, y asegura que lo hace con amor.
Por eso su restaurante es punto de referencia para todos. Su jornada empieza a las 4 de la
mañana y termina a las 7 de la noche. Trabaja de lunes a domingo, sin descanso y aunque días como el 25 y el 1º no abre la plaza, para la Mona, su trabajo es su pasión y eso se le nota en todo lo que hace.
Clientela fiel
La Mona es madre de tres hijos y es una mujer que irradia dinamismo. “No sé por qué soy tan famosa, será por mi forma de ser, por el amor con el que atiendo a la gente. Yo no atiendo un cliente para que venga una sola vez, lo atiendo para que siempre vuelva”. Absolutamente cierto. Lo pudimos comprobar.
Tal vez por esa calidez, su conocimiento y su popularidad, fue elegida para participar en el proyecto ganador de la convocatoria Estímulos, ‘Sabores de Santa Rosa de Cabal’, como guardiana de esas recetas típicas de la cultura popular. Son once episodios disponibles en podcast en Spotify y Youtube.
Visita sorpresa
Una de sus anécdotas más memorables ocurrió el día en que la reconocida chef Leonor
Espinosa visitó su puesto.
“Ella llegó con tres señores, pidió de todo. Yo la atendí con amor, como atiendo a todos.
Cuando terminaron, uno de ellos me dijo: ‘¿Sabes quién es ella? Es Leonor Espinosa, la
mejor chef del mundo’. Yo no lo podía creer. Ella me abrazó y me dijo: ‘La felicito, usted tiene un carisma único’”.
Le dijeron incluso, que en la carta de uno de los restaurantes de la chef Espinosa, figura un plato en su honor que se llama “Lengua en salsa la Mona”, un plato que le encantó a Leonor.
Pese a su pasión por la cocina, la Mona prefiere no comer fuera. “Casi no me gusta que me cocinen ni ir a restaurantes. Me gusta lo que hago aquí”.
Aunque come de todo, hay cosas que no le interesan probar: “Nunca he comido camarones ni ostras, ni me gustaría. Pero la crema de pescado que yo hago, esa sí me encanta”.
La Mona es más que una cocinera. Su historia es un homenaje a las mujeres que con amor, esfuerzo y sazón, conservan las tradiciones gastronómicas propias de cada tierra, en este caso, de Santa Rosa de Cabal.



