La crónica es el territorio natural de John William Hurtado Marín, quien insiste en que el periodismo no se hace en el escritorio, sino caminando la calle, el barrio o acompañando en su cotidianidad al personaje escogido.
Este colega no cabe en una sola etiqueta: escritor, periodista, profesor, gestor cultural. Pasa de lo personal a lo profesional con naturalidad, habla de sus maestros, de su primer libro De caminos y vientos, así como de las batallas diarias que se libran en la academia, el periodismo y la literatura en tiempos de administraciones y unos jóvenes con matices diferentes a los tradicionales.
La obra
¿Es su primer libro? “Sí, en solitario es el primero. Antes participé en una antología de los 10 años de La cola de la rata”. ¿Cómo nació la idea? “La primera crónica del libro es de 2013, sobre el parque El Lago. Todas estaban ya publicadas en línea. Fue John Harold Giraldo quien me insistió en postularlas a la convocatoria de Estímulos de la Secretaría de Cultura. Yo dudaba, él me empujaba y faltaba una semana para el cierre, hice la recopilación, puse seudónimo y título. Caminos porque el periodismo no se hace en el escritorio y vientos porque en esos caminos uno enfrenta brisas suaves o huracanes”.
La portada llama la atención, un trenzado afro que remite a rutas y fugas. ¿Por qué esa imagen? “La portada es de Santiago Ramírez, fotógrafo que conocí en la universidad, trabajamos mucho juntos y hoy está en El Espectador. Le pedí que eligiera la foto, corresponde a un evento de parteras tradicionales del Chocó en el que estuvimos. La escritura también es colectiva y esa imagen encajaba con el espíritu del libro”.
¿Qué encuentra el lector en el interior? “El tema de los gota a gota colombianos en México, es irse con ellos, es recorrer un estado en moto y es contar qué es lo que realmente viven ellos, no solo quedarse con el dato, Colombia exporta jóvenes prestamisas a diferentes países de Latinoamérica, pero cuando estás allá en el puesto de tacos con ellos, cuando vas a donde la señora que vende ropa y observas cuál es la comunicación con ellos o los mismos peligros que pueden correr, ahí es donde se hace importante la crónica”.
Dice Jhonwi, como es más conocido, que también hay una crónica sobre las parteras del Cauca, “es ver ese saber ancestral, que mucha gente lo considera arcaico o que no debería existir, pero que ahora es patrimonio cultural, qué es lo que piensan estas señoras que están por allá en la montaña, en la que el parto de la mujer al marido le cuesta una gallina o que le pode el jardín y cómo se dan esos partos, cuál es la diferencia entre este parto y el parto en hospitales occidentales o una crónica de un exguerrillero que lo conocí en La Guajira y cuál es la historia de ese personaje”.
Entre periodismo y literatura
Hay una delgada línea entre los dos mundos, ¿qué cree de esto? “Todo periodista debería beber de la literatura, no necesariamente escribirla, pero sí leerla; también poesía, cine, música. La crónica, como decía Gabo, es el género más cercano a la literatura, permite flashbacks, diálogos, ritmo. Para mí, la crónica es el rostro humano de la noticia”.
¿Escribir es formación o inspiración? “No basta con leer. La academia aporta herramientas, sensibilidad, mirada crítica. La lectura es fundamental, pero si solo lees sin formación tampoco es suficiente, es un complemento leer, estudiar, observar. Miguel Ángel Bastenier decía que el periodismo se puede aprender, pero no está tan claro si se puede enseñar y coincido, se trata de sumar academia y experiencia”.
A corto plazo
¿Qué viene ahora? “Seguir escribiendo crónicas. Tengo muchas entrevistas a poetas, escritores, futbolistas, pienso hacer una antología. No sé si mezclarlas o clasificarlas por tema, también sigo trabajando con Víctimas del Conflicto Armado y comunidades indígenas, me interesa dar voz a esas historias que están ahí, esperando ser contadas”.
Hurtado Marín recomienda leer crónica, porque es un género que exige trabajo de campo y por eso no siempre aparece en los periódicos. “Hay cronistas potentes en Colombia, Juan Miguel Álvarez, Alberto Salcedo Ramos, Franklin Molano, John Harold Giraldo. Leer crónica es como ver una película en la cabeza. En De caminos y vientos hay voces que muestran matices y que a veces solo la crónica puede revelar”.
“Siempre tuve claro que quería escribir y ser periodista. En la licenciatura algunos profesores nos decían que no seríamos periodistas, que nos bajáramos de esa nube. Yo no lo hice”.
Jhon William como profesor, no frena a sus estudiantes y hace lo contrario, los impulsa. De hecho, las ilustraciones de su libro son de la estudiante Ana María Rebellón, porque afirma que la academia debe ser potenciadora.



