El consagrado atleta José Eustaquio Zapata y presidente de la Liga Risaraldense de Atletismo asegura ser el papá de al menos 502 hijos. Dos biológicos y 500 deportistas que lo han visto o lo ven, tengan la edad que tengan, como una segunda figura de autoridad a la que se le respeta y obedece siempre.
Punto Final desea un feliz día a todos los lectores que son padres de familia de una manera presente y responsable. Por eso, el invitado de hoy, el profe Jose Zapata, un enamorado del deporte y de la paternidad.
La paternidad biológica corre por cuenta de dos hijos de los cuales habla orgulloso y tranquilo por la labor que desempeñó. Su hijo mayor llegó a este mundo sin previo aviso, la mamá era su amiga, él se encontraba en el servicio militar y sin importar la situación ‘a lo hecho pecho’. Luego llegó el tiempo de sentar cabeza, se casó y con su esposa tuvo a su hija, quien les heredó, porque la mamá también es atleta, el amor por el deporte entre 2009 y 2012. “Ella fue la que nos hizo regresar al atletismo, porque nosotros nos habíamos retirado”.
La esposa del profe es la entrenadora departamental, se conocieron corriendo cuando él estaba recién desempacado en Pereira, en 1986. 10 años más tarde nacería Diana Katherine, “ella quiso hacer 400 metros con valla, que era lo que yo practicaba y con ella empezaron a llegar muchos niños, luego se fue para la universidad y nos dejó una cantidad de hermanitos que han ido creciendo en número”.
Estricto
¿Cómo es ser hijo de Jose Zapata? “Es estar bajo la disciplina con amor, a todos los quiero, pero a todos también les inculco la disciplina que debe tener el deporte y en general uno en la vida. Ellos saben que yo los regaño y que al rato, pues se me pasa el enojo, vienen y me abrazan y listo quedamos otra vez de amigos. Cuando es una embarrada grande, de pronto duro enojado unos diitas, claro con el que la haya hecho, no es con todo el mundo”.
El profe recalca que la disciplina y el amor tienen que ir juntos, “más que sean unos campeones que ganen medallas como nos gusta, queremos es dejarle a la sociedad buenos muchachos, buenas personas y creo que lo hemos hecho con los jóvenes que hemos tenido”.
Ejemplo
¿Cómo fue el papá de Jose Zapata? “Don Efrén, a quien amo mucho, fue un señor que me dio garrote (ríe), pero en mi época esa era la forma de educar y él me decía que así era que él sabía criar, porque una vez le escribí una carta haciéndole el reclamo que por qué me había pegado tanto cuando estaba pequeñito, pero me enseñó disciplina y honestidad que es lo que más orgulloso me siento de lo que me dio mi papá. Él me enseñó que para uno cumplir un negocio (él hacía casas) no había que firmar ningún documento y nunca quedó mal a nadie de los que pidieron que les hiciera la casa y tampoco le quedaron mal a él. Eso me da tristeza hoy en día, porque incluso firmando documentos no cumplen los compromisos. Afortunadamente, yo creo que cuando uno obra bien, se le acercan personas que obran bien, rara vez firmo un documento”.
Otro aspecto fundamental para el profe es el respeto a los mayores. “Para mí una persona que tenga 5 o 6 años más es don fulano de tal, hoy un niño de 12 o 15 años le dice a uno ¡Hola José! En mi época eso no se permitía, una vez le dije a un trabajador de mi papá, lo llamé por nombre y me contestó: ‘don Javier, aunque se demore un poquito’, desde eso no le volví a decir a un señor mayor por el nombre”.
“Si uno es padre de una persona no tienen que demandarlo para que responda, uno debe responder, porque es el hijo y hasta que ellos se dejen acompañar, uno debe estar ahí”.
El profesor José Eustaquio Zapata es un ‘comeaños’, está en la tercera edad, pero su alma refleja la vitalidad que otorga el deporte. ¡Bien por él! Y gratitud por la labor.



